Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
martes 11 mayo |
San Francisco de Jerónimo
home iconCuriosidades
line break icon

Los cristianos son el alma del mundo. Da testimonio de ello una carta de más de dos mil años

© Public Domain

Aleteia Team - publicado el 13/12/14 - actualizado el 25/02/19

La Carta a Diogneto, la más grande joya de la literatura cristiana de sus orígenes, nos cuenta cómo vivían los primeros cristianos

Durante muchos siglos, un elegante manuscrito en griego ha permanecido relegado al silencio más ensordecedor. El texto, cuyos orígenes se desconocen hasta ahora, ha sido encontrado por casualidad en 1436 en Constantinopla junto a varios otros manuscritos dirigidos a un cierto “Diogneto”.

Aunque no se tiene certeza de quien sea el autor, se sabe que el destinatario era un pagano culto, que se interesaba en conocer más el cristianismo, esa nueva religión que se difundía con fuerza y vigor en el Imperio Romano y que atraía la atención del mundo por el valor con que sus seguidores enfrentaban el suplicio de una vida de persecuciones y por el amor intenso con que se amaban entre ellos y amaban a Dios.

El documento que pasó a la posteridad como la “Carta a Diogneto” describe quienes eran y cómo vivían los cristianos de los primeros siglos. Para gran parte de los estudiosos, se trata de la joya más valiosa de la literatura cristiana de sus orígenes.

Los párrafos V y VI representan la parte más famosa de este tesoro de la historia cristiana:

Los cristianos, en efecto, no se distinguen de los demás hombres ni por su tierra ni por su habla ni por sus costumbres. Porque ni habitan ciudades exclusivas suyas, ni hablan una lengua extraña, ni llevan un género de vida aparte de los demás. A la verdad, esta doctrina no ha sido inventada gracias al talento y especulación de hombres curiosos; ni profesan, como otros hacen, una enseñanza humana; sino que, habitando ciudades griegas o bárbaras, según la suerte que a cada uno le cupo, y adaptándose en vestido, comida y demás género de vida a los usos y costumbres de cada país, dan muestras de un tenor peculiar de conducta admirable, y, por confesión de todos, sorprendente.

Habitan sus propias patrias, pero como forasteros; toman parte en todo como ciudadanos y todo lo soportan como extranjeros; toda tierra extraña es para ellos patria, y toda patria, tierra extraña. Se casan como todos; como todos engendran hijos, pero no exponen los que les nacen. Ponen mesa común, pero no lecho. Están en la carne, pero no viven según la carne. Pasan el tiempo en la tierra, pero tienen su ciudadanía en el cielo. Obedecen a las leyes establecidas; pero con su vida sobrepasan las leyes.

A todos aman y por todos son perseguidos. Se les desconoce y se les condena. Se les mata y en ello se les da la vida. Son pobres y enriquecen a muchos. Carecen de todo y abundan en todo. Son deshonrados y en las mismas deshonras son glorificados. Se les maldice y se les declara justos. Los vituperan y ellos bendicen. Se les injuria y ellos dan honra. Hacen bien y se les castiga como malhechores; condenados a muerte, se alegran como si se les diera la vida. Los judíos los combaten como a extranjeros; son perseguidos por los griegos y, sin embargo, los mismos que les aborrecen no saben decir el motivo de su odio.

Mas para decirlo brevemente, lo que es el alma al cuerpo, eso son los cristianos en el mundo. El alma está esparcida por todos los miembros del cuerpo, cristianos hay por todas las ciudades del mundo. Habita el alma en el cuerpo, pero no procede del cuerpo: los cristianos habitan en el mundo, pero no son del mundo. El alma invisible está encerrada en la cárcel, cuerpo visible; así los cristianos son conocidos como quienes viven en el mundo, pero su religión sigue siendo invisible.

La carne aborrece y combate al alma, sin haber recibido agravio alguno de ella, porque no le deja gozar de los placeres; a los cristianos los aborrece el mundo, sin haber recibido agravio de ellos, porque renuncian a los placeres. El alma ama a la carne y a los miembros que la aborrecen, y los cristianos aman también a los que los odian. El alma está encerrada en el cuerpo, pero ella es la que mantiene unido al cuerpo; así los cristianos están presos en el mundo, como en una cárcel, pero ellos son los que mantienen la trabazón del mundo.

El alma inmortal habita en una tienda mortal; así los cristianos viven como de paso en moradas corruptibles, mientras esperan la incorrupción en los cielos. El alma, maltratada en comidas y bebidas, se mejora; lo mismo los cristianos, amenazados de muerte cada día, se multiplican más y más. Tal es el puesto que Dios les señaló y no les es lícito desertar de él.

Tags:
cristianismo
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
Lucía Chamat
Una curiosa foto de «Jesús» que conmueve a Colombia
2
Ramón Antonio Pérez
María de San José y su ayuno total: “Durante diez años solo consu...
3
MYANMAR
Ary Waldir Ramos Díaz
«Mátenme a mí, no a la gente»: El libro de la monja valiente en M...
4
SAINT JOSEPH
Philip Kosloski
Esta antigua oración a san José es “conocida por no fallar nunca”
5
FATIMA
Philip Kosloski
Fotos rara vez vistas de los videntes de Fátima, Lucía, Jacinta y...
6
Lorena Moscoso
El mundo se conecta a estos santuarios en mayo para el Rosario
7
Obvious
Mamá, me tengo que ir
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.