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Krey-Z: Yo he llegado a odiar al mundo, el rap me ha liberado

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Un incendio de recién nacido lo marcó de por vida: recluido en la música, aprendió a creer en sí mismo a golpes de coraje, hoy rapea en el Metro

Armado de una mochila con un parlante y el beat que sirve de base a sus verdaderas armas, palabras con que dispara “no dejes que lo material te quite el amor por la vida”, el rapero Jonathan “Krey-Z” Jara planta cara al vagón de la línea 5 del Metro, repleto de santiaguinos camino a la rutina.
 
Hace ocho meses que se aburrió de discriminaciones y trabajos mal pagados y decidió simplemente lanzarse, a sus 27 años, a hacer lo que le gusta. Por eso viaja tres veces por semana desde su hogar en San Antonio a Santiago de Chile y canta sobre lo que conoce, sobre lo que vivió desde que era un niño del que sus compañeros se reían y hasta apedreaban sólo por ser distinto.
 
“Fue una niñez dura, pero siempre con la frente en alto”, cuenta Krey-Z tras un primer ida y vuelta entre Baquedano y Vicente Valdés en una mañana de enero. “Obvio que lloraba y lo pasé mal, pero después me fui haciendo fuerte en torno a esas mismas cosas”, agrega.
 
En uno de los versos de Metáforas de un ser sin rostro, de su tercer trabajo discográfico que espera pronto ver la luz, Jonathan interpela a su público: “Qué sabes tú de lo que me ha tocado vivir / si ser diferente es ilegal en mi país”.

“En Chile a la gente distinta la miran con desprecio, no te dan la oportunidad de mostrar de lo que eres capaz”, explica. “La gente tiene la mente muy cerrada o es muy ignorante. Lo peor es que no se dan cuenta del daño y la rabia que provocan. Yo he llegado a odiar al mundo. La música me ha liberado”.
 
Jonathan tenía dos semanas de vida cuando ocurrió el incendio que le quemó el rostro. “Lo que sé es que mi papá buceaba y dejó su traje secando junto a la estufa. Mi hermano mayor falleció. Mi hermana alcanzó a arrancar y fue a buscar ayuda. Yo quedé adentro y me han contado dos versiones: en una me sacó un bombero y en otra una enfermera”, cuenta.
 
¿Qué es significa el rap en tu vida?

Me ha ayudado a enfrentar muchas cosas. Hay gente que tiene una mala impresión de esta música. Tal vez por culpa de los mismos raperos que cantan sobre drogas, carretes, aquí y allá. No canto de cosas que no conozco.

La idea mía es cambiar la mentalidad a través de mi música. Mostrar que el rap puede aportar algo, crear conciencia, dar algo para pensar. Si no hubiera sido por el rap, no hubiera conocido a (su pareja) Lorena. Al rap le debo todo. Hace dos años llegó Florencia (su hija de dos años) y ha sido lo mejor que me ha pasado. Ahora todo lo hago por ella.
 
¿En qué momento decidiste vivir de la música?

Cuando me di cuenta de que ya no tenía esperanzas de encontrar un trabajo que me diera para sostenerme. El último trabajo que tuve fue como basurero. Pero el 90% de las veces que fui a buscar pega me sentí discriminado. Me acuerdo que una vez fui a una empresa de buses; necesitaban auxiliares. Cuando me vio el tipo que recibía los currículos se puso a reír, y todos se rieron. Ahí caché que no pasaba nada.

Una vez en un bar en Cartagena buscaban un copero; apenas entré la señora me vio la cara y me dijo que no, que ya no necesitaba a nadie.
 
¿Qué recuerdas de tu primer día en el Metro?

Estaba nervioso. No sabía cómo hablarle a la gente, qué decir. Pero me atreví, me tiré al agua. Nunca he tenido vergüenza de mí. Jamás. Vergüenza hay que tener para andar robando. Sé que la mayoría me mira con lástima. Pero hay otros que me agradecen y se les levanta el ánimo. Hay gente que tiene vidas muy estresantes. Algunos no me dan plata, pero me dan las gracias, y eso para mí es más gratificante.
 
¿Qué buscas a través de la música?

Dejar un ejemplo. Que la gente abra la mente y se dé cuenta de que hay cosas distintas en este mundo, y que tienen que aceptarlas. Lo que me pasó a mí le puede pasar a cualquiera. He visto niños como yo que se esconden porque les da miedo la gente, no se atreven a enfrentarse a la vida y salir adelante.
 
¿Qué les dirías a esos niños que no se atreven?

Que nunca tienen que dejar que les digan que no pueden lograr lo que ellos quieren. A mí me ha costado mucho, pero sigo en pie porque tengo fe en mí. Porque el día de mañana, cuando mi hija esté grande quiero que diga ‘mi papá soñaba con esto y lo logró’. Ser un ejemplo para ella.
 
Escúchalo en http://www.soundcloud.com/krey-z
 
Fuente: Comunicaciones Santiago
http://www.iglesiadesantiago.cl

 
Artículo originalmente publicado por iglesia.cl
 
 

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