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Papa Francisco recuerda a esclavos actuales en su mensaje por la paz

© Sabrina Fusco / ALETEIA

Ary Waldir Ramos Díaz - Aleteia Team - publicado el 10/12/14

Publicado el mensaje de Papa Francisco en ocasión de la Jornada Mundial de la Paz del 1 de enero de 2015

El Papa Francisco no es indiferente al dolor de 36 millones de personas que en el mundo sufren la esclavitud moderna. 

El tema de este año para la jornada mundial de la paz expresa la preocupación de Francisco por la esclavitud: la privación sistemática de la libertad individual y la vejación de los cuerpos de mujeres y de hombres, como en los casos de las mutilaciones o extracciones de órganos, con el objeto de su explotación personal o comercial. 

Al respecto, asegura que este “fenómeno” es “abominable” y pisotea los derechos fundamentales de los demás, y aniquila su libertad y dignidad.  

La “explotación del hombre por parte del hombre” daña “la vida de comunión y las relaciones interpersonales marcadas por el respeto, la justicia y la caridad”, escribe Francisco.  

Múltiples rostros de la esclavitud

Desde tiempos inmemoriales, las diferentes sociedades conocen la esclavitud, pero ahora -reconoce el Papa- es un buen resultado que “la esclavitud” sea reconocida como un “crimen de lesa humanidad” y que se “luche para que sea oficialmente abolida en el mundo” y reconocida por el “derecho internacional”.

El Papa sostiene que, “a pesar de que la comunidad internacional ha adoptado diversos acuerdos” contra la esclavitud, “todavía hay millones de personas –niños, hombres y mujeres de todas las edades– privados de su libertad y obligados a vivir en condiciones similares a la esclavitud”.

Papa Francisco recuerda las víctimas de la esclavitud: 

a) Trabajadores y trabajadoras, incluso menores, oprimidos de manera formal o informal en todos los sectores.  Trabajo doméstico, agricultura, industria manufacturera, minería en los países donde la legislación laboral no cumple con las mínimas normas ni los estándares internacionales, así como, aunque de manera ilegal, en aquellos cuya legislación protege a los trabajadores”. 

b) Emigrantes que, en su dramático viaje, sufren el hambre, se ven privados de la libertad, despojados de sus bienes o de los que se abusa física y sexualmente. En aquellos que, una vez llegados a su destino después de un viaje durísimo y con miedo e inseguridad, son detenidos en condiciones a veces inhumanas.

c) Los clandestinos “por diferentes motivos sociales, políticos y económicos”;  

d) Los trabajadores que trabajan en condiciones inadmisibles “sobre todo cuando las legislaciones nacionales crean o permiten una dependencia estructural del trabajador emigrado con respecto al empleador, como por ejemplo cuando se condiciona la legalidad de la estancia al contrato de trabajo… Sí, pienso en el ‘trabajo esclavo’”.

e) las personas obligadas a ejercer la prostitución, “entre las que hay muchos menores, y los esclavos y esclavas sexuales; en las mujeres obligadas a casarse, en aquellas que son vendidas con vistas al matrimonio o en las entregadas en sucesión, a un familiar después de la muerte de su marido, sin tener el derecho de dar o no su consentimiento”.

f) Los niños y adultos que son víctimas del tráfico y comercialización para la extracción de órganos, para ser reclutados como soldados, para la mendicidad, para actividades ilegales como la producción o venta de drogas, o para formas encubiertas de adopción internacional.

g) Todo los secuestrados y encerrados en cautividad por grupos terroristas, “puestos a su servicio como combatientes o, sobre todo las niñas y mujeres, como esclavas sexuales. Muchos de ellos desaparecen, otros son vendidos varias veces, torturados, mutilados o asesinados”.

Causas de la esclavitud

El Papa Francisco denuncia la raíz de la esclavitud que se encuentra bajo “una concepción de la persona” como un objeto

. “La persona humana […]reducida a ser propiedad de otro, con la fuerza, el engaño o la constricción física o psicológica; es tratada como un medio y no como un fin”.

También se refiere a la pobreza, al subdesarrollo y a la exclusión, “especialmente cuando se combinan con la falta de acceso a la educación o con una realidad caracterizada por las escasas, por no decir inexistentes, oportunidades de trabajo”. 

De allí, que las “víctimas de la trata y de la esclavitud son personas que han buscado una manera de salir de un estado de pobreza extrema” para caer después en “manos de redes criminales”. Estas redes utilizan “las modernas tecnologías informáticas para embaucar a jóvenes y niños en todas las partes del mundo”, denuncia Francisco. 

La corrupción también es causa de esclavitud, advierte apuntando a las personas que hacen de todo para enriquecerse. En efecto, “la esclavitud y la trata de personas humanas requieren una complicidad que con mucha frecuencia pasa a través de la corrupción de los intermediarios, de algunos miembros de las fuerzas del orden o de otros agentes estatales, o de diferentes instituciones, civiles y militares”, recuerda: el dinero ocupa el puesto de la persona. 

La esclavitud debido a conflictos armados, la violencia, el crimen y el terrorismo también son mencionados en el mensaje. “Muchas personas son secuestradas para ser vendidas o reclutadas como combatientes o explotadas sexualmente, mientras que otras se ven obligadas a emigrar, dejando todo lo que poseen: tierra, hogar, propiedades, e incluso la familia", constata el Papa.

Propuestas del Papa para salir de la esclavitud: 

En el quinto apartado, el Papa Francisco pide un compromiso común para derrotar la esclavitud y salir de la indiferencia. 

Resalta el trabajo silencioso de las religiosas y la Iglesia contra la esclavitud, destacando las muchas congregaciones religiosas, especialmente femeninas, que trabajan por las víctimas desde hace mucho tiempo.

“La actividad de las congregaciones religiosas se estructura principalmente en torno a tres acciones: la asistencia a las víctimas, su rehabilitación bajo el aspecto psicológico y formativo, y su reinserción en la sociedad de destino o de origen", explica.

Y añade: "este inmenso trabajo, que requiere coraje, paciencia y perseverancia, merece el aprecio de toda la Iglesia y de la sociedad”.

También pide un compromiso a nivel institucional para acabar con el flagelo: No dejar solas a las religiosas, entre otras cosas porque eso por “sí solo no es suficiente para poner fin al flagelo de la explotación de la persona humana. Se requiere también un triple compromiso a nivel institucional de prevención, protección de las víctimas y persecución judicial contra los responsables”. 

El Papa afirma que los Estados deben vigilar y hacer leyes en “materia de migración, trabajo, adopciones, deslocalización de empresas y comercialización de los productos elaborados mediante la explotación del trabajo" para que respete la dignidad de la persona.

Y habla de lucha transnacional contra las redes al pedir una cooperación nacional e internacional. “Las organizaciones intergubernamentales, de acuerdo con el principio de subsidiariedad, están llamadas a implementar iniciativas coordinadas para luchar contra las redes transnacionales del crimen organizado que gestionan la trata de personas y el tráfico ilegal de emigrantes”, escribe. 

A continuación destaca la responsabilidad social de la empresa y la responsabilidad del consumidor contra la esclavitud y habla de la moral que existe en los intercambios comerciales.

“Las empresas en efecto, tienen el deber de garantizar a sus empleados condiciones de trabajo dignas y salarios adecuados, pero también han de vigilar para que no se produzcan en las cadenas de distribución formas de servidumbre o trata de personas”, indica. 

Finalmente pide el apoyo de la sociedad civil contra la esclavitud. “Las organizaciones de la sociedad civil, por su parte, tienen la tarea de sensibilizar y estimular las conciencias acerca de las medidas necesarias para combatir y erradicar la cultura de la esclavitud”, subraya.

Globalizar la fraternidad, no la esclavitud ni la indiferencia

El Papa Francisco afirma que la Iglesia “en su tarea de «anuncio de la verdad del amor de Cristo en la sociedad»” se esfuerza constantemente en las acciones de carácter caritativo.

En esta misión pide “reconocer” la dignidad de la persona “intrínseca en la verdad y libertad, como nos lo muestra la historia de Josefina Bakhita, la santa proveniente de la región de Darfur, en Sudán, secuestrada cuando tenía nueve años por traficantes de esclavos y vendida a dueños feroces”. 

El Papa hace un llamado a los hombres y mujeres de buena voluntad para ser artífices de una globalización de la solidaridad y de la fraternidad.

La esclavitud no entra en el proyecto de Dios 

Por último, en la segunda parte de la reflexión sobre la esclavitud, el Papa afirma que Dios tiene un proyecto para la humanidad. Es suficiente escuchar. El tema recuerda la carta de san Pablo a Filemón, dice: se trata de la conversión como nuevo nacimiento que regenera la fraternidad como vínculo de la vida familiar y la vida social. 

Y cita el Génesis para remarcar que los hombres y mujeres están hechos a imagen y semejanza de Dios y por lo tanto “tienen el mismo origen, naturaleza y dignidad”. Asimismo, expresa también la multiplicidad y diferencia que hay entre los hermanos. 

Por desgracia, “se encuentra la realidad negativa del pecado, que muchas veces interrumpe la fraternidad” y deforma “la belleza y nobleza del ser hermanos y hermanas de la misma familia humana”, constata. 

La cultura de la esclavitud tiene origen en la separación de Dios (cf. Gn 9,25-27)”, con las consecuencias del “rechazo del otro, maltrato de las personas, violación de la dignidad y los derechos fundamentales y la institucionalización de la desigualdad”.

Entretanto, explica que “no se llega a ser cristiano” por una “disposición divina autoritativa, sin el concurso de la libertad personal, es decir, sin convertirse libremente a Cristo”. 

Cabe señalar que en los últimos años, la Santa Sede ha multiplicado los llamamientos a la comunidad internacional para que los diversos actores unan sus esfuerzos y cooperen para poner fin a la plaga de la esclavitud.

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