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¿Qué pasa en la misa?

EASTER VIGIL MASS
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El sentido y partes de la gran celebración católica explicados de manera sencilla

La misa es la gran celebración de la Iglesia porque nos reúne a escuchar la Palabra de Dios, recordar la Cena en que Cristo nos dejó su Cuerpo y su Sangre y renovar su sacrificio en la cruz. Cada momento de la misa es muy importante y especial, como verás a continuación:

Al iniciar:

Nos reunimos y saludamos todos bajo la mirada de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, porque en todo lo que sucederá dentro de la misa estará presente Dios.

Acto Penitencial y Gloria:

Decimos “Señor, ten piedad”, pidiendo a Dios que perdone nuestros errores, nuestras fallas hacia otros o hacia nosotros mismos por el pecado. Y como su Amor es tan grande y nos perdona, le cantamos “Gloria” alabando su Poder y la Paz que nos brinda.

Lectura de la Palabra

Dios nos habla y por eso escucharemos lecturas bíblicas, de profetas o apóstoles donde Él busca salvar a su pueblo, o quiere enseñarnos a ser mejores. Cantamos un “salmo”, una alabanza poética a Dios y también escuchamos a Jesucristo en el Santo Evangelio.

Homilía:

El sacerdote que está presidiendo nuestra misa y que ha estudiado la Palabra de Dios hará una “homilía”, una reflexión para explicarnos lo que Dios quiere decirnos en las lecturas. Nos animará y nos dará los consejos necesarios para mejorar nuestros pasos.

Ofertorio:

Nosotros “ofrecemos” a Dios nuestro trabajo diario en el pan y el vino que llegan al altar. Al dar un poco de nuestro dinero o alguna ofrenda en la misa, damos parte de nuestro esfuerzo diario a Dios y Él lo recibe junto con nuestras oraciones.

Consagración:

Bajo las manos del sacerdote y con la oración de todos, el Espíritu de Dios desciende y permite que el pan y el vino se transformen en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo. El sacerdote eleva uno y otro, y de rodillas le adoramos junto con los ángeles y los santos que en ese momento no vemos, pero están ahí, diciendo junto con nosotros: “Señor mío y Dios mío”.

Comunión:

Tal como nos enseñó Jesús y unidos como hermanos, rezamos a Dios diciéndole “Padre Nuestro”, enseguida nos deseamos “la Paz del Señor” porque así pidió Jesús que lo hiciéramos. Y al encontrarnos todos en esa alegría y disposición, pasamos a recibir el Cuerpo y la Sangre de Cristo en la comunión.

Al terminar la misa el padre nos dice: “pueden ir en paz”, porque iremos nada menos que con Dios en nuestros corazones a continuar nuestra labor en el mundo, y con Él a nuestro lado, irán también sus santos y sus ángeles para que alcancemos cada día la felicidad.

Artículo originalmente publicado por Desde la Fe

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