Aleteia

Papa Francisco me llamó para cambiar el mundo a través de la educación

© scholas
Comparte

Entrevista José María del Corral, director de Scholas Ocurrentes, mano derecha del Papa en el proyecto educativo mundial de “salvataje” para niños pobres y excluidos

El Papa Francisco ha encomendado una misión casi ‘imposible’ al director mundial de Scholas Ocurrentes, pero no para alguien que como él profesa una fe ciega en la educación: Tejer una red educativa para integrar a 60 millones de niños, adolecentes y jóvenes a nivel global involucrando escuelas y universidades al servicio de los más pobres y necesitados.
 
Scholas Ocurrentes es una red que en poco menos de dos años desde su nacimiento en 2013 ha alcanzado a 400.000 escuelas en 70 países y ha roto las barreras culturales bajo el liderazgo del Sucesor de Pedro, profesando una educación inclusiva y para la paz en los 5 continentes.

“La educación hace realidad la integración de los excluidos. En un mundo dividido y en guerra, el Papa cree que hay que educar de otra manera, ofreciendo una contrapropuesta educativa para cambiar el mundo”, cuenta José María del Corral, 56 años.
 
En la misa de inauguración del pontificado de Francisco, el 19 de marzo de 2013, Del Corral, vestido con su guardapolvo blanco de docente y acompañado por un cartonero argentino, Sergio Sánchez, escuchó un llamado profético por parte del ex cardenal Jorge Bergoglio, quien le dijo: “quédate al lado mío”. Un privilegio que no tuvieron reyes ni hombres de poder ese día.
 
Esa invitación se convirtió en el preludio de una misión que llegó el 13 de agosto de 2013, cuando el Papa Francisco le llamó desde el Vaticano para extender a todo el planeta el proyecto de las Escuelas de Vecinos, iniciado en 1999 en el arzobispado de Buenos Aires.
 
En ese entonces, “el arzobispo me llamó para armar un proyecto educativo que integrara chicos de distintas escuelas y distintas religiones. Así comenzó la primera experiencia que es el antecede de la experiencia mundial de Scholas”, recordó Del Corral.
 
Scholas sigue cuatro líneas de trabajo simultaneas:  la red con el uso de las tecnologías, la cultura de la paz con el símbolo del olivo, el trabajo con las escuelas ciudadanas, el cambio desde los barrios y las realidades cotidianas de los niños y jóvenes a través de la “participación ciudadana”, y el buen ejemplo del deporte, el trabajo en equipo y la integración de los más vulnerables.

Tenemos un gran maestro que se llama Jesús con su pedagogía del Evangelio”, dijo el ex profesor de teología y filosofía de la Universidad UCAD de Argentina, quien no siempre fue un docente, ya que inició su carrera en el mundo de la economía y de las empresas.

Sin embargo, sentía un vacío personal, hasta que abandonó todo para dedicarse por completo a la educación de adolecentes y jóvenes. “Yo entendí que sólo a través de la educación se podía cambiar el mundo. Un cambio en profundidad”, indicó.
 
Del Corral recordó que "fue un joven travieso" que buscaba dar sentido a su vida, incluso pasando por el seminario. En cambio, la vocación la encontró en el matrimonio y la familia. “En el Colegio de los Agustinos comienza mi proceso de conversión en la fe. Después comencé un trabajo pastoral en los hospitales, acompañando personas que estaban por morir”.
 
¿Por qué un hombre que podía tener una carrera empresarial bien remunerada prefirió la vocación de la docencia?

La tarea docente es una tarea bautismal como vocación y misión. Sacerdote, profeta y rey, se dice. De hecho, nuestros abuelos muchas veces hablan de sacerdocio docente. Simplemente, para mí la vocación es la de ser un trabajador en la educación. Los chicos buscan personas que sean artesanos de humanidad, no sólo personas expertas en aspectos técnicos”.
 
Scholas utiliza la tecnología, ¿cómo se relaciona la tecnología con esta visión de la educación como vocación?

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.