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LIBERTAD RELIGIOSA EN Marruecos: El musulmán que cambia de creencia merece la pena de muerte

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El informe sobre libertad religiosa de Ayuda a la Iglesia Necesitada, país por país

La nueva Constitución adoptada en Marruecos en julio de 2011 volvió a afirmar que “el islam es la religión de Estado, que garantiza a todos el libre ejercicio del culto” (artículo 3). Pero en la práctica los cristianos solo pueden ejercer este derecho de culto con dos condiciones: que no sean marroquíes y que no intenten promover su religión

Más del 99 % de la población del país es musulmana suní. El resto de los grupos religiosos que sumados no llegan al 1 % son: cristianos, judíos, musulmanes chiíes y bahaíes. Según los líderes de la comunidad judía, se calcula que hay entre 3000 y 4000 judíos. 

Las comunidad cristiana, compuesta en su mayor parte por católicos y protestantes extranjeros residentes en el país, cuenta con unos 5000 miembros practicantes, aunque hay pastores protestantes y sacerdotes católicos, que calculan que el número puede llegar a 25 000. 

Según estimaciones de una serie de líderes locales, hay cerca de 4000 ciudadanos cristianos (fundamentalmente de etnia amazig) que acuden con regularidad a “iglesias en casas” y viven sobre todo en el sur. Otros líderes cristianos calculan que pueden llegar a ser 8000 los ciudadanos cristianos del país, pero muchos de ellos no se reunen con regularidad por miedo, supuestamente, a la vigilancia del Gobierno y a la persecución social.

Los cristianos extranjeros que viven en Marruecos no carecen de iglesias. Disponen de edificios construidos durante el protectorado francés. La página web de la diócesis de Rabat afirma que en Marruecos hay 25 000 católicos bautizados. 

Conversión desde el islam 

El artículo 220 del Código Penal estipula penas de entre seis meses y tres años de prisión, además de multas que oscilan entre 100 y 500 dírhams, para todo aquel que se sirva de “medios de seducción con ánimo de convertir a un musulmán a otra religión, ya sea aprovechándose de su debilidad o sus necesidades, ya sea aprovechando con este fin centros de enseñanza, sanitarios, casas de retiro u orfanatos”. 

En 2010, el Gobierno expulsó a varios cristianos extranjeros bajo la acusación de proselitismo. No se han producido más casos similares durante el período cubierto por este informe. 

El Ministerio de Habus y Asuntos Islámicos presentó una cuestión al Consejo Superior de Ulemas de Marruecos (presidido por el rey, Mohamed VI). Como respuesta, el Consejo publicó en abril de 2012 una colección de fatwas. Su veredicto fue que “el musulmán que cambia de creencia merece la pena de muerte”.
 
El 28 de agosto de 2013, un agricultor de 30 años, convertido al cristianismo desde hacía 7 años, fue arrestado en Ain Aicha, en la región de Taunate, acusado de proselitismo.

La policía se incautó en su casa de varios ejemplares de la Biblia. Citado en los juzgados de Taunate, fue condenado a dos años y medio de prisión y a pagar una multa de 1500 dírhams (cerca de 135 euros).
 
El 6 de febrero de 2014, el tribunal de apelación de Marruecos anuló la pena de un cristiano converso del islam condenado a treinta meses de prisión por supuesto proselitismo. El juez desestimó el caso contra Mohamed el Baladi, de 31 años, por falta de pruebas. 

El 28 de agosto de 2013, en la ciudad de Ain Aicha, provinica de Taunate la policía había arrestado a El Baladi acusado de hacer proselitismo con dos musulmanes, porque alguien había oído la conversación que mantenían sobre cuestiones de fe. Durante el arresto, la policía insultó a El Baladi por abandonar el islam e intentó obligarle a revelar nombres de otros cristianos conversos. En una última audiencia, el 3 de septiembre de 2013, El Baladi fue condenado a dos años y medio de prisión y a pagar una multa de 5000 dírhams (600 $) por “debilitar la fe de un musulmán”.

Otros avances recientes

Tras la llegada al poder del Partido islamista Justicia y Desarrollo en 2011, se endurecieron las regulaciones de la kefala respecto al cuidado de los niños marroquíes huérfanos. 

El 19 de septiembre de 2012, se envió a todas las fiscalías del reino una circular, firmada por el ministro de Justicia, Mustafa Ramid, que advertía de los riesgos de una aplicación demasiado indulgente de la legislación que exige que “la familia de adopción tiene que ser una familia musulmana o en la que haya como mínimo una mujer musulmana”. 

Según el ministro de Justicia, el hecho de que la verificación de la religión de la familia no se realice adecuadamente supondrá que entre 20 000 y 30 000 niños marroquíes corran el riesgo de abandonar el islam a favor del cristianismo en los próximos 20 años.
 
Además, si la esposa cristiana de un varón marroquí conserva su religión cristiana, la ley le prohíbe tanto recibir la herencia de un musulmán como, legar ella sus bienes a un musulmán. Por lo tanto, en caso de viudedad no puede heredar nada de su esposo, mientras a su vez ella no puede dejar herencia a sus hijos, ya que estos se consideran automáticamente musulmanes. 

En agosto de 2012, docenas de tumbas cristianas del cementerio europeo de Rabat fueron profanadas por desconocidos. 

El 27 de julio de 2013, un joven de 18 años fue arrestado y encarcelado en Rabat por fumar en público durante el Ramadán. El 30 de julio de 2013 fue condenado por un tribunal de Salé a tres meses de prisión sin derecho a libertad condicional. Este episodio refleja que el cerco policíal sobre la estricta observancia de los ritos musulmanes se viene estrechando cada vez más a partir de 2011. 

El rey Mohamed VI, secretario general del Comité para Jerusalén de la Organización de la Cooperación Islámica, escribió al papa Francisco y al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon en diciembre de 2013 para expresarles su preocupación ante la enmienda de un acuerdo de 1993 firmado entre el Vaticano e Israel sobre la herencia de la Iglesia Católica de Jerusalén. 

El rey insistió en que “este cambio probablemente obstaculice los esfuerzos realizados para mantener un clima apropiado para el éxito de las conversaciones de paz (entre israelíes y palestinos)”. El monarca instó a los líderes mundiales a no firmar acuerdos que “legitimarían la ocupación israelí de Jerusalén e inquietarían a mil millones de musulmanes de todo el mundo”. 

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