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¿Qué es el “Akathistos” a la Madre de Dios?

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Patricia Navas - publicado el 04/12/14

Un clásico himno a la Virgen María propio del Oriente cristiano, muy oportuno para la fiesta de la Inmaculada

Nacido en el Oriente cristiano hace 1.500 años, el Akáthistos es uno de los himno litúrgico dedicado a la Madre de Dios (en griego, Theotokos: la que dio a luz a Dios).

Literalmente Akáthistos significa “no sentado” y se llama así porque se canta y se escucha de pie en señal de reverencia, como el Evangelio, a diferencia de otros himnos en la liturgia bizantina.

Es un himno de acción de gracias, según el relato del Sinaxario, una compilación de hagiografías de Iglesias ortodoxas y católicas orientales comparable al martirologio de la Iglesia romana, indica el diccionario de Corazones.org.

Los cristianos se lo cantaban a la Virgen en las celebraciones nocturnas de agradecimiento por sus prodigiosas intervenciones en la ciudad de Constantinopla, consagrada a ella, que recurría a su protección cuando se veía asediada por los bárbaros y le daba gracias con vigilias y cánticos en su honor.

Los libros litúrgicos y la mayoría de manuscritos han transmitido el Akáthistos como un himno anónimo.

Sin embargo, como señala el Instituto de Teología San Juan Damasceno de la libanesa Universidad del Balamand citando a la Iglesia ortodoxa antioquena, “un himno tan elaborado no se compuso ciertamente en una noche; más que un momento y un arte, expresa una vida”.


AKATHISTOS

Salve, por ti resplandece la dicha;
Salve, por ti se eclipsa la pena.
Salve, levantas a Adán, el caído;
Salve, rescatas el llanto de Eva.

Salve, oh cima encumbrada a la mente del hombre; 
Salve, abismo insondable a los ojos del ángel. 
Salve, tú eres de veras el trono del Rey;
Salve, tú llevas en ti al que todo sostiene.

Salve, lucero que el Sol nos anuncia;
Salve, regazo del Dios que se encarna.
Salve, por ti la creación se renueva;
Salve, por ti el Creador nace niño.

Salve, ¡Virgen y Esposa! 
Salve, ¡Virgen y Esposa!


Salve, tú guía al eterno consejo;
Salve, tú prenda de arcano misterio.
Salve, milagro primero de Cristo;
Salve, compendio de todos los dogmas.

Salve, celeste escalera que Dios ha bajado;
Salve, oh puente que llevas los hombres al cielo. 
Salve, de angélicos coros solemne portento;
Salve, de turba infernal lastimero flagelo.

Salve, inefable, la Luz alumbraste;
Salve, a ninguno dijiste el secreto.
Salve, del docto rebasas la ciencia;
Salve, del fiel iluminas la mente.

Salve, ¡Virgen y Esposa! 
Salve, ¡Virgen y Esposa!

 Salve, oh tallo del verde Retoño; 

Salve, oh rama del Fruto incorrupto. 
Salve, al pío Arador tú cultivas; 
Salve, tú plantas quien planta la vida. 
Salve, oh campo fecundo – de gracias copiosas; 

Salve, oh mesa repleta – de dones divinos. 

Salve, un Prado germinas – de toda delicia; 

Salve, al alma preparas – Asilo seguro.

Salve, incienso de grata plegaria; 
Salve, ofrenda que el mundo concilia. 
Salve, clemencia de Dios para el hombre; 
Salve, del hombre con Dios confianza. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 


Salve, Nutriz del Pastor y Cordero; 
Salve, aprisco de fieles rebaños. 
Salve, barrera a las fieras hostiles; 
Salve, ingreso que da al Paraíso. 
Salve, por ti con la tierra – exultan los cielos;

Salve, por ti con los cielos – se alegra la tierra. 

Salve, de Apóstoles boca – que nunca enmudece;

Salve, de Mártires fuerza – que nadie somete. 

Salve, de fe inconcuso cimiento; 
Salve, fulgente estandarte de gracia. 
Salve, por ti es despojado el averno; 
Salve, por ti revestimos la gloria. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 


Salve, oh Madre del Sol sin ocaso; 
Salve, aurora del místico Día. 
Salve, tú apagas hogueras de errores; 
Salve, Dios Trino al creyente revelas. 
Salve, derribas del trono – al tirano enemigo;

Salve, nos muestras a Cristo – el Señor y el Amigo.

Salve, nos has liberado – de bárbaros ritos;

Salve, nos has redimido – de acciones de barro. 

Salve, destruyes el culto del fuego; 
Salve, extingues las llamas del vicio. 
Salve, camino a la santa templanza; 
Salve, alegría de todas las gentes. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 


Salve, levantas al género humano; 
Salve, humillas a todo el infierno. 
Salve, conculcas engaños y errores; 
Salve, impugnas del ídolo el fraude. 
Salve, oh mar que sumerge – al cruel enemigo; 

Salve, oh roca que das de beber – a sedientos de Vida.

Salve, columna de fuego – que guía en tinieblas; 

Salve, amplísima nube – que cubres el mundo.

Salve, nos diste el Maná verdadero; 
Salve, nos sirves Manjar de delicias. 
Salve, oh tierra por Dios prometida; 
Salve, en ti fluyen la miel y la leche. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 


Salve, azucena de intacta belleza; 
Salve, corona de noble firmeza. 
Salve, la suerte futura revelas; 
Salve, la angélica vida desvelas. 
Salve, frutal exquisito – que nutre a los fieles; 

Salve, ramaje frondoso – que a todos cobija.

Salve, llevaste en el seno – quien guía al errante;

Salve, al mundo entregaste – quien libra al esclavo.

Salve, plegaria ante el Juez verdadero; 
Salve, perdón del que tuerce el sendero. 
Salve, atavío que cubre al desnudo; 
Salve, del hombre supremo deseo. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 


Salve, mansión que contiene el Inmenso; 
Salve, dintel del augusto Misterio. 
Salve, de incrédulo equívoco anuncio; 
Salve, del fiel inequívoco orgullo. 
Salve, carroza del Santo – que portan querubes;

Salve, sitial del que adoran – sin fin serafines. 

Salve, tú sólo has unido – dos cosas opuestas:

Salve, tú sola a la vez – eres Virgen y Madre.

Salve, por ti fue borrada la culpa; 
Salve, por ti Dios abrió el Paraíso. 
Salve, tú llave del Reino de Cristo; 
Salve, esperanza de bienes eternos. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 


Salve, sagrario de arcana Sapiencia; 
Salve, despensa de la Providencia. 
Salve, por ti se confunden los sabios; 
Salve, por ti el orador enmudece. 
Salve, por ti se aturden – sutiles doctores; 

Salve, por ti desfallecen – autores de mitos; 

Salve, disuelves enredos – de agudos sofistas; 

Salve, rellenas las redes – de los Pescadores. 

Salve, levantas de honda ignorancia; 
Salve, nos llenas de ciencia superna. 
Salve, navío del que ama salvarse; 
Salve, oh puerto en el mar de la vida. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 


Salve, columna de sacra pureza; 
Salve, umbral de la vida perfecta. 
Salve, tú inicias la nueva progenie; 
Salve, dispensas bondades divinas. 
Salve, de nuevo engendraste – al nacido en deshonra;

Salve, talento infundiste – al hombre insensato. 

Salve, anulaste a Satán – seductor de las almas;

Salve, nos diste al Señor – sembrador de los castos. 

Salve, regazo de nupcias divinas; 
Salve, unión de los fieles con Cristo. 
Salve, de vírgenes Madre y Maestra; 
Salve, al Esposo conduces las almas. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 


Salve, oh rayo del Sol verdadero; 
Salve, destello de Luz sin ocaso. 
Salve, fulgor que iluminas las mentes; 
Salve, cual trueno enemigos aterras. 
Salve, surgieron de ti – luminosos misterios;

Salve, brotaron en ti – caudalosos arroyos. 

Salve, figura eres tú – de salubre piscina;

Salve, tú limpias las manchas – de nuestros pecados. 

Salve, oh fuente que lavas las almas; 
Salve, oh copa que vierte alegría. 
Salve, fragancia de ungüento de Cristo; 
Salve, oh Vida del sacro Banquete. 
Salve, ¡Virgen y Esposa! 

Salve, oh tienda del Verbo divino; 
Salve, más grande que el gran Santuario. 
Salve, oh Arca que Espíritu dora; 
Salve, tesoro inexhausto de vida. 
Salve, diadema preciosa – de reyes devotos;

Salve, orgullo glorioso – de sacros ministros. 

Salve, firmísimo alcázar – de toda la Iglesia;

Salve, muralla invencible – de todo el Imperio. 

Salve, por ti enarbolamos trofeos; 
Salve, por ti sucumbió el adversario. 
Salve, remedio eficaz de mi carne; 
Salve, inmortal salvación de mi alma. 
Salve, ¡Virgen y Esposa!

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liturgiavirgen maria
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