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¿Romper una cadena que recibo me puede traer desgracias?

AP Photo/Francisco Seco, File
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Son amenazas inútiles, no las hagas circular: Dios merece más la confianza

A veces me da por hablar con Dios. Supongo que tenemos el encuentro de un Padre con su hijo. Me encantan esas experiencias, porque me acercan a su corazón misericordioso y tierno. 
 
Una vez le pregunté: “¿Qué te duele más de nosotros?”. Encontré la respuesta en el Diario de sor Faustina:
"¡Cuán dolorosamente me hiere aquel que no cree en mi bondad! Son los pecados de desconfianza los que más me afligen".
 
A Dios le duele tu desconfianza. Se entristece cuando te fías más de las cosas materiales que de Él. Por eso le dijo a sor Faustina: “Las almas que confían ilimitadamente son de gran consuelo para Mí y en estas almas vierto todos los tesoros de mis gracias. Estoy contento cuando me piden mucho, ya que mi deseo es dar mucho, muchísimo”.
 
En la Biblia se tomó la molestia de recordarte infinidad de veces tres cosas:

1)   Es nuestro Padre y nos ama
2)   No debes temer, Él va contigo
3)   “…no hay nada imposible para Dios” (Lc 1, 7)
 
Me he dado cuenta de que vale la pena confiar en Dios, que es verdad todo lo que nos han dicho, el Evangelio se cumple. Cada promesa, cada palabra, todo es real. El amor de Dios está presente a lo largo de nuestras vidas. Te lo aseguro, Él cuida de ti.  

Por eso cuando recibo en Facebook la imagen de una moneda con este texto: “Hazla circular y tendrás abundancia. Si no lo haces por 5 años te ocurrirán desgracias. Hazlo con fe”. O la foto de una paloma de papel (un origami) en la que te advierten: “Compártela, serás bendecido y tendrás prosperidad”, sencillamente respondo: “¿No les parece que Dios puede más que esto? Yo prefiero confiar en Él. Dios nos quiere libres, felices. Por eso no haré circular esta cadena”.
 
Son cadenas que te amenazan, te meten miedo y te piden que “las hagas circular con fe”. ¿Te has puesto a pensar? ¿Fe en qué?
 
Me encanta cortar estas cadenas, procurar que terminen, porque te engañan, te quieren hacer  creer en algo que no es Dios. Pones tu confianza en “una moneda”, un “árbol de la abundancia”, una “paloma de papel”. 
 
Hace poco recibí una en Facebook  y recordé cuánto le duele a Dios nuestra desconfianza.  Respondí como suelo hacerlo. Y pensé escribirte, compartir contigo mis experiencias.
 
Quiero asegurarte que no hay motivos para temer, son amenazas  inútiles. No tengas miedo. Nada malo te va a pasar. No permitas que estas cadenas continúen. 
 
Córtalas, no las hagas circular.   
Dios vale más.
 
Te lo aseguro, el buen Dios te va a cuidar, velará por ti, te hará experimentar Su presencia y Su Amor.
 
Pienso a menudo en este salmo (53): “Se asoma Dios desde el cielo, mira a los hijos de Adán, para ver si hay alguno que valga, alguien que busque a Dios”.
 
Cuando eso ocurra, te verá a ti y sonreirá.

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