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¿Es Dios un padre castigador?

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¿Porqué Dios en el Antiguo Testamento es tan violento que incluso parece humano con sentimientos de ira, venganza, etc.?

El camino principal para entender estas páginas de la Biblia, nacen de una premisa importantísima: la revelación divina según la Biblia es histórica, es decir, se manifiesta encarnándose en la trama lenta y fatigosa de las vicisitudes de los hombres.

No se trata de una palabra suspendida en los cielos y comunicada a través de un éxtasis. Es por esto que la Biblia es la historia progresiva de una revelación de Dios y la revelación progresiva del sentido de nuestra historia, a primera vista tan disparatada y escandalosa.

En otras palabras, Dios tuvo que ir con paciencia al ritmo de los pecados y miserias del ser humano, que en muchas de sus actitudes primitivas – escandalosas para nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI – tuvo que ir aprendiendo y mejorando.

No fue pues, de la noche a la mañana que el hombre entendió que el verdadero amor era entre un hombre con una sola mujer, o que el fundamentalismo y el apego a la letra de la Ley mataba al espíritu, o que lo impuro no era la comida sino lo que había en el corazón.

Todas y cada una de estas cosas, el Pueblo de Dios (del cual ahora también nosotros somos parte) las fue aprendiendo entre miserias, abundancias, alegrías y dolores que, – ahora nosotros comprendemos con la teología y la enseñanza de Jesucristo – no fueron necesariamente “enviadas” por Dios, sino consecuencia de la vida de dicho pueblo.

Medios humanos para fines divinos

Ante estas explicaciones, no está de más aclarar, que existen modos de pensar – sobre todo en ciertos agnósticos – que dificultan la comprensión de esta realidad, como por ejemplo, aquellos que, o aceptan que Dios inspiró la Biblia y por ende Él la “dictó” con Su propio estilo divino, o no fue inspiración de Dios sino que fue manipulada completamente por los hombres.

Sin embargo, este esquema mental, les dificulta aceptar la realidad que es obvia y explícita no sólo en las Sagradas Escrituras sino en el curso de la Historia y es que: Dios siempre se ha valido de los medios humanos para los fines divinos, justamente en virtud de ese don de la libertad que tenemos como seres humanos.

Dios quiere que el hombre sea libre y que libremente colabore con Dios. De esta manera lo explica claramente el Catecismo:

“Este designio comporta una pedagogía divina particular: Dios se comunica gradualmente al hombre, lo prepara por etapas para acoger la Revelación sobrenatural que hace de sí mismo y que culminará en la Persona y la misión del Verbo encarnado, Jesucristo”[6]

Y de esta  manera debemos comprender que los estilos propios de cada autor, de cada Libro, influyen significativamente en la manera en que fue escrito, sin que por ello se pierda la esencia propia del mensaje que Dios quiere dar a entender.

Más bien “Dio se valió de hombres elegidos, que usaban todas sus facultades y talentos; de este modo, obrando Dios en ellos y por ellos, como verdaderos autores, pusieron por escrito todo y sólo lo que Dios quería”[7].


[1]
Gn. 19, 24
[2]
Éx. 12, 13
[3]
2Sam. 12, 15
[4]
2Rey 6, 18-20
[5]
Jos 7, 1-26
[6]
Catecismo de la Iglesia Católica, 53
[7]
Concilio Vaticano II, DV 11

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