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La prensa “objetiva” y el Sínodo de la Familia

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Como muchos saben, durante estos días se desarrolla en el Vaticano el Sínodo de la Familia, en donde los Obispos de todo el mundo se han reunido a tratar los desafíos que presenta el mundo actual ante la familia y su papel dentro y fuera de la Iglesia. Como era de esperarse, la cobertura de la prensa secular con respecto a este evento tan importante para la Iglesia, ha dado mucho que desear no solo desde el punto de vista objetivo, sino además en cuanto al contenido y – me atrevería a pensar – la intención.

En su momento escribí un artículo sobre las “prácticas habituales” de cierta prensa secular[1], sin embargo esta vez quisiera enfocarme en la postura de quienes consumen esta información, en otras palabras, nosotros los lectores.

La ignorancia “conveniente”

Con excepción de aquellos ingenuos que tienen la visión idílica de que la prensa en sus titulares y en su contenido, plasma la verdad de los hechos, todos sabemos que existe cierta prensa que tiene como único fin vender la noticia, sin importar si esto va en desmedro de la verdad y la objetividad de la noticia en sí misma. A lo que tiendo a cuestionarme, ¿cómo es posible que la gente verdaderamente deposite toda su credibilidad en titulares amarillistas como: “La Iglesia abre las puertas a uniones homosexuales”?

No se necesita ser católico para saber que el Matrimonio es un Sacramento que la Iglesia ha resguardado desde su fundación, como la unión de un hombre y una mujer. No se necesita ser católico tampoco, para saber que esta postura (correcta, retrógrada, anacrónica o como la quieran ver) ha sido la postura de TODA LA VIDA  de la Iglesia en estos 2014 años… siendo esto así, no logro comprender, ¿qué proceso lógico realizan algunas personas para deducir que esto es verdad? Sin embargo, ésta ignorancia es la mejor arma para que la prensa pueda vender sus titulares, dado que un gran porcentaje de los que leen estos titulares, no se molestan siquiera en abrir la noticia, sino que solamente se quedan con la foto y el título, para luego – descaradamente – hacerlo tema de conversación con otras personas.

Aprender a buscar la verdad

Yo comprendo que hay quienes no creen en la existencia de una verdad objetiva, sin embargo, para los demás que tienen un sentido común, saben que es parte inherente del ser humano la búsqueda de la verdad, y que esto los lleva al sumo bien y a la felicidad plena, más aún, a responder las preguntas fundamentales de su vida[2]. Sin embargo, en nuestra sociedad tan acostumbrada a los relativismos de todo tipo, no termina de adoptar esta sana costumbre de analizar a la luz de la razón crítica un punto de vista o una noticia.

Para muchos la Iglesia ha perdido credibilidad gracias a la propaganda amarillista y a las presiones de distintas minorías, sin embargo eso no cambia ni un poco la autoridad que sigue teniendo en cuestiones de moral y enseñanza doctrinal. Después de todo, esa es la misión de la Iglesia: guiar al Pueblo de Dios e iluminar las consciencias de los fieles, así como la de todo hombre de buena voluntad.

Consecuencias

Enseñan los Padres de la Iglesia que la actitud externa refleja la vida interior, y en esto hay mucha verdad, pues sobre todo, quienes forman un criterio en base a una noticia – mal redactada para variar – con sesgos ideológicos y/o información incompleta, habla mucho del nivel de mediocridad en cuanto a los ideales y autoconsciencia de la persona en cuestión. Creo que, lo que se requiere es un poco de sensatez, pues si al fin y al cabo no quieren investigar realmente la noticia completa por pereza, por lo menos se debe tener la delicadeza de NO OPINAR de lo que se ignora, de lo contrario, se contribuye al refrán de que “la ignorancia es atrevida”.

Finalmente, la consecuencia más grave de cierta prensa mal intencionada, es la confusión que genera entre las personas. A estas personas debe quedarles muy claro que serán juzgadas duramente[3]por generar escándalo y confusión en el mundo.

P.D. Me tomaré la molestia de ir publicando artículos a medida en que se va desarrollando el Sínodo de la Familia, pues estoy seguro que hay aún bastante tela que cortar.

Twitter: @stevenneira

 


[2] Carta Encíclica, Veritatis Splendor, 2
[3] Mateo 18, 7
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