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​Novena a la Inmaculada: Octavo día

Antoine Mekary | Aleteia
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Concédenos un amor sincero a Ti

Querida María, elegida para ser Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde tu Concepción:

A ti, purísima Madre y Reina, venimos confiados y suplicantes en esta novena, para rogarte que nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado, y para pedirte especialmente por… (hacer aquí la petición que se desea obtener).

Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y Redentor nuestro: así como diste a María la gracia de una ardiente caridad y amor de Dios sobre todas las cosas, así te rogamos humildemente que, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas un amor sincero de ti, ¡oh Dios Señor nuestro!, nuestro verdadero bien, nuestro bienhechor, nuestro padre, y que antes queramos perder todas las cosas que ofenderte con un solo pecado.

Virgen Madre de Dios, tu Inmaculada Concepción anunció alegría a todo el mundo.

Adaptación de Aleteia de una clásica Novena a la Inmaculada

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