Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

LIBERTAD RELIGIOSA EN Malasia: Prohibido decir “Alá” para referirse al Dios cristiano

© DR
Comparte

El Informe sobre libertad religiosa de Ayuda a la Iglesia Necesitada, país por país

Malasia es un país multicultural y multiconfesional habitado por 28,8 millones de personas, la mayor parte de las cuales profesan el islam, reconocido además como religión de Estado. El Gobierno fomenta la difusión del islam suní y cualquier enseñanza que se aparte de la doctrina suní oficial es ilegal; tampoco se permiten otras formas de islam. 

Aunque la Constitución garantiza teóricamente la libertad religiosa, el islam sigue siendo la religión oficial del la federación, además de ser (oficialmente) el credo de todos los ciudadanos de etnia malaya. Por ley, ningún miembro de la etnia malaya puede renunciar al islam.

Los musulmanes que viven en el país y no pertenecen a dicha etnia tienen que solicitar un permiso a los tribunales de sharía para convertirse a otra religión. Es extremadamente inusual que a alguien se le conceda ese permiso.

En todas estas cuestiones el Gobierno financia a los líderes e instituciones islámicas y mantiene un estrecho control para garantizar la estricta observancia del islam suní. 

El Gobierno prohíbe la publicación de cualquier texto que pueda fomentar la división o la discordia entre las diferentes razas y religiones, y llama con frecuencia a no discutir en público asuntos de naturaleza religiosa confesional, dada la índole extremadamente delicada de tales cuestiones.

Al mismo tiempo, tanto el partido en el Gobierno como los de la oposición han intentado ganarse al electorado más defensor del islam, como se ha visto en las elecciones políticas más recientes, las celebradas en mayo de 2013, utilizando mezquitas como telón de fondo de sus reuniones públicas y discursos políticos. 

El artículo 11 de la Constitución consagra, en teoría, la libertad de religión al manifestar: “Toda persona tiene el derecho a profesar y practicar su religión”, aunque al mismo tiempo confiere al Estado y al Gobierno federal la potestad de “controlar o restringir la difusión de cualquier doctrina o creencia religiosa entre personas que profesan el islam”.

También, en el artículo 3, expone que “el Islam es la religión de la Federación” y añade que el Parlamento puede emitir leyes que regulen los asuntos religiosos islámicos. 

Finalmente, el artículo 160 define al malayo como “persona que profesa la religión del islam…”. Así, aunque la libertad religiosa está garantizada en teoría (aunque con algunos límites), en la práctica queda sujeta a fuertes restricciones. Entre esas garantías se cuenta la libertad del individuo de elegir su fe, en lugar de que le sea impuesta por la ley y las tradiciones. 

Sin embargo, en términos generales, las relaciones entre los distintos credos están marcadas por la tolerancia, y el Estado también reconoce entre los días de vacaciones nacionales algunas celebraciones que no proceden del calendario islámico, por ejemplo las Navidades cristianas. 

La religión, la política, la etnia y la sociedad están profundamente ligadas y existen protecciones y salvaguardas incluso para las minorías religiosas, aunque a costa de que su poder e influencia sean mínimas en la vida pública de la nación.

Todo esto se hace en nombre de la estabilidad política, considerada el bien supremo que hay que mantener y al que hay que aspirar, incluso hasta el extremo de que valores garantizados por la Constitución, como la libertad de expresión, en la práctica están sujetos a fuertes restricciones.

Mientras que muchos departamentos del Gobierno siguen defendiendo una forma de islam inclusiva y tolerante, la libertad de religión está cada vez más limitada en la práctica. Los grupos de credos no islámicos tienen prohibido hacer proselitismo entre los musulmanes. 

Páginas: 1 2 3

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.