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“Latido América”, otra América Latina en la web

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Entrevista al director de un portal que cuenta las historias del reino de los cielos que se está construyendo en el pueblo de América

Alberto Ivern es argentino, tiene 65 años, es mimo, hizo diez años mímica en Italia, al lado de Chiara Lubich, además es profesor, escritor y director del portal Latido América (www.latidoamerica.celam.org) uno de los lanzamientos del área de comunicación del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en 2013 que ahora funciona con toda su fuerza. El último libro de Ivern, Todo deseo se cumple, ha significado un éxito importante de librerías en su país natal.
 
¿De dónde surge la idea del portal Latido América?
 
“Latido”, porque queremos dar cuenta de todo lo que late en la “llanura grande” que es América; de todo lo que vive ese reino de los cielos que se está construyendo, que es un proceso que acontece hoy y que muchas personas lo están sosteniendo con sus acciones, con sus actitudes, con sus palabras, con sus discursos.

En cada uno de los problemas que se puedan pensar, en algún lugar de Latinoamérica lo hemos solucionado. 
 
¿Qué busca este portal?
 

Hemos decidido hacer visibles las respuestas latinoamericanas ante los problemas que aquejan a la región.  Respuesta quiere decir “hacerse responsables de algo”.  Nosotros queremos hacer ver que la religión cristiana es la única que tiene un Dios encarnado, pero los cristianos parece que no se dieron cuenta de esto. 

Esto significa que Dios está en todas las personas. No es que tenemos que ir a llevarle a Cristo al otro, sino es que tenemos que ir a encontrarnos con Cristo en el otro. Y con Cristo en medio nuestro.  Cuando nos vemos “de Jesús a Jesús”, Cristo ya está entre nosotros. Es una ocurrencia impensada, que queremos hacer ver en Latido América

En el portal queremos que se junten las respuestas positivas de los latinoamericanos en una gran buena noticia.  El nuevo mundo está resucitando.
 
¿Cómo se está desarrollando el llamado “continente de la esperanza”?
 
En América hay dos historias paralelas, dos mundos paralelos. Uno es el de los mediosmasivos de comunicación, que están controlados por intereses que nada tienen que ver con la unidad regional, la integración de las diferencias, la integración de los pueblos, sino que buscan la creación de un mercado en el que cada individuo tiene que sentirse aislado, solo, y consumista. 

Todas las políticas que tienden a eso nos van a dar una representación de que somos personas divididas, incapaces de juntarse.

El otro es el mundo que el cristianismo podría construir; un mundo basado en el primer milagro de todos, la intervención de la Providencia. 
 
En la actualidad, ¿se puede hablar de otra América Latina?
 
Yo creo que sí. Está surgiendo desde abajo con redes sociales o tramas sociales. Prefiero pensar en tramas, porque se van entramando las iniciativas de aquí y de allá.

Procesos de liberación como los Sin Tierra de Brasil, o en Argentina, los movimientos de Fábricas Recuperadas o los movimientos de asambleas barriales, que no tenían prensa pero que ahora la tienen, una prensa alternativa en Internet.
 
¿Hay una identidad latinoamericana?
 
A veces se habla de unidad como uniformidad. La unidad es el resultado del recíproco reconocimiento de las mutuas diferencias. Tenemos que pasar de un paradigma de que todos somos iguales y fragmentados a otros en el que todos somos diferentes e interrelacionados.

El discurso dominante nos ha hecho creer que somos individuos aislados y, en realidad, somos mucho más: un cuerpo en el que cada uno debe aportar su belleza propia.

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