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¿Una boda «de princesa» es preludio de divorcio?

BEAUTIFUL BRIDE
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Las estadísticas son alarmantes. Quizá mejor decir “no” al vestido. Cuanto más cara sea la boda, más probabilidades habrá de divorcio.

Recientemente, dos profesores de economía en la Emory University decidieron explorar la asociación entre lo que se gasta en una boda y la duración de los matrimonios, entre más de 3.000 encuestados que han estado alguna vez casados.

¿El brillante que costó dos meses de sueldo y una boda de cuento garantizan un final feliz? Sus hallazgos son intrigantes.

Aunque en principio no veamos ninguna conexión entre “una boda barata” y “una pareja perfecta”, es cierto que comenzar la vida matrimonial con una gran deuda por culpa de una boda espectacular puede añadir tensión al comienzo de una vida  en común, especialmente los dos no estaban de acuerdo con tanto gasto.

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Shutterstock | Johnathan Ball

Según el estudio, las bodas que cuestan más de 20.000 dólares están asociadas a un mayor riesgo de divorcio.

Esta cita de autor desconocido da a entender la razón que subyace en los hallazgos de los economistas: Soñé con una boda de una gran elegancia, una iglesia llena de familia y amigos. Le pregunté a él qué tipo de boda deseaba. Y él dijo: «Una que me haga tu esposo».

¿La industria de las bodas tiene la culpa de estos excesos cuyo coste medio asciende a 29.858 dólares?

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Shutterstock | IVASHstudio

Los autores citan el impacto del eslogan De Beers “Un diamante es para siempre” y fotos de cuentos de hadas en la revista “Bride” por redefinir lo que las novias esperan de los anillos de compromiso y las bodas. La publicidad ciertamente contribuye al crecimiento de los ingresos en la industria de las bodas, que superaron en Estados Unidos los 50.000 millones de dólares en 2014.

Según el estudio, “gastar entre 2,000 y 4,000 dólares en un anillo de compromiso está asociado con 1.3 veces mayor riesgo de divorcio comparado a gastar entre 500 y 2,000 dólares”. Además, “gastar entre 5.000 y 10.000 dólares en la boda y gastar menos de 1.000 está asociado a la mitad del riesgo de divorcio”. Así, cuanto más se gasta en la boda, mayor es el riesgo de divorcio .

El número de invitados a la boda también está correlacionado con la duración del matrimonio. Cuanto mayor sea el número de invitados, más de 200, mayor riesgo de divorcio y considerablemente disminuye, hasta que un ligero repunte ocurre con más de 200 invitados.

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Shutterstock | Ecaterina Petrova

Los cientos de detalles de la boda ideal en sí misma y las festividades que siguen no tienen casi nada que ver con el matrimonio o su compromiso mutuo y casi todo que ver con su femenino sueño de ser una novia princesa por un día. Aparte de seleccionar a los padrinos de la boda, el futuro esposo parece dejar las decisiones del vestido, las flores, el lugar y el menú a su novia y a su madre.

No hay nada de malo con que una novia quiera verse estupenda y tener todos los detalles perfectos para el día de su boda, pero cuando toda la atención se centra en la fantasía personal protagonizada por ella con un costo de 30,000 dólares, el novio podría quedar relegado a un papel secundario. Y si él no está totalmente de acuerdo con los excesos, están comenzando con un conflicto.

Lo que es más importante es que las fantasías opulentas podrían sugerir que la novia está ensimismada y podría tener un punto de vista poco realista del matrimonio.

El poeta Robert Browning ha sido citado al decir: “Éxito en el matrimonio es más que encontrar a la persona correcta. Es ser la persona correcta”.

Tomemos el ejemplo del peor caso de Bridezilla (término que se refiere al comportamiento obsesivo y desmedido de la novia en la planificación de su boda, n.d.t.) que sueña con ser la protagonista de su propia boda espectacular, y toma todas las decisiones de ese día basadas en emociones sin pensar en los costes o en la conveniencia de ese capricho.

Veamos pues, qué actitudes y acciones conviene tener para tener un matrimonio exitoso. Hazte estas preguntas

  1. ¿Valoro la relación con mi futuro esposo por encima de todas la cosas? ¿Ya no es él o yo, sino nosotros?
  2. ¿Estoy dispuesta a tomar decisiones conjuntas con él?
  3. ¿Estoy dispuesta a rendirle cuentas a él? ¿Y él a mí?
  4. ¿Esta decisión es económicamente prudente?
  5. ¿Tengo expectativas realistas sobre el matrimonio?
  6. ¿Tengo la madurez de hacer concesiones, de pasar por alto, y perdonar inmediatamente o soy alguien a quien le gusta salirse siempre con la suya?

 

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