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​Por un código internacional de conducta para las actividades espaciales

© OzAdr1an / Flickr / CC
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La Santa Sede se alegra de los progresos de las ciencias y pide en la ONU que sus frutos beneficien también a los pobres

»Por un uso pacífico del espacio», fue el tema de la intervención del arzobispo Bernardito Aúza, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, durante la sesión del Comité especial político y sobre la descolonización, que tuvo lugar el pasado 17 de octubre y cuyo argumento era »Cooperación internacional en los usos pacíficos del espacio ultraterrestre».
 
»Desde los albores de su historia, la humanidad siempre ha mirado al firmamento con asombro, y con el deseo de comprender la realidad celestial y su significado en relación con la humanidad misma”, observó el nuncio.
 
Teniendo en cuenta las preguntas fundamentales que siempre ha despertado, la exploración del universo ha profundizado también la comprensión de la fe y su relación con la ciencia”, continuó.
 
La Santa Sede cree que la fe es capaz tanto de expandir como de enriquecer los horizontes de la razón; por lo tanto, se alegra de los increíbles progresos de las ciencias ya que ve en ellos tanto un producto del enorme potencial de la mente humana creada por Dios, como una manifestación de la amplitud y riqueza de la creación», afirmó.
 
»Es nuestra responsabilidad – recalcó- asegurar que los frutos de estos avances también redunden en beneficio de los pobres. Mi delegación es plenamente consciente de los límites del acceso universal a los usos beneficiosos del espacio ultraterrestre, teniendo en cuenta la enorme inversión en la exploración y las cuestiones relacionadas con la propiedad intelectual, como el caso de las patentes…”.
 
“Sin embargo, en una época en que el espacio se ha convertido en un inmenso bien económico y da cabida a tecnologías de la información y la comunicación, los Estados deben trabajar juntos para asegurar que estos beneficios no se conviertan en una causa más del crecimiento de la desigualdad económica y social, sino que pasen a ser un recurso compartido para el bien común de toda la comunidad mundial”, afirmó.
 
“Para promover este bien común, es esencial garantizar el uso pacífico del espacio exterior –advirtió-. De ahí que el debate en curso sobre el desarrollo de un código internacional de conducta para las actividades espaciales represente un paso positivo de cara a un espacio más equitativo y seguro”.
 
“Indudablemente contribuiría a prevenir una carrera de armamentos en el espacio y, por lo tanto, a evitar una nueva y grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales», señaló
.
El arzobispo destacó a continuación la importancia de la utilización del espacio ultraterrestre para la comprensión cada vez más grande de nuestro planeta.
 
»Los satélites -recordó- monitorean la salud de los océanos y los bosques, proporcionan datos sobre los ciclos del agua, los patrones climáticos y otros fenómenos atmosféricos”.
 
“Estamos seguros de que este conocimiento puede convencernos a cambiar estilos de vida y prácticas que son perjudiciales para nuestro medio ambiente –dijo-. Si no cooperamos no habrá ganadores, sólo perdedores».
 
»La Santa Sede -añadió- quiere evidenciar el uso de satélites en la difusión de conocimientos y la eliminación del analfabetismo. De hecho, los satélites pueden llegar no sólo a los lugares donde el analfabetismo pertenece al pasado, sino también a aquellos en los que todavía hay muchos que no saben ni leer ni escribir, especialmente en áreas remotas”.
 
“Sin embargo –añadió-, hay que prestar atención para que la tecnología espacial no se convierta en un instrumento de dominación y en un vehículo para imponer a otros determinadas culturas y valores».
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