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Papa Francisco: Jesús es la alegría, ¡No se necesita buscar más en otra parte!

DR /Aleteia
angelus pope francis
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Bendice a los niños y regala un librito para hacer oración en casa

Queridos hermanos y hermanas,queridos niños, queridos jóvenes, buen día:

Ya desde dos semanas el tiempo de Adviento nos invita a la vigilancia espiritual para preparar el camino al Señor que viene. El Señor que viene. En esta tercera liturgia dominical nos ofrece otra actitud interior para vivir esta espera del Señor, es decir la alegría. La alegría de Jesús como dice allí "Con Jesús la alegría es de casa". La de hoy, de hecho, se llama "Domingo de la Alegría", o domingo "Gaudete", porque la celebración de la Misa inicia con una antífona que dice: "Alégrense siempre en el Señor", haciéndose eco de la exhortación del apóstol Pablo (Fil 4,4; cf. 1 Tes 5:16).

El corazón humano desea la alegría. Cada familia, cada pueblo aspira a la felicidad. Pero, ¿cuál es la alegría que el cristiano está llamado a vivir y ser testigo? Es aquella que viene de la la cercanía de Dios, de su presencia en nuestras vidas. Desde que Jesús entró en la historia, con su nacimiento en Belén, la humanidad recibió la semilla del Reino de Dios, como una tierra que recibe la semilla, promesa de la futura cosecha. ¡No se necesita buscar más en otra parte! Jesús vino a traer alegría a todos y para siempre. No se trata sólo de una alegría esperada o pospuesta al paraíso, sino de una alegría real y palpable ya ahora, porque Jesús mismo es nuestra alegría, es nuestra casa, con Jesús la alegría está en casa ¿sin Jesús hay alegría? No. Él está vivo, es el Resucitado, y obra en nosotros y entre nosotros, especialmente con la Palabra y los Sacramentos.

Todos nosotros bautizados de la Iglesia, estamos llamados a aceptar siempre nuevamente la presencia de Dios entre nosotros y ayudar a otros a descubrirla, o redescubrirla si es que se hubieran olvidado. Es una hermosa misión, como la de Juan el Bautista: orientar las personas a Cristo – no a nosotros mismos! – Porque Él es la meta hacia la cual el corazón humano tiende cuando busca la alegría y la felicidad.

Aún San Pablo, en la liturgia de hoy, indica las condiciones para ser "misioneros de la alegría": orar con perseverancia, dar siempre gracias a Dios, entregarse a su Espíritu, buscar el bien y evitar el mal (cf. 1 Ts 5,17- 22). Si esto va a ser nuestra forma de vida, entonces la buena noticia podrá entrar en tantos hogares y familias y ayudar a la gente a redescubrir que en Jesús está la salvación. En Él es posible encontrar la paz interior y la fuerza para enfrentar cada día las diferentes situaciones de la vida, incluso la más pesada y difícil.

No se ha sentido nunca de un santo triste o una santa con la cara fúnebre, sería un contrasentido. El cristiano es una persona que tiene el corazón lleno de paz porque sabe poner su alegría en el Señor también cuando atraviesa momentos difíciles de la vida, tener fe no significa no tener momentos difíciles, sino tener la fuerza de afrontarlos sabiendo que no estamos sólos y esta es la paz que Dios dona a sus hijos

Con la mirada puesta en la Navidad ya cerca, la Iglesia nos invita a ser testigos de que Jesús no es un personaje del pasado; Él es la Palabra de Dios que sigue iluminando el camino del hombre; sus gestos – los sacramentos – son la manifestación de la ternura, del consuelo y del amor del Padre para todo ser humano. La Virgen María, "Causa de nuestra alegría", nos tenga siempre dispuestos en el Señor, que viene a librarnos de tanta esclavitud interior y exterior.

Tras el rezo del Angelus

Queridos hermanos y hermanas,

Saludo a todos ustedes, familias, grupos parroquiales y asociaciones , que han venido desede Roma, Italia, desde muchas partes del mundo. En particular, saludo a los peregrinos de Civitella Casanova, Catania, Gela, Altamura, y los jóvenes de Frosinone.

Al saludar a los fieles polacos, me uno espiritualmente a sus compatriotas que hoy encienden la "Vela de Navidad" y reafirman el compromiso de la solidaridad, especialmente en este Año de la Caritas, que se celebra en Polonia.

Y ahora Saludo con afecto a los niños que vinieron para la bendición de los "Niñitos Jesús", organizado por el Centro de Oratorios romanos. Queridos hijos, os doy las gracias por vuestra presencia y les deseo una Feliz Navidad! Cuando oras en casa, delante de tu pesebre, acuérdate de mí como yo me recuerdo de ustedes.

La oración es la respiración del alma: es importante encontrar momentos en el día para abrir el corazón a Dios, incluso con oraciones cortas y sencillas del pueblo cristiano.

Por esta razón, hoy pensé en hacer un regalo a todos ustedes aquí presentes en la plaza: un libro pequeño de bolsillo que recoge algunas oraciones, para diferentes momentos del día y en diferentes situaciones de la vida. Algunos voluntarios lo distribuirán. Tomen uno cada uno y lo lleven siempre con ustedes , como una ayuda para vivir el día unidos a Dios .

A todos ustedes un cordial deseo de un buen domingo y una buen almuerzo. No se olviden, por favor, oren por mí. ¡Adiós!

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