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Lectio Divina para Adviento: dia 14

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Una guía práctica cada día para orar con la Escritura hasta Navidad

LECTIO DIVINA
DOMINGO III DE ADVIENTO CICLO B

 
Invocación al Espíritu Santo:
Ven Espíritu Santo,
Vamos a abrir la Biblia, Tú eres el autor.
Queremos que nos abras nuestra mente cerrada, nuestro corazón preocupado en otras cosas,
Y nos lleves al encuentro con Jesús, a través de su Palabra y de la oración.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.
Amén
 
 

TEXTO BIBLICO: Juan 1, 6-8.19-28
«Él era el testigo de la luz»

 
     1,6: —Apareció un hombre enviado por Dios, llamado Juan, 1,7: que vino como testigo, para dar testimonio de la luz, de modo que todos creyeran por medio de él.

  1,8: Él no era la luz, sino un testigo de la luz.
  1,9: La luz verdadera que ilumina a todo hombre
   estaba viniendo al mundo.  

  1,19: Éste es el testimonio de Juan, cuando los judíos le enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle quién era. 1,20: Él confesó y no negó, confesó que no era el Mesías.
  1,21: Le preguntaron:    —Entonces, ¿eres Elías?
   Respondió:    —No lo soy.
   —¿Eres el profeta?   
 Respondió:
   —No.
  1,22: Le dijeron:
   —¿Quién eres? Tenemos que llevar una respuesta a quienes nos enviaron; ¿qué dices de ti?
  1,23: Respondió:
   —Yo soy la voz 
   del que grita en el desierto:
   Enderecen el camino del Señor,
   según dice el profeta Isaías.
  1,24: Algunos de los enviados eran fariseos 1,25: y volvieron a preguntarle:
   —Si no eres el Mesías ni Elías ni el profeta, ¿por qué bautizas?
  1,26: Juan les respondió:
   —Yo bautizo con agua. Entre ustedes hay alguien a quien no conocen, 1,27: que viene detrás de mí; y yo no soy digno de soltarle la correa de su sandalia.
  1,28: Esto sucedía en Betania, junto al Jordán, donde Juan bautizaba.
    
BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO
 

 

 

LECTURA: ¿Qué dice el texto?

 
El evangelista nos dice que Juan el Bautista no era la luz, sino un testigo de la luz.
Pues la luz verdadera es el mismo Jesús, el Cristo, como recitamos en el Credo “Dios de Dios, Luz de Luz”. Y el vino para ser testigo de la Luz perfecta y verdadera, a la que las tinieblas huyen.

Había una creencia que Dios mandaría de Nuevo a alguno de sus profetas, pero el Bautista aclara que no es ninguno de ellos pero sí es la voz que anuncia la llegada del que viene y “ya está entre ustedes” y declara que no es digno de hacer lo que el más humilde siervo puede hacer.

Ser testimonio de la luz en medio de los que pertenecen a las tinieblas le traería consecuencias, pero el verdadero testigo está unido a una forma de martirio (palabras muy semejantes Testigo y Martir).
 
 

MEDITACION: ¿Qué me dice a mí el texto?

 
Nos preguntamos para profundizar en nuestra vida estas palabras de Salvación:
 

  1. ¿Hasta qué punto somos testigos y testimonios de la luz? Aún en medio de los que prefieren las tinieblas…
  2. Juan dijo “yo soy la voz…” ¿También yo puedo decir que soy la voz de Jesús, prestando mi vida, mis actitudes, mis palabras y acciones para testimoniar a Jesús?

 

ORACION: ¿Qué le digo yo al Señor?

 
Orar, es responderle al Señor que nos habla primero.
 
·       Gracias Señor por tu Palabra que es luz para mi vida
·       Gracias por que también me escoges para dar testimonio de tu luz.
·       Ayúdame a enderezar el sendero. Que reconozca al menos algo de lo que está torcido en mi vida y pueda estar más cerca de Ti.
 
 

CONTEMPLACION: ¿Cómo interiorizo el texto?

 
Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del texto para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón:
 
«Él era el testigo de la luz» (Versículo 8)

Y de esta forma nos ponemos en contemplación, pidiéndole al Señor ser sus testigos e iluminar con su luz.
 
 
 

ACCION: ¿A qué me comprometo?

 
Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
 
Mi agradecimiento por creer en Jesús, se manifiesta con llevar la alegría cristiana a los demás. Que puedan conocer también a Cristo y se dejen iluminar por Él. Que yo sea el puente por donde Jesús pase para llegar a los demás.
 

Hno Ricardo Grzona, frp
 

Tags:
biblia
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