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Los ordinariatos de exanglicanos: Más de 3.000 personas en 5 años

© ordinariateexpats
Peregrinos del ordinariato norteamericano (incluyendo al clero, sus esposas e hijos) con el Papa Francisco
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Benedicto XVI los estableció para grupos de tradicion anglicana que buscaban la plena comunión con la Iglesia católica manteniendo elementos propios

El 4 de noviembre de 2009, Benedicto XVI promulgó la constitución apostólica Anglicanorum Coetibus para acoger a grupos de cristianos de tradición anglicana que querían entrar en plena comunión con la Iglesia católica manteniendo elementos del patrimonio cultural y litúrgico anglicano.
 
Fue el origen de los tres ordinariatos anglocatólicos actuales, en los que se han integrado más de 3.000 exanglicanos en estos cinco años, en casi 90 comunidades en Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá y Australia.
 
Los primeros, 5 obispos

Los primeros en dar el paso fueron cinco obispos anglicanos cansados de ver la deriva doctrinal del anglicanismo, cada vez más lejos de la Escritura y la Tradición, y sin perspectivas de la unidad que Cristo pide a su Iglesia. Si querían vivir la unidad, tenían que dar el paso ellos, personalemente.
 
Eran los obispos anglicanos de Ebbsfleet, Andrew Burnham; de Richborough, Keith Newton, y de Fulham, John Broadhurst, y dos obispos ya jubilados: Edwin Barnes, que estuvo al frente de Richborough, y David Silk, ex obispo de Ballarat (Australia). Y con ellos venían sus esposas, hijos, feligreses, clero…
 
Al frente, monseñores que no son obispos

En 2011 el papa Benedicto XVI creó el Ordinariato Personal de Nuestra Señora de Walsingham, para los exanglicanos de las Islas Británicas. Y puso al frente a Keith Newton, que no llevaba ni un año de experiencia como católico. Era un hombre casado, de forma excepcional ahora ordenado como sacerdote católico.
 
Se convertía en el pastor de los anglocatólicos del ordinariato británico, tenía título de monseñor, derecho a llevar símbolos de pastoreo (mitra, pectoral, báculo)… pero no sería obispo. Igual que en las Iglesias católicas orientales y las Iglesias ortodoxas, aunque se ordene como sacerdotes a hombres casados, el episcopado seguiría reservado a hombres célibes.
 
Ese sería el modelo para los otros dos ordinariatos: poner al frente exanglicanos, ahora sacerdotes católicos, casados, que hubieran tenido responsabilidades de gobierno. Eso no impide que en el futuro el ordinario pueda ser un obispo, si es célibe.
 
En los ordinariatos, como en las Iglesias católicas de rito oriental, es posible ordenar sacerdotes a hombres casados, pero no casar a sacerdotes. Además, si enviudan, no deben volver a casarse. En las Iglesias de rito oriental, estas ordenaciones son habituales, mientras que en los ordinariatos requieren una dispensa especial caso a caso.

Estados Unidos, Canadá, Australia…

A principios de 2012 el papa creó el Ordinariato de la Cátedra de Pedro, con comunidades en Estados Unidos y en Canadá. Al frente puso a Jeffrey Steenson, que había sido obispo episcopaliano en Texas y se había convertido al catolicismo varios años antes.
 
Y a finales de año Benedicto XVI dio luz verde al Ordinariato de la Cruz del Sur, en Australia, con Harry Entwistle al frente. Había sido párroco anglicano en Inglaterra, luego en Australia y después obispo de una iglesia conservadora anglicana, la Traditional Anglican Church.
 
Cinco años de dificultades

Los retos en estos 5 años han sido grandes. No había una liturgia común y propia, y hubo que discernirla.
 
Además, los nuevos católicos llegaban de ambientes muy distintos y comunidades muy diversas: anglicanos de estilo carismático, otros de estilo latinizante, unos de la Iglesia episcopal, otros de diversos grupos sin trato con Canterbury…

Al hacerse católicos, perdían sus edificios y parte de su feligresía, y se encontraban celebrando su fe en sitios lejanos al que acostumbraban y a veces alquilados, o prestados, no siempre acogedores.
 

Para la Iglesia católica, especialmente en Inglaterra, no fue económicamente fácil acoger la oleada de exclérigos anglicanos, con sus esposas e hijos, que poco a poco fueron siendo ordenados como sacerdotes católicos.

Se les buscó trabajos en capellanías de hospitales, prisiones, escuelas, con sueldos que ayudasen a mantener su familia. No siempre se ha conseguido.

Según Dwight Longenecker, sacerdote católico que antaño fue pastor evangélico y después anglicano, actualmente hay en el mundo unos 500 sacerdotes católicos en activo que son exclérigos anglicanos y están casados.

De ellos, unos 140 están en los ordinariatos. Otros, por conveniencia, distancia o por mil circunstancias sirven a la iglesia desde las diócesis, sobre todo, de Inglaterra y Estados Unidos.
 
Conseguir un templo propio

Conseguir un templo propio (aunque sea prestado) es el gran sueño de la mayoría de los 90 grupos anglocatólicos actuales. El grupo de Bladensburg, cerca de Washington, tenía unos 85 miembros (parece poco, pero es el equivalente a la mayoría de las parroquias episcopalianas). Cuando consiguieron un templo propio en St. Luke enseguida subieron a más de 125 miembros.
 
Hace unas semanas, el papa emérito Benedicto XVI escribió a los Amigos del Ordinariato de Nuestra Señora de Walsingham ilusionado al saber que la iglesia de la antigua embajada londinense de Baviera –de donde es él- era ahora la sede en Londres del ordinariato.

Decía sentirse “particularmente alegre” por ello, y estaba conmovido por los agradecimientos que recibía por haber creado los ordinariatos.
 
Animados a evangelizar y acoger conversos

Los números de los ordinariatos aún son humildes, y más pequeños de lo que se pensaba hace 5 años. Algunos grupos eran demasiado pequeños, y sus integrantes simplemente se acabaron incorporando a la parroquia católica local.
 
Por otra parte, una nueva normativa detalló que, evidentemente, un metodista (o musulmán, o ateo) que quisiera convertirse al catolicismo podría hacerlo dentro de un ordinariato y disfrutar de sus particularidades litúrgicas. Por lo tanto, se anima a los ordinariatos a evangelizar y acoger conversos.
 
También se les anima a sumar su diversidad de estilos y procedencias, creando una nueva realidad. Y sus 140 clérigos, todos ellos con experiencia evangelizadora y de pastoreo, son una fuerza nada desdeñable. Esta originalidad puede ser una de sus fuerzas en el futuro.
 
El ordinariato británico

En Gran Bretaña, el ordinariato cuenta con 40 comunidades, 86 sacerdotes (todos exanglicanos de conversión reciente), 1.500 laicos y dos comunidades de religiosas. Gales y Escocia apenas cuentan con un par de grupos pequeños.
 
El ordinariato de Norteamérica

En Norteamérica, y con el reto de unas distancias enormes, el ordinariato cuenta con más de 35 grupos, unos 1.600 fieles y más de 40 sacerdotes entre Estados Unidos y Canadá. A favor tienen una mejor situación económica en la Iglesia local y mejores instalaciones.

Además, Estados Unidos es un país mucho más religioso y dinámico que Inglaterra y se espera un crecimiento tranquilo pero sostenido y ordenado.
 
El ordinariato australiano

Australia es el más nuevo y quizá frágil de los ordinariatos y también enfrenta el problema de las grandes distancias. Cuenta con 12 comunidades y más o menos otros tantos clérigos. Tiene el proyecto de incorporar parroquias enteras de islas del Estrecho de Torres, un proyecto misionero de gran calado que requerirá recursos y esfuerzo.
 
Significación histórica

Los ordinariatos anglocatólicos son una realidad nueva en la Iglesia, y su crecimiento puede ser lento

, al menos en esta fase, pero están ahí para quedarse, y puede que en el futuro se creen más en países de África o Asia.

Hace 5 años no existían. Ahora cuentan con 90 comunidades. Ha habido dificultades, pero no escándalos ni crisis graves. Todo ha funcionado razonablemente bien.
 
“Cada cierto tiempo tiene lugar un gran momento. Pocos momentos, quizá ninguno, ha tenido más significado desde la Reforma Protestante que Anglicanorum Coetibus, dice el padre Lewis al National Catholic Register en Saint Luke, cerca de Washington.

En 2012 fue ordenado como sacerdote católico después de muchos años como clérigo anglicano y está agradecido. “El papa Benedicto, con un movimiento de pluma, abrió la puerta a grupos enteros de anglicanos para que se reunieran con la Santa Madre Iglesia”. Muchos dieron el paso y otros les seguirán.
 
Artículo originalmente publicado por Religión en Libertad
 

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