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Cómo ser empresario católico y no morir en el intento

© reynermedia
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Los empresarios católicos podemos generar un ámbito perfecto de transformación social, dejar de preocuparnos por hacernos millonarios a costa de nuestros empleados

En noviembre de 1965 se publicó el Decreto Apostolicam Actuositatem, documento conciliar que señalaba un nuevo horizonte para los laicos, el de asumir un papel más protagónico en la vida de la Iglesia: “porque la  vocación cristiana, por su misma naturaleza, es también vocación al apostolado”.
 
El coach que es pastor
 
Fernando Vélez, nacido en Medellín, Colombia, gerente de Colcircuitos S.A.S tiene plena certeza de que quien dirige una empresa aparte de desplegar su cualidades como coach o líder tiene también la responsabilidad desde la fe de asumir su papel de pastor por el puesto que ocupa frente a sus empleados.

Él nos comparte al respecto: “Muchas veces establecemos ruptura entre la fe y la vida.  De esto hemos oído hablar mucho.  Pero los empresarios católicos podemos generar un ámbito perfecto de transformación social, dejar de preocuparnos por hacernos millonarios a costa de nuestros empleados que muchas veces pasan hambre y necesidad.  Ser solidarios no implica un esfuerzo “sobre humano”, es más sencillo de lo que parece y se dan muchas ocasiones dentro de la empresa para vivirlo.” 
 
Fe y Vida
 
El Papa Francisco nos ha venido insistiendo en que prefiere una Iglesia accidentada que enferma, que quiere una Iglesia en salida y no encerrada. Es la Empresa un ámbito muy apropiado para acercar el Evangelio y hacer llegar la misericordia de Dios a todos sus hijos. Citando nuevamente la Apostolicam Actuositatem que dice: “El verdadero apóstol busca las ocasiones de anunciar a Cristo  no sólo con el testimonio de vida sino también con la palabra”, podemos comprender más hondamente que la misión del laico no tiene tregua ni descanso; por lo tanto un empresario católico no puede dejar su vida de fe en las paredes de su casa ni en su Parroquia, sino que debe vivirla y transmitirla siempre.
 
“En la empresa ocurren muchas situaciones que posibilitan dar testimonio de vida cristiana, desde la manera como se abordan las distintas reuniones donde por ejemplo podemos iniciar con una corta oración, pasando por la manera como se enfrentan los problemas con total honestidad y transparencia buscando el error en el proceso y no en la persona donde muchas veces se cometen faltas a la caridad, hasta la manera explícita como la empresa construye su Manual de Gobierno Corporativo y lo hace público a empleados, clientes y proveedores para dejar por escrito y refrendada la opción por ser personas de bien, con sólidos principios éticos y morales que tienen su fundamento en la fe”, dijo Fernando.
 
El encuentro con Jesús
 
Sabemos que el laico participa de la obra redentora de Cristo y por ser parte de Su Cuerpo Místico, que es la Iglesia tiene la misión de encaminar todo su obrar a la santificación de los demás hermanos, que ellos puedan conocer la belleza del Evangelio que es Cristo mismo.
 
Con esta certeza en su llamado y misión, Fernando finalmente nos compartió algunas iniciativas que promueve en su empresa con el fin de propiciar espacios de oración y de encuentro con el Señor Jesús quien transforma los corazones. “Es evidente que en un mundo secularizado como el nuestro es difícil lograr que las personas se interesen por vivir su fe en el ámbito laboral, además es clara la ruptura que muchas veces vivimos entre la fe y la vida.  Sin embargo propiciar espacios de vida espiritual es un punto de partida, para esto tenemos una oración comunitaria al medio día con una duración de 8 minutos que se llama “A solas con Jesús”, la celebración de la Santa Misa una vez al mes y procuramos que las reuniones arranquen con una corta oración.   De otro lado está el trabajo social que hacemos durante el año como una acción concreta de proyección  solidaria con los más necesitados.”
 
 

 

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