Recibe Aleteia gratis directamente por email

¿No estas preparado para donar?

Aún así hay otras 5 maneras como puedes ayudar a Aleteia

  1. Reza por nuestro equipo y por el éxito de nuestra misión
  2. Habla de Aleteia en tu parroquia
  3. Comparte el contenido de Aleteia con tus amigos y tu familia
  4. Desactiva el bloqueo de publicidad cuando nos visites
  5. Suscríbete a nuestra newsletter gratuita y leenos a diario

¡Gracias!
El equipo de Aleteia

Suscríbete

Aleteia

¿Cuál es el origen del Adviento?

© Roger Wollstadt
Comparte

La Iglesia aportó el significado de espera y preparación a un vocablo pagano que sólo significaba venida o llegada

Sobre el origen del Adviento es preciso remontarse al siglo IV. “El Concilio de Zaragoza (año 380) habla de un tiempo preparatorio a la Navidad, que comprende desde el 17 de diciembre, es decir, ocho días antes de la gran fiesta del nacimiento de Jesús, y obliga a los cristianos a asistir todos los días a las reuniones eclesiales hasta en día 6 de enero.
 
En Francia, san Gregorio de Tours, menciona un período de ayuno a celebrar a partir del 11 de diciembre, lo que confirió al adviento un carácter marcadamente penitencial…

Nos consta en la Iglesia de Roma en el siglo IV una gran celebración de la fiesta de la navidad… Progresivamente, según se va enriqueciendo de contenido teológico, 
se va diseñando el adviento como una auténtica liturgia.

 


San León Magno, Obispo de Roma en el
siglo V, piensa el misterio de la
Navidad como una preparación para la pascua: el pesebre es premonición de la cruz y la llegada del Mesías asumiendo la humanidad es evocación de la segunda venida del Señor, revestido de poder y gloria.

 

De ahí que, con el paso del tiempo, el Adviento en Roma revistiera esa
doble perspectiva que se mantiene hasta el día de hoy: celebración de la parusía del Señor que ha de venir y también celebración de aquel misterio de Cristo, su salvífica encarnación, que culmina en el misterio pascual, realizado por la muerte y resurrección del Señor.

Así, pues, Adviento, que en cuanto vocablo pagano no significa más que venida o llegada, o aniversario de una venida,
asume un nuevo valor semántico: el de espera y el de preparación”.

 


Artículo originalmente publicado por Revista Ecclesia

 

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.