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Papa Francisco irá a Sarajevo: un viaje a las periferias del dolor

Zdenka Pregelj
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Las razones del inesperado anuncio del pontífice

Es el anuncio de un viaje inesperado. Y por tanto, lo primero que habría que preguntarse es por sus razones. Aunque sea para junio, en la agenda del Papa no puede tratarse sólo de una razón importante, sino también urgente. Al anunciarlo él mismo ha dicho que es para "dar ánimo a los fieles católicos y que contribuya a la consolidación de la fraternidad y de la paz, del diálogo interreligioso y de la paz".

Entonces, lo segundo que hay que preguntarse es por la situación de los católicos y por la necesidad de entendimiento, pacificación, y encuentro entre las diversas realidades étnicas y religiosas de Bosnia y Herzegovina, escenario de la única guerra europea tras la II Guerra Mundial y la caída del Muro de Berlín, entre abril de 1992 y diciembre de 1995.

Una guerra horrible en la que se cometieron las mayores atrocidades contra la dignidad humana, en la que murieron más de cien mil personas y fueron desplazados casi dos millones. Y en la que las divisiones étnicas, culturales, y religiosas, como cohetes encendidos por la mecha del nacionalismo, dio lugar a un incendio en el que todos sufrieron.

Sobre todo, la minoría de las minorías, los pocos católicos de la vieja Yugoslavia. El papa se ve a si mismo más vicario de Cristo médico que de Cristo maestro, y va a Sarajevo a curar las heridas aún abiertas, y algunas de nuevo infectadas, veinte años después.

Tal vez el anuncio de este viaje, a segundas, merezca una consideración especial para nosotros, los españoles. Hace poco más de dos semanas asumimos con serenidad de ánimo pero también con pena que el Papa definitivamente no vendrá a España para participar en las celebraciones del quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús.

La razón que él personalmente le dio al presidente de la Conferencia Episcopal Española fue la de que tienen prioridad los viajes a las periferias tanto geográficas como existenciales, como pueden ser los previstos a Ecuador, Bolivia, Paraguay, Uganda o la República Centroafricana.

Evidentemente, este inesperado viaje a Sarajevo se inscribe en la mirada de una Iglesia “en salida” llamada preferencialmente a estas periferias, que como ya dijo el Papa cuando aún siendo cardenal Bergoglio explicaba al resto de los cardenales en las congregaciones generales previas al Cónclave, no son otras que “las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria”.

 

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