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Inmigración en América: “Aquí no tienen derechos”

© Jonathan McIntosh
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Centroamericanos deportados de Estados Unidos corren peligro de su vida en sus países de origen

Más de dos millones de personas han sido deportadas durante los dos períodos que lleva al frente de la Casa Blanca Barack Obama.  Entre ellos, muchos migrantes de Centroamérica, quienes ya no están tratando de ingresar a Estados Unidos por condiciones de pobreza, sino huyendo de la violencia que asola a sus países de origen.
 
“Los controles fronterizos de vía rápida implementados por el gobierno de Estados Unidos para hacer frente a la migración no autorizada están originando que centroamericanos sean devueltos a sus países de origen, donde su vida corre serio peligro”, dijo Human Rights Watch (HRW) en un informe publicado esta semana en el que da cuenta de esta vertiente –a menudo silenciada—del tema migratorio en Estados Unidos
 
El informe de HRW lleva por nombre “Aquí no tienen derechos: Los controles fronterizos en EE.UU. y las devoluciones de centroamericanos al riesgo de sufrir graves daños” (“‘You Don’t Have Rights Here’: US Border Screening and Returns of Central Americans to Risk of Serious Harm”), detalla las políticas y prácticas fronterizas de EE.UU. que ponen a los inmigrantes en peligro de sufrir graves daños en sus países de origen.
 
El informe –que confirma una serie de denuncias hechas en Honduras, El Salvador o Guatemala sobre testimonios de personas deportadas detenidas—se basa en un análisis de datos sobre deportaciones obtenidos mediante la Ley de Libre Acceso a la Información.
 
En él relata cómo hondureños, salvadoreños o guatemaltecos que habían huido de la extorsión y las amenazas de pandillas brutales, afrontaron procedimientos de control inmigratorio de vía rápida en Estados Unidos.  Esto dio lugar a su deportación “sin una oportunidad genuina de solicitar asilo”.
 
El frenesí del gobierno estadounidense
 
“Los controles inmigratorios por la vía rápida del gobierno de Estados Unidos ignoran los temores reales de las personas que llegan a la frontera”, dijo Clara Long, investigadora en Estados Unidos de HRW y autora del informe. “En su frenesí por detener la ola de inmigrantes procedentes de América Central, Estados Unidos está enviando a solicitantes de asilo de vuelta a la amenaza de convertirse en víctimas de asesinato, violación y otros actos de violencia”.
 
En los últimos años, las autoridades estadounidenses han arrestado un número creciente de centroamericanos que cruzan sin estar autorizados a hacerlo, la frontera entre México y Estados Unidos. Los migrantes están huyendo por muchas razones, entre ellas el aumento de los índices de violencia alimentada por las pandillas y el narcotráfico en Guatemala, El Salvador y Honduras.
 
Según relata HRW, la gran mayoría de los migrantes son detenidos y encarcelados. A continuación, se ven sometidos a una apresurada evaluación en dos partes por funcionarios estadounidenses. No tienen derecho a comparecer ante un juez de inmigración ni funcionario de asilo, a menos que sean identificados por los agentes de la Patrulla Fronteriza u otros agentes de inmigración que estuvieron a cargo de su detención como migrantes que temen regresar a su país.
 
Para HRW, los agentes de la Patrulla Fronteriza, encargados del control inicial de los migrantes, “están fallando en su misión de identificar a los solicitantes de asilo para que puedan pasar por el proceso”.
 
Solicitar asilo es ya un acto desesperado
 
Los datos para 2011 y 2012 que Human Rights Watch obtuvo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU., bajo la Ley de Libre Acceso a la Información, muestran que “muy pocos migrantes centroamericanos son identificados por la Patrulla Fronteriza como personas que teman regresar a su país”.
 
Las cifras del informe elaborado por Clara Long y su equipo revelan que la gran mayoría de los hondureños que llegaron durante ese período, al menos  80 por ciento, fueron colocados en los procesos de expulsión sumaria, y que sólo 1.9 por ciento fueron identificados como “posibles solicitantes de asilo” por parte de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza.
 
Los porcentajes de personas de México, El Salvador y Guatemala son similares, variando de 0.1 a 5.5 por ciento. En comparación, la Patrulla Fronteriza identificó a un 21 por ciento de los migrantes de otros países para evaluaciones secundarias en mayor profundidad.
 
“El gobierno de Obama tiene que reducir inmediatamente su dramática expansión de  detenciones familiares”, dijo Clara Long. “Solicitar asilo en un idioma y país extranjero ya es lo suficientemente difícil como para tener que hacerlo en condiciones de detención, mientras se cuida de niños asustados y ansiosos y sin un abogado”.
 

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