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Sólo viviste 3 meses, Pep, pero nos hiciste más felices

© agatakrreras
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El emotivo mensaje de una joven madre a su bebé, un «amor de verano» al que amó incondicionalmente

Agata Carreras es una joven española de 25 años que acaba de perder a su hijo Pep, un bebé de tres meses con síndrome de Down. En su blog ha publicado este escrito dirigido a su "amor de verano", fugaz pero -como amor- eterno:

A mi pequeño Pep,

Hace sólo una semana que nos has dejado y todavía me cuesta creer que no podremos hacerte reír una vez más, ni dormirte en brazos como más te gustaba…

Apareciste en nuestras vidas hace ya un año. No eras exactamente como esperábamos (lo reconozco, tenía ganas de una niña :P) pero siendo una cosa tan pequeñita ya te queríamos tanto!

Te esperábamos con ilusión y ganas de vencer muchas batallas contigo, sin saber que lo nuestro iba a ser un amor de verano: una historia preciosa, intensa y apasionante pero que ha terminado de golpe, tan pronto han comenzado a caer las primeras hojas del otoño.

Estábamos dispuestos a llevarte de la mano hasta el fin del mundo, a enseñarte tantas cosas… Pero has sido tú el que nos has enseñado a nosotros mucho en muy poco tiempo. Nos has enseñado que lo único y más importante es el amor que pones en las cosas que haces. Nosotros te quisimos desde el primer día y eso era lo que nos levantaba por las mañanas para ir al hospital a verte. Era lo que nos sostenía cuando llegaban las malas noticias y nos costaba mantener la sonrisa.

Allí estabas tú, tan pequeño e indefenso, tan cubierto de cables muchas veces, y tan dispuesto a sonreír con solo unas palabras de cariño de tus papás. ¡Gracias por ser tan agradecido! Cómo vamos a quejarnos por haberte perdido, con la suerte que hemos tenido de conocerte y quererte!

Sólo nos queda dar gracias, porque nos has descomplicado la vida, nos has ayudado a ver las cosas con más fe y optimismo, has sido una luz en nuestras vidas. Breve pero intensa. Has sido una estrella fugaz que ha dejado un enorme rastro y nos has dejado a todos embobados en tu camino al Cielo. Nos has demostrado que toda vida puede ser bella a pesar de las complicaciones, sólo hay que tener fe en que las cosas pasan por algo, la vida tiene sentido. Tu corta vida tuvo sentido, nadie me lo puede negar. Fuiste un niño deseado, amado y cuidado y nos hiciste a nosotros un poco (o mejor, mucho) más felices.

Ojalá mucha gente se dé cuenta de esto y muchos niños como tú puedan llegar a esta mundo, aunque sea para una estancia corta. Incluso con el dolor de haberte perdido tan pronto, puedo afirmar que soy feliz de haberte conocido y de haber luchado por ti. Y eso me acompañará toda mi vida.

¡Gracias Pep! Cuida de nosotros desde el Cielo 😉

Tus papás que te quieren y te echan de menos

Artículo publicado originalmente en el blog Las orejas de tití

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