Recibe Aleteia gratis directamente por email
¡Alimenta tu espíritu! ¡Recibe las noticias de Aleteia cada día!
¡Inscríbete!

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

Iglesias quemadas en Níger, o cómo los cristianos son doblemente víctimas

DR / France TV
Riots Niamey Niger
Comparte

La equiparación entre "occidente" y "cristianos" provoca nuevo episodio de violencia anticristiana en Níger y otros países

Era de esperar, después de la nueva caricatura de Mahoma publicada por Charlie Hebdo: imanes, personajes políticos y portavoces de los movimientos islamistas han reaccionado al último enfrentamiento con declaraciones de condena y pidiendo a los fieles que protesten públicamente tras las oraciones del viernes, día de particular devoción para los musulmanes.
 
A la llamada de líderes religiosos y políticos, masas de fieles respondieron llenando calles y plazas: hombres, mujeres, muchísimos jóvenes, incluso muchos niños.
 
Las manifestaciones populares más imponentes tuvieron lugar en Níger, Pakistán, Somalia, Yemen, Senegal, Mali, Mauritania, Argelia, Sudán y en la República autónoma de Ingusetia. Decenas de miles de personas marcharon y siguien haciéndolo con carteles en los que está escrito, en inglés y francés, con la misma gráfica que “Je suis Charlie”: “Yo soy Musulmán” y, en pequeño, “y amo a mi Profeta”.
 
En otros se lee “Condenamos los actos anti islámicos”, en otros “Stop Charlie”, “Yo soy Mahoma”, “Yo estoy con Mahoma”, “Yo soy Kouachi”. En pancartas y manifiestos muchas frases alaban a Mahoma: “Nuestro Profeta en el Paraíso, vuestros Charlie en el infierno”, “No insultéis a los profetas de Dios, gracias”, “No amo a quien se burla de mi religión”, “Estoy con Mahoma, que la paz sea con él”, “No a la violencia, no a Charlie, paz y bien bajo la guía de Mahoma”, “Amamos y amaremos siempre a nuestro Profeta”…
 
Era de esperar, como hemos dicho, y es comprensible: personas dolidas que expresan coralmente su desaprobación a quien ofende su fe. Lo que no se entiende, aunque fuera previsible también, es la violencia de muchas manifestaciones y los objetivos contra los que se ha desencadenado: no solo Charlie Hebdo, la revista incriminada, sino quien permite su publicación, es decir, la sociedad y las instituciones occidentales, e incluso la religión – el cristianismo – a quien también Charlie Hebdo ha ridiculizado con la misma falta de respeto con la que ha tratado al islam.
 
La gran manifestación organizada en París, las declaraciones oficiales de los jefes de Estado y de gobierno contra la violencia homicida y en defensa de las libertades personales suenan como evidencias de complicidad o peor a los ojos de in mundo que exige el castigo ejemplar de quien falta el respeto a Dios y desobedece, sea cual sea la prescripción violada.
 
El gobierno de Ingusetia, que ha autorizado la manifestación celebrada en la capital Magas con la adhesión de al menos 15.000 personas, ha justificado la decisión por la necesidad de denunciar a los países occidentales, culpables de un “extremismo de Estado” dirigido a poner a las personas de diversa religión a unas contra otras, como lo demostraría el hecho de tolerar, con el pretexto de defender la libertad de expresión, realidades como Charlie Hebdo. 
 
En Pakistán y otro lugares, los manifestantes no se limitaron a amenazar a los autores de las viñetas sobre Mahoma, sino que quemaron banderas francesas, estadounidenses e israelíes. Los abogados ligados a los principales partidos islámicos pakistaníes, Tanzeem-e-Islami y Jamaat-e-Islami, durante una acción de protesta, quemaron un muñeco del presidente francés François Hollande.
 
Paul Bhatti, líder católico del partido All Pakistan Minorities Alliance, entrevistado por la agencia Asianews, explicó los durísimos tonos anti-occidentales asumidos por las protestas en su país y en otros, como efecto de la propaganda de los islamistas que explotan y manipulan a la gente desinformada, especialmente a los analfabetos, que en Pakistán representan al 50% de la población: los movimientos extremistas – sostiene Bhatti – “consiguen atraer la simpatía y el consenso de estas personas, abusando de su ignorancia y de su pobreza”.

Páginas: 1 2

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.
Los lectores como usted contribuyen a la misión de Aleteia

Desde nuestros inicios en 2012, los lectores de Aleteia han crecido rápidamente en todo el mundo. Nuestro equipo está comprometido con la misión de proporcionar artículos que enriquezcan, inspiren y nutran la vida católica. Por eso queremos que nuestros artículos sean de libre acceso para todos, pero necesitamos su ayuda para hacerlo. El periodismo de calidad tiene un costo (más de lo que la venta de publicidad en Aleteia puede cubrir). Por eso, los lectores como USTED son fundamentales, aunque donen incluso tan poco como 3$ al mes.