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Sínodo: el matrimonio es algo serio y bello, pero la doctrina no es una lista de prohibiciones

RINUX-CC
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El Papa Francisco ha presenciado el debate sobre matrimonio, divorciados vueltos a casar y la búsqueda de un lenguaje cercano a las familias y a los que sufren

Durante la tercera congregación general de este martes se ha proseguido el debate que involucra a los 184 padres sinodales ante la presencia del Papa Francisco sobre el matrimonio, la evangelización y la ley natural.  

El debate general ha continuado afirmando la necesidad de “una mayor preparación para el matrimonio” pensando a que dure en el tiempo y sea “fructífero”. 

La propuesta es comunicar el matrimonio por su “belleza” antes que buscar solo “remedios a los fracasos”. Las voces sinodales piden transmitir una visión del matrimonio no sólo como punto de llegada, sino como un camino hacia una meta más alta, un camino de crecimiento personal y de pareja, una fuerza y fuente de energía.

Asimismo, la vocación de la vida matrimonial en la fidelidad y  la coherencia. Para ello, se pide “acompañar constantemente a los cónyuges en su itinerario de vida, a través de una pastoral familiar intensa y vigorosa”. 

En general, los temas han seguido el orden del Instrumentum Laboris: "Evangelio de la familia y ley natural" (Parte I, cap. 3) y "La familia y la vocación de la persona en Cristo" (Parte I, cap 4.). A continuación veamos algunos de los puntos filtrados de la Asamblea del 07 de octubre. 

Casarse es cosa seria 

En esta sesión se insistió en la preparación del matrimonio. Las indicaciones coinciden en que sea un proceso “severo” para evitar “separaciones”.  No obstante la posibilidad de que disminuya el número de bodas celebradas en la Iglesia. 

Además, se tuvo presente el apelo del Papa Francisco de dictar sentencia en tiempos razonables en los tribunales eclesiásticos en los procesos de nulidad y procesos matrimoniales

Otro punto destacado en el Aula ha sido la influencia de los medios de comunicación a veces “intrusivos", cuando presentan ideologías contra el  matrimonio y la familia. 

Asimismo, se ha reiterado el papel educativo de la Iglesia. Proteger a los católicos significa prepararlos mejor. La preocupación del Sínodo es que los católicos vean la doctrina como una “lista de prohibiciones”. Cuando en cambio, el intento es intensificar la cercanía a los fieles como hacía Jesús. 

Reducir el abismo entre doctrina y cercanía a las personas 

Para reducir el abismo entre doctrina y cercanía a los fieles, el “estilo Francisco” ha difundido palabras claves en el Aula del Sínodo: “Empatía y ternura”. Llegar a la practica es la novedad, del resto son conceptos que se encuentran en las enseñanzas de la Iglesia y la vida familiar. 

De esta manera, también se habla de no hacer una elección entre la doctrina y la misericordia, sino poner en marcha el acompañamiento de “familias en dificultades”. 

Al inicio de su pontificado, el Papa Francisco había ya dicho que ‘nadie está excluido del amor materno de la Iglesia, concepto retomado por el cardenal Péter Erdő, Relator General del Sínodo en su discurso de apertura.

Divorciados vueltos a casar

Continuó también el debate sobre las parejas con problemas, los divorciados que se han vuelto a casar. En este sentido, se insiste en que “la Iglesia no debe presentar un juicio, sino una verdad, con una mirada comprensiva, porque la gente sigue la verdad y sigue a la Iglesia si ésta dice la verdad”. 

Se habla de la medicina: acogida, atención y apoyo. Sobre todo porque – se ha destacado- “las familias que sufren no buscan soluciones pastorales rápidas, no quieren ser una mera cifra estadística, sino que sienten la necesidad de ser aconsejadas y de sentirse aceptadas y amadas”. Así los presentes buscan dar más espacio a la lógica sacramental que a la jurídica.

La comunión no es para los perfectos 

No menos importante, ha sido el tema de 

comunión a los divorciados que se han vuelto a casar. La Eucaristía se ha confirmado que “no es el sacramento de los perfectos, sino de aquellos que están en camino”. 

La Iglesia busca un lenguaje nuevo y cercano 

Hasta el momento se han escuchado 70 voces sinodales, nos sabemos sin son la mayoría, pero insisten en la necesidad de renovar el lenguaje de la Iglesia. El Papa Francisco en la Evangelii Gaudium insiste en la proclamación del Evangelio y la transmisión de la doctrina desde la alegría de creer y vivir en la comunión. 

Escuchar a las parejas casadas para una teología real

En el discurso de apertura, el Papa Francisco como presidente de la Asamblea pidió franqueza y escuchar con humildad. Con esta lineas, los padres sinodales insisten en una Iglesia que debe abrirse más al diálogo y a escuchar y no sólo en casos excepcionales, las experiencias de las parejas casadas, porque sus luchas y sus fracasos no pueden ser ignorados; al contrario, pueden ser el fundamento de una teología real, verdadera. 

A propósito del lenguaje, hay dudas acerca de la sugerencia – incluida en el Instrumentum Laboris – de profundizar en el concepto, de inspiración bíblica, de "orden de la creación" como posibilidad de releer de una manera más significativa la "ley natural". 

La duda de algunos padres sinodales es que no es suficiente cambiar el vocabulario, sin crear un puente de diálogo efectivo con los fieles. Así, se ha afirmado que la “vasta necesidad de cambio debe entenderse como conversión pastoral para que el anuncio del Evangelio sea más eficaz”.

Dimensiones de la familia 

El tema central de la familia ha tomado forma en tres dimensiones: La vocación a la vida; la vida misionera y la aceptación del otro, ya que la familia es la primera escuela de alteridad, el lugar donde se pueden aprender la paciencia y la lentitud, en contraste con el ajetreo y el bullicio del mundo moderno. 

Por otro lado, se ha considerado también el núcleo familiar que lleva a la santidad, porque la familia educa a la santidad, es un icono de la Trinidad, futuro de la humanidad. 

Otros puntos mencionados durante la Tercera Congregación General:  la catequesis para las familias, la oración entre las paredes doméstica, la transmisión de la fe de padres a hijos. Por último, se ha subrayado la necesidad de un formación más profunda de los sacerdotes y catequistas.

 
 
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