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¿La Orden y Mandato de San Miguel Arcángel es una secta?

© La Voz del Serviam
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El líder de este grupo, conocido como los "miguelianos", ha sido detenido por abusos sexuales

Desde octubre de 2014 los medios de comunicación españoles y extranjeros se han hecho eco de un grupo religioso que está en el centro de la polémica: la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel (OMSMA), que aparece con otros nombres como los “miguelianos” (por el nombre de su líder, Miguel Rosendo) o La Voz del Serviam (LVS).

Se habla de este grupo como “secta católica”. Es necesario distinguir claramente entre una asociación de fieles que ha sido intervenida por la autoridad eclesiástica y las personas que han salido fuera de la Iglesia católica para continuar con una dinámica de lo que parece ser, ciertamente, un grupo sectario.

Unas detenciones y el dolor de las familias

Comencemos por el final (de lo que conocemos hasta ahora). El 11 de diciembre de 2014 han sido detenidos por la Guardia Civil en un chalet de Collado Villalba (Madrid) Miguel Rosendo da Silva –fundador y ex líder de la OMSMA y actual dirigente de LVS– y su colaboradora cercana Marta Paz. Justo un día después de que un grupo de familiares ofreciera una rueda de prensa en Galicia para contar lo que están pasando, “unos hechos que consideramos extremadamente graves, y que requieren una respuesta contundente por parte de las autoridades eclesiásticas”. Veamos con más detalle lo más importante de sus declaraciones.

La responsabilidad de todo lo que denuncian públicamente es del líder, y por eso señalan que “quienes permanecen bajo su influencia son víctimas, personas cuya voluntad ha sido anulada por este individuo”. Manifiestan sentir “un inmenso dolor”, y pasan a detallar las acusaciones principales. Algunos miembros “han sido víctimas de abusos sexuales”, enmascarados por el fundador como “rituales de sanación”. También se han dado, como algo habitual, agresiones físicas, casos de retención de personas y violencia psicológica y verbal. Y hay acusaciones de enriquecimiento ilícito con la excusa de que se trataba de una obra de la Iglesia, cuando realmente el dinero pasaba a disposición exclusiva del líder.

“Es necesario subrayar que estas prácticas sexuales, si bien cometidas en la mayoría de las ocasiones con personas mayores de edad, han podido constituir delito por valerse el supuesto abusador de una situación de superioridad manifiesta sobre su víctima, a la que anulaba su voluntad, a la manera de las sectas destructivas”. De este modo, subrayan, el movimiento “tiene todas las características de una auténtica secta destructiva, con la peligrosidad añadida de que se insertó en la Iglesia Católica para dar legitimidad a sus actuaciones”. Así, apuntan a la situación de vulnerabilidad de las personas que entraban a formar parte del grupo.

El fundador ejercía de curandero en Vigo, donde regentaba una herboristería y donde llevaba a cabo rituales de carácter esotérico. Cuando empezó a ejercer su liderazgo de forma férrea, aseguraba “que era el mismísimo San Miguel, y que como guerrero tenía que purificar las almas de sus seguidores, soldados de un ejército celestial”.

Los afectados reconocen también el lado positivo del grupo, que ha facilitado su inmunidad hasta ahora: “los miembros de la Orden y Mandato han cuidado a ancianos; se han ocupado de personas discapacitadas durante multitud de fines de semana; han acompañado en peregrinaciones; han colaborado de forma ejemplar en recogidas de alimentos benéficas; han realizado actuaciones musicales y de teatro y han ayudado en el orden de algunas procesiones.

Durante muchos años, la Orden y Mandato ha engañado no solo a un buen número de fieles de la Iglesia Católica, sino también a muchos sacerdotes y algunos obispos, que han dado cobertura a esta organización sin saber que estaban siendo víctimas de una auténtica estafa espiritual y material, por el beneficio de un líder sin escrúpulos”.

Como bien señalan estos familiares, “estos hechos no sólo deben preocupar a los fieles de la Iglesia, por ser absolutamente contrarios a la moral católica, sino a toda la sociedad, al poder haber sido constitutivos de graves delitos”. Y añaden que “ahora mismo estos supuestos delitos, que ya fueron denunciados en su día, se encuentran bajo investigación del Juzgado de Instrucción número uno de Tui”. Los familiares también quieren “advertir sobre la indefensión y la vulnerabilidad de los fieles de la Iglesia Católica”.

¿Qué es la OMSMA? ¿Realmente está reconocida por la Iglesia?

La Orden y Mandato de San Miguel Arcángel es, desde julio de 2009, una asociación pública de fieles de derecho diocesano, conforme al Código de Derecho Canónico (cánones 301,3 y 312-320). Fundada por el laico Miguel Rosendo da Silva, provenía de un grupo que destacaba por su apostolado a través de la música religiosa, puesto bajo el patrocinio del arcángel San Miguel. Pero tal como señalaba en un comunicado en octubre el Obispado de Tui-Vigo, bajo cuya autoridad se encontraba erigida jurídicamente esta asociación, “en diciembre de 2012 llegan a conocimiento del Obispo unas supuestas irregularidades cometidas por el fundador y presidente de la Asociación y por algunos de sus miembros”.

Conforme a los procedimientos que contempla el Derecho Canónico, el obispo inició la investigación para comprobar la veracidad de esas acusaciones, nombrando a un visitador canónico que tenía como función “recabar información sobre la Asociación y referirle el estado de vida y apostolado de sus miembros, así como acerca del gobierno y la observancia de los Estatutos. Cuando el obispo recibió en marzo de 2014 el informe encargado al visitador, teniendo en cuenta sus conclusiones sobre las acusaciones que pesaban contra el fundador, decidió “apartarlo cautelarmente de todas sus funciones”, nombrando en su lugar a un comisario extraordinario en la persona de un vicario episcopal.

¿Qué pasó después? ¿Fue acatada esta decisión? Según informa el mismo Obispado, en una asamblea extraordinaria de la OMSMA celebrada en abril de 2014 se dio cuenta de la decisión jerárquica a los miembros, lo que provocó que “un grupo significativo de miembros, tanto por su número como por las responsabilidades que ejercían, entregan por escrito su parte de baja como asociados, dejando de pertenecer, consecuentemente, a la asociación diocesana”. Éstos son los que, en torno a su fundador y líder, apartándose de la disciplina eclesiástica, abandonaron la asociación de fieles y se constituyeron en un nuevo grupo, La Voz del Serviam.

Por lo tanto, hoy sigue existiendo la OMSMA. Tal como explica con detalle la nota de la Diócesis de Tui-Vigo, “sigue siendo una asociación pública de fieles de derecho diocesano establecida en Tui-Vigo. Consta de 27 miembros llamados ‘exploradores’ que realizan su labor de apostolado únicamente en esta Diócesis, y 4 ‘Consagradas Miguelianas’ que atienden una residencia geriátrica en Bustarviejo (Madrid). Todos ellos están bajo la responsabilidad del Comisario Extraordinario”. ¿Se trata de una secta? No, claramente. ¿Ha habido actitudes y comportamientos sectarios? Hasta la intervención episcopal, parece claro que sí.

Bajo un nombre nuevo

El siguiente episodio fue la mudanza doble, geográfica (de la Galicia originaria a Madrid) y nominal (de OMSMA a LVS), del núcleo principal del grupo dirigido por Miguel Rosendo da Silva. En tanto se constituyeron en un grupo autónomo, fuera de toda autoridad externa, y habida cuenta de sus doctrinas y prácticas, podemos hablar de una secta.

A pesar de esta doble mudanza y de la discreción con la que se movió el líder, enseguida crearon sendos perfiles en las redes sociales más importantes de Internet, Facebook y Twitter, donde se publicitaban con su nuevo nombre y su nueva apariencia. Cantaban los mismos que antes, también en parroquias y otros ámbitos católicos, ya sin su llamativo hábito anterior (azul y amarillo), pero con las mismas voces y los mismos rostros, fácilmente reconocibles.

Su apariencia católica y la ausencia de una palabra oficial de la Iglesia sobre ellos hicieron que se movieran con facilidad en los entornos eclesiales, promocionando algunas nuevas canciones. El 13 de octubre, unos días antes de que saltase el escándalo a nivel mediático, escribían en sus redes sociales: “ya estamos grabando… un adelanto de un de los temas que estarán en el nuevo CD: María, tú eres la puerta”. De hecho, difundieron algunas fotos de sus actuaciones en parroquias madrileñas y llegaron a ser entrevistados en algún medio católico de comunicación.

Esto hizo que el Arzobispado de Madrid tomara cartas en el asunto, y así el 25 de noviembre su vicaría general hizo pública una nota en la que, ante las informaciones de que LVS “viene desarrollando actividades, sobre todo musicales, en parroquias, iglesias y otras instituciones eclesiales”, en realidad “no es una asociación reconocida por la Iglesia Católica, pues no ha sido aprobada por la autoridad eclesiástica”.

Por ello, añadía, “el grupo como tal, conforme a lo establecido en el canon 300, no tiene autorización para usar la denominación de católico”. Y, en consecuencia, la determinación de la autoridad es clara: LVS, como grupo o sus miembros, no tiene permiso para actuar “en ninguna comunidad parroquial, comunidad religiosa, iglesia, oratorio, asociación o institución católica de nuestra Archidiócesis”.

Así, este caso demuestra que, pudiendo haber casos y actitudes de sectarismo en realidades y grupos de la Iglesia Católica, no podemos hablar nunca de sectas, ya que para ello es necesaria la autonomía. La Iglesia tiene mecanismos, dentro de su regulación jurídica (el Derecho Canónico), para erradicar estos comportamientos y velar porque cada uno de sus organismos cumpla fielmente las normas eclesiales y sus propios estatutos. En definitiva, que cumpla los fines de apostolado, evangelización, culto y caridad propios de toda agrupación católica.

REFERENCIAS
Nota de la Diócesis de Tui-Vigo sobre la Asociación Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, 9/10/14.
Nota de la Vicaría General del Arzobispado de Madrid sobre La Voz del Serviam, 25/11/14.

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