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Papa Francisco en la FAO: “El agua no es gratis, esto nos puede llevar a una guerra”

© ALBERTO PIZZOLI / AFP
Pope Francis (C) poses with Oleg Chestnov (L), Assistant Director-General of World Health Organization (WHO) and FAO Director-General Jose Graziano da Silva (R) as he arrives at the International conference on Nutrition (CIN2) on November 20, 2014 at the Food and Agriculture Organization (FAO) headquarters in Rome. Political leaders from around the world gathered in Rome for a three-day UN conference on malnutrition aimed at tackling a global 
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"La lucha contra el hambre y la desnutrición se ve obstaculizada por la prioridad del mercado", denuncia entre los aplausos de la Asamblea Internacional de la FAO

“El agua no es gratis, como nos hacen pensar. Este grave problema nos puede llevar a una guerra”, afirmó el Papa Francisco este jueves 20 de noviembre en la sede de la FAO en Roma en ocasión de la 2ª Conferencia Internacional sobre la Nutrición organizada del 19 al 21 de noviembre 2014.

El Pontífice -en el Palacio de la FAO ante la Asamblea general, después de la presentación del profesor José Graziano da Silva, director general del organismo de la ONU- aseguró que las sospechas recíprocas entre las naciones pueden convertirse en una agresión bélica y económica.

Habló de la lucha contra el hambre y la desnutrición que se ve obstaculizada por la prioridad del mercado. Asimismo, citó a san Juan Pablo II que visitó la FAO en 1992, quien denunció la “paradoja de la abundancia: hay comida para todos, pero no todos pueden comer”. 

En palabras al margen del texto oficial, el Papa Francisco dijo varias frases en medio de aplausos del publico internacional presente en la Sala General de la FAO, referidas a la solidaridad y el cuidado del medio ambiente.

Solidaridad es una palabra que sospechamos que inconscientemente la queremos sacar del diccionario” porque, indicó, “cuando falta la solidaridad en un país se resiente todo el mundo”. 

En otra improvisación en referencia a la obligación moral de compartir la riqueza económica del mundo en un sistema internacional ecuánime dijo: “Recuerdo una frase de un anciano: Dios perdona siempre, los hombres a veces, la madre tierra jamás”.  

Antes de pronunciar su discurso, el Papa se encontró brevemente con la reina Leticia de España en la Galería Caribean. Luego señaló tres retos urgentes para la comunidad internacional: 

Las mentiras sobre el hambre y la falta de solidaridad 

“Hay pocos temas sobre los que se esgrimen tantos sofismas como los que se dicen sobre el hambre; pocos asuntos tan susceptibles de ser manipulados por los datos, las estadísticas, las exigencias de seguridad nacional, la corrupción o un reclamo lastimero a la crisis económica. Este es el primer reto que se ha de superar”.

“El segundo reto que se debe afrontar es la falta de solidaridad”, indicó Francisco en medio de más aplausos de la Asamblea. “Nuestras sociedades se caracterizan por un creciente individualismo y por la división; esto termina privando a los más débiles de una vida digna y provocando revueltas contra las instituciones. 

Cuando falta la solidaridad en un país, se resiente todo el mundo, advirtió. En efecto, la solidaridad es la actitud que hace a las personas capaces de salir al encuentro del otro y fundar sus relaciones mutuas en ese sentimiento de hermandad que va más allá de las diferencias y los límites, e impulsa a buscar juntos el bien común” sostuvo.

Conciencia 

“Los seres humanos, en la medida en que toman conciencia de ser parte responsable del designio de la creación, se hacen capaces de respetarse recíprocamente, en lugar de combatir entre sí, dañando y empobreciendo el planeta”. 

Sucesivamente, el Pontífice habló de la necesidad creciente de amor, justicia y paz en las comunidades y naciones.

“A los Estados, concebidos como una comunidad de personas y de pueblos -continuó- se les pide que actúen de común acuerdo, que estén dispuestos a ayudarse unos a otros mediante los principios y normas que el derecho internacional pone a su disposición", indicó.

"Una fuente inagotable de inspiración es la ley natural, inscrita en el corazón humano, que habla un lenguaje que todos pueden entender: amor, justicia, paz, elementos inseparables entre sí", afirmó.

"Como las personas, también los Estados y las instituciones internacionales están llamados a acoger y cultivar estos valores, en un espíritu de diálogo y escucha recíproca

. De este modo, el objetivo de nutrir a la familia humana se hace factible” añadió.

 

Garantías para todos

El Papa Francisco pidió que “cada mujer, hombre, niño, anciano” pueda contar con las garantías necesarias para una vida digna sin hambre y en un medio ambiente limpio. “Y es deber de todo Estado, atento al bienestar de sus ciudadanos, suscribirlas sin reservas y preocuparse de su aplicación. Esto requiere perseverancia y apoyo”. 

“La Iglesia católica – prosiguió en su discurso – trata de ofrecer también en este campo su propia contribución, mediante una atención constante a la vida de los pobres en todas las partes del planeta; en esta misma línea se mueve la implicación activa de la Santa Sede en las organizaciones internacionales y con sus múltiples documentos y declaraciones”.

La pretensión es de contribuir un sistema justo donde prevalgan “criterios que, en el plano ético, se basan en pilares como la verdad, la libertad, la justicia y la solidaridad; al mismo tiempo, en el campo jurídico, estos mismos criterios incluyen la relación entre el derecho a la alimentación y el derecho a la vida y a una existencia digna, el derecho a ser protegidos por la ley, no siempre cercana a la realidad de quien pasa hambre, y la obligación moral de compartir la riqueza económica del mundo. 

Por último, el Papa firmó en el libro de la FAO y se encontró con los empleados de la Organización. “Ustedes tienen la posibilidad de apoyar las necesidades de la población -les dijo. Les agradezco por este servicio”. Y les exhortó a ir más allá de los papeles y ver los rostros de las personas que sufren el hambre en el mundo.

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