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Nacer en Belén: ¿profecía política?

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Creo que pasan los años y seguimos sin asumir la trascendencia de la Encarnación. Nos parece bonito lo del Niño Jesús, nos parece un acto de amor que Dios se haya hecho hombre… nos parece tantas cosas… la pregunta es si realmente somos conscientes de lo que eso significa, si nuestra vida gira 180 grados al descubrirlo, si nuestra relación con Dios se establece en los términos adecuados.

Dios-hecho-hombre es una apuesta de Dios por el mundo que Él mismo ha creado. Dios quiere estar en el mundo, quiere habitarlo, quiere encontrarse con sus criaturas en él. Dios se abaja, decide venir y vivir entre nosotros. Dios decide que ya no quiere que le busquemos en las alturas, más allá de la nubes, lejos; Dios decide tomar parte en nuestra cotidianeidad, decide hacerse presente en nuestros pueblos, en nuestras casas, en nuestras calles, en nuestros "pesebres"; en definitiva, en lo concreto y lo palpable.

La política, lejos de ser reducida al ámbito de los partidos políticos, es el ámbito de la acción humana, el arte de manejar lo concreto en una sociedad concreta formada por hombres y mujeres que se relacionan en esa sociedad que los recibe y que, a su vez, la transforman. La política son los asuntos de todos, las cosas del ciudadano, del hombre, de la mujer, del niño. La política, más allá de los políticos, es inherente al ser humano y, más si cabe, al cristiano. No puede haber cristiano apolítico.

Como creyentes, a la luz de Belén, estamos llamados a transformar la sociedad en la que vivimos. Mi ser político brota de mi ser creyente. Es precisamente mi encuentro con Dios, mi vivencia más espiritual y mística, la que me empuja al mundo, a la vida concreta, para colaborar con el Padre, con el Hijo y con el Espíritu en la crecimiento del Reino. El Reino no es un sueño sino una manera concreta de vivir, de relacionarnos, de amarnos, de ser hijos de Dios. Jesús vino al mundo y, no siendo político, desarrolló una gran actividad política, entendiendo ésta en la visión amplia que he comentado. Jesús nació en una sociedad concreta, en territorio judío bajo ocupación romana. Jesús pasó 30 años de su vida viviendo y trabajando junto a sus padres, aprendiendo y sirviendo en casa, a vecinos y a conocidos, orando. Jesús luego salió y se hizo presente en los lugares donde los hombres y las mujeres estaban presentes; es más, en los lugares poco preferentes para la sociedad de aquel momento: fuera de las cudades, entre gentiles, entre leprosos y poseidos, entre prostitutas, recaudadores y pecadores… A Jesús lo mataron porque molestaba políticamente.

Veo la Navidad que se nos echa encima y siento la llamada que, como cristiano, me hace Jesús desde la pobreza y la suciedad del pesebre. Es una llamada a ser profeta en el mundo, a luchar por la dignidad de todos, a denunciar la injusticia, a construir el Reino allí donde estoy. Es una llamada a hacer política, ¿o no?

@scasanovam

 

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