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«Muchas adolescentes tienen niños porque sus familias están rotas»

© Fundacion Madrina

Alfa y Omega - publicado el 16/02/15

Entrevista al presidente de la Fundación Madrina, de ayuda a embarazadas en situaciones difíciles y colabora en la preparación del Sínodo de la Familia

«Muchos niños están naciendo de adolescentes porque la familia está rota», y ellas buscan «crear la que no han tenido. La Iglesia tiene que ser la familia que acoja a estas nuevas familias» enfermas. El presidente de la Fundación Madrina, Conrado Jiménez, ha llevado al Vaticano en dos ocasiones este mensaje. Tanto esta idea como las soluciones en las que esta entidad lleva años trabajando han sido acogidos con gran interés dentro de los preparativos del Sínodo de la Familia.

¿Qué participación ha tenido la Fundación que preside en los preparativos del sínodo hasta ahora?

Somos consultores del Consejo Pontificio de la Familia. En otoño, llamaron a cinco instituciones a nivel mundial para un pequeño encuentro en noviembre, de preparación para el sínodo de los obispos de este año.

Sólo estábamos nosotros de España. Nos pidieron una ponencia sobre el trabajo que estamos haciendo en la Fundación, especialmente con madres adolescentes, y tuvo tanto éxito que nos pidieron que se transcribiera para incluirlo en las conclusiones para el sínodo.

Ahora en enero, 83 movimientos estuvimos cuatro días en Roma, en el Congreso Internacional de Movimientos Familiares. Estuvimos reunidos por idiomas, contestando de forma muy práctica a los temas que se nos plantearon sobre los retos de la Relatio. Había nueve o diez puntos importantes que querían que se trataran, y uno de ellos era el de una nueva pastoral para los adolescentes.

Un tema que a su fundación le preocupa mucho. ¿Cuál fue su aportación?

Comentamos que muchos niños están naciendo de adolescentes porque la familia está rota. Como reacción, las adolescentes buscan amar y ser amadas, y algunas entienden que tienen que crear la familia que no han tenido. La Iglesia tiene que ser la familia que acoja a estas nuevas familias.

Contamos lo que hacemos en la Fundación, por ejemplo con nuestro programa SAMMI (Servicio de Acogida y Atención a la Mujer e Infancia), que busca una intervención integral, clínica, social, laboral, formativa y pastoral.

Este planteamiento está gustando bastante, y de hecho están viniendo de los Centros de Orientación Familiar de distintos sitios para ver cómo funcionamos. Nuestras propuestas van en la línea del acompañamiento físico con madrinas, padrinos, familias y abuelos; y también espiritual, porque estas personas también hacen un acompañamiento en la vida cristiana, y con sacerdotes especializados en este tipo de problemática, el ministerio del buen samaritano. Se tiene que promover mucho que familias sanas se abran a acoger a estas familias enfermas.

Hablé de otro tema importante: la ecología de la familia. La infancia y la maternidad deben ser un patrimonio de la humanidad, y la Iglesia debe defenderlas de la mercantilización.

La maternidad se ha convertido en una commodity, un recurso escaso que se compra y se vende. No todas las mujeres se pueden permitir ser madres porque implica muchos gastos. A la vez, se mercantiliza con la reproducción artificial, o con lo caro que resulta adoptar.

Las parroquias, santuarios de vida

Ha hablado de la importancia de que haya sacerdotes especializados en este ámbito. ¿Cuál sería su papel?

Estas niñas y familias vienen con una problemática muy importante. Hablamos de heridas como el rechazo desde el seno materno, el abuso en la infancia, la violación, la prostitución, el aborto… No se puede curar sólo con atención clínica -médicos y psicólogos-; sólo con la ayuda de los sacramentos y los sacramentales, incluso con un sacramental de liberación y sanación.

Hay que cuidar esto mucho. Hemos pedido que haya un rito anterior al bautismo, la presentación del bebé en el seno materno al Señor. También que, en el sacramento de la reconciliación, se aconsejen más veces como penitencia las obras de caridad: que, si se peca contra la familia, se ofrezca como solución una obra de caridad como la nuestra, que apoya a la familia.

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adolescenciafamiliamaternidad
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