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LIBERTAD RELIGIOSA EN Mali: Grupos islamistas destruyen la convivencia religiosa

© ERIC FEFERBERG / AFP
Habitantes de Mali saludan a militares franceses en Bamako (norte de Mali), 15 de enero de 2013
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El informe sobre libertad religiosa de Ayuda a la Iglesia Necesitada, país por país

El carácter laico del Estado está consagrado en la Constitución. Individuos y grupos religiosos tienen libertad para practicar su religión. Los musulmanes se pueden convertir al cristianismo y a la inversa. Hay matrimonios mixtos entre cristianos y musulmanes, a pesar de que la ley coránica sólo permite el matrimonio entre el varón musulmán y la mujer cristiana, y no el contrario. 

El laicismo está consagrado en el artículo 2 de la Constitución de 1992: “Todos los malienses nacen y permanecen libres e iguales en derechos y deberes. Está prohibida toda discriminación basada en el origen social, color, lengua, raza, sexo, religión u opinión política”.

El artículo 4 establece que “todo individuo tiene derecho a la libertad de pensamiento, conciencia, religión, culto, opinión, expresión y creación dentro de la ley”. 

Y también en el artículo 26 declara: “Mali es una república independiente, soberana, indivisible, democrática, laica y social”.

Por lo tanto, la Constitución no podría ser más clara a la hora de declarar que Mali es un Estado laico que garantiza la libertad religiosa de los creyentes de todas las confesiones, además de la expresión de estas creencias a través del culto personal y en comunidad.

En los debates previos a la elaboración del borrador y la adopción de esta Constitución, durante la conferencia nacional que se celebró en agosto de 1991, unas cuantas voces discordantes querían un Estado musulmán confesional. En ese momento, estaban en franca minoría. 

Hasta hace relativamente poco, Mali era conocido como un país de paz y tolerancia religiosa, por no decir un verdadero ejemplo para sus países vecinos y, en realidad, para todo el mundo, musulmán y cristiano. Desde enero de 2012, con la rebelión en el norte de Mali y la consiguiente toma del control sobre dos tercios del territorio por parte de grupos islamistas, esta imagen ha quedado destruida. 

Ataques islamistas de 2012 y sus consecuencias
 
Los cristianos eran uno de los grupos que más tenían que temer en la primavera de 2012, cuando el norte de Mali fue invadido por una de las campañas militares islamistas más feroces de la época moderna.

Milicianos seguidores de Al Qaida impusieron la ley islámica, la sharía, en su versión más estricta, incluyendo flagelaciones, amputaciones y ejecuciones. En agosto del mismo año, las principales fuentes de la Iglesia informaron de que 200 000 cristianos del norte de Mali habían huido a las vecinas Argelia y Mauritania.

La cifra siguió creciendo en los meses siguientes. Llegaban informaciones de cristianos escondidos por sus vecinos musulmanes y de grupos de milicianos que atacaban iglesias. Se decía que los islamistas se estaban dedicando a “cazar curas y religiosas”. En la pared de un lugar de culto escribieron “Alá es el único” y sembraron el suelo del interior de balas. 

También sufren los musulmanes de la corriente mayoritaria del islam. Los islamistas destruyeron siete monumentos religiosos y varias tumbas de musulmanes famosos, porque los consideran idolatría4.

Naciones Unidas calculaba que la cifra de desplazados en el interior habían alcanzado las 250 000 personas, y un imán afirmó: “Todos somos víctimas de estos terroristas. Todos somos malienses y todos huimos juntos. Cuando mi familia llegó aquí, nos trajimos a una familia cristiana a la que tuvimos que prestar ropa de la nuestra para que los terroristas les dejaran viajar sin problemas”. 

Esta colaboración entre la mayoría de los musulmanes moderados y los cristianos del país era lo que se esperaba de un país en el que la Constitución, revisada en 1999, había establecido la libertad de pensamiento, conciencia, religión y culto (artículo 4), que define a Mali como república laica (artículo 25), y que prohíbe los partidos políticos confesionales (artículo 28). 

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