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Mons. Lacunza: «El Papa Francisco me ha pedido que no se me suba a la cabeza»

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El Nuevo Cardenal de la Iglesia en Panamá habla de su nuevo cargo

José Luis Lacunza será a partir del 14 de febrero Cardenal de la Iglesia católica, hasta ese día este navarro de 70 años (cumplirá 71 ya como cardenal el 24 de febrero) sigue siendo Obispo de  David en Panamá, país en el que aterrizó hace 44 años a donde le mandó su orden, la de los Agustinos Recoletos.

"El 12 de marzo de 1971 aterricé en Panamá y aquí he pasado toda mi vida de ministerio pastoral. Entre unas cosas y otras la vida ha ido dando vueltas, gracias a Dios no me he mareado y espero no marearme", al referirse a su nuevo nombramiento como príncipe de la Iglesia y que cuenta con gracia los detalles de la carta que le ha enviado el Papa Francisco, "recibí una carta del Papa autógrafa sobre el nombramiento y entre las cosas que me decía es que no se me suba a la cabeza, porque cuando estas cosas se suben a la cabeza hacen más daño que un trago de grapa en ayunas".

Y así se lo toma, más bien con humildad, "espero que no se me suba, lo he recibido con sorpresa, gran asombro, pero bueno, el Papa lo ha querido así y espero que tenga sus buenas razones para haberlo hecho".

La Diócesis panameña de David fue creada por el Papa Pío XII, el 6 de marzo del año 1955, mediante la Bula ‘Amantissimus Deus’, abarcando la Provincia de Chiriquí, abarca 26 parroquias, agrupadas en 6 zonas pastorales. Monseñor Lacunza lleva en ella 15 años, "tenemos una población de más de un millón de habitantes, mayoritariamente campesina e indígena, más de cien mil indígenas de la etnia Ngóbe-Buglé. Las comunicaciones ya son bastante buenas en toda la diócesis y distamos de la capital cien kilómetros al oriente, cien kilómetros al occidente, por un lado el mar Pacífico y por el otro la frontera con la diócesis de Bocas del Toro".

¿Qué necesidad más urgente tiene su Diócesis? y Moseñor Lacunza no duda en contestar que "pongo como urgencia, urgencia, urgencia, las vocaciones a la vida sacerdotal. La diócesis está en manos de 45 sacerdotes y solo 13 son del clero diocesano y el resto son de distintas comunidades religiosas lo cual, tiene su handicap bastante grande, porque hay bastante inestabilidad en cuanto a la atención porque lo religiosos se manejan como religiosos y hay cambios cada cuatro años por los capítulos provinciales y no hay tanta integración y no tengo nada que objetar. Al margen, creo que el trabajo es bastante bueno y estamos haciendo un esfuerzo grande en aras a potenciar las vocaciones al sacerdocio dentro de la diócesis. No podemos dormirnos en los laureles".

Mons. Lacunza ha sido presidente de la Conferencia Episcopal de Panamá, ¿cómo esta viviendo allí la Iglesia este momento, los cambios con el nuevo Papa que es también del continente americano? "He presidido la Conferencia en tres periodos. Panamá acaba de celebrar un año de jubileo por los 50 años de la fundación de la Iglesia en Panamá que es la primera Iglesia en tierra firme en el continente americano, por tanto, podemos decir que Panamá es la puerta por la cual entró la evangelización en América lo que nos hace tener cierto orgullo de esa primeridad. Creo que todo el pueblo panameño asienten como que este nombramiento en mi persona es un reconocimiento a ese papel de la Iglesia de Panamá".

¿Cómo le ha marcado en toda su trayectoria misionera y pastoral, el carisma agustiniano? "En primer lugar a través de esa disponibilidad que San Agustín pedía a sus monjes, trabajar "Ubi utilius Ecclesiae" (trabajar donde se sea más útil para la Iglesia), he vivido siempre mi vocación desde esa perspectiva. La Iglesia y mis superiores quisieron que viniera a Panamá, que siguiera en Panamá pero siempre con las maletas disponibles para ir donde mis superiores me mandaran.

Y en segundo lugar desde la perspectiva de San Agustín de ser un pastor. Hoy día el Papa lo pone muy de relieve, pero todos los años en las últimas semanas del tiempo ordinario leemos el comentario de San Agustín al texto de Ezequiel sobre los pastores y que está muy en la línea de lo que dice el Papa".

¿Qué le puede ofrecer su experiencia, que puede aportar al ministerio de Pedro para el conjunto de la Iglesia? "Tendré que esperar a ver que es lo que me asigna el Papa Francisco. Los cardenales participan en el gobierno de la Iglesia a través de la inserción en algunos de los dicasterios de la Curia romana y eso depende de él, en que área me va a ubicar, no sé, estoy a la expectativa. Desde la perspectiva de la Iglesia de América Latina lo que podemos hacer es  insistir en esa actitud de cercanía, de colegialidad, de sinodalidad que el Papa Francisco está insistiendo. Eso lo vivimos día a día en América Latina, eso nos da una vivencia muy colegial, eso hay trasportarlo al resto de la Iglesia, creemos que es la forma en la que Iglesia debe haber vivido desde el principio y eso hay que recuperarlo como algo propio e identificativo de la vida de la Iglesia".

Monseñor José Luis Lacunza es un hombre de conversación fluída y agradable, de explicación fácil tal y como ha quedado patente en la entrevista de José Luir Restán para El Espejo y como no podía ser de otra forma terminaba con la misma simpatía con la que comenzaba, "soy español por nacimiento y no puedo renunciar a eso, la tierra me tira pero llevo 44 años en Panamá y eso también tira y cuando estoy en España de vacaciones después de 15 días ya me pican los pies con ganas de volver. El aroma del salitre del mar, la humedad de los campos también está muy metido a dentro".
 

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