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Papa Francisco: la salvación solo está en Jesús, no en las leyes de los hombres

FILIPPO MONTEFORTE
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Homilía hoy en la Domus Santa Marta

Creer en Jesús, portador de un mensaje que salva a la humanidad de todos los tiempos o refugiarse en una salvación fruto de “mandamientos hechos por hombres”. Este es el dilema que Papa Francisco ha resuelto en la homilía de esta mañana en la Misa celebrada en la Casa Santa Marta.
 
El único deseo de Dios es de salvar la humanidad, pero el problema es que a menudo el hombre quiere dictar las reglas de la salvación. Es la paradoja dramática de muchas páginas de la Biblia que llega a su culmen en la vida terrena de Cristo. Papa Francisco profundiza sobre esto partiendo de la cita del Evangelio en la que Jesús expresa su malestar al verse rechazado por su propia gente, por las ciudades que le dan la espalda a su mensaje. “Si en Tiro y Sidón se hubieran dado los prodigios que se han dado entre vosotros, es su advertencia a Corazín y Betsaida, ya se habrían convertido hace tiempo”. En esta severa pero amarga comparación se resume, observa el Papa, “toda la historia de la salvación”. Así como han rechazado y asesinado a los profetas antes que a Él “porque resultaban incómodos”, ahora lo hacen con el mismo Jesús.
 
 “Es el drama de la resistencia a ser salvados” de los jefes del pueblo:
“Es propio de la clase dirigente que cierra las puertas al modo con el que Dios quiere salvarlos. Y así se entienden los diálogos fuertes de Jesús con las clases dirigentes de su tiempo: discuten, lo ponen a prueba, le tienden trampas para ver si cae, porque es la resistencia a ser salvados”
 
Jesús les dice: ‘¡No os entiendo! Sois como esos niños: Hemos tocado la flauta y no habéis bailado, os hemos cantado una elegía y no habéis llorado. ¿Qué queréis?’. ‘Queremos la salvación a nuestro modo’. Siempre este rechazo al modo de Dios”.
 
Un comportamiento que Papa Francisco distingue del “pueblo creyente” que, dice, entiende y “acepta” la salvación traída por Jesús. Salvación que, al contrario, para los jefes del pueblo se reduce en sustancia al cumplimiento de los 613 preceptos creados, afirma el Papa, por “su fiebre intelectual y teológica”.
 
“Ellos no creen en la misericordia y en el perdón: creen en los sacrificios. ‘Misericordia quiero, no sacrificios’. Creen en todo bien organizado, todo controlado, todo claro. Este es el drama de la resistencia a la salvación. También nosotros tiene este drama en su interior. Nos hará bien preguntarnos ¿cómo quiero ser salvado? ¿A mi modo? Al modo de una espiritualidad, que es buena, que me hace bien, pero que es fija, que tiene todo claro y que no arriesga? ¿O al modo divino, es decir en el camino de Jesús que siempre nos sorprende, que siempre nos abre las puertas al misterio de la Omnipotencia de Dios, que es la misericordia y el perdón?”.
 
“Nos hará bien, insiste el Papa, pensar que este drama está en nuestro corazón”. Reflexionar sobre el hecho de que confundimos “libertad con autonomía”, de elegir la salvación que consideramos “justa”.
 
“Creo que Jesús es el Maestro que nos enseña la salvación, o voy por todas partes siguiendo a gurús que me enseñen otra? Un camino más seguro o me refugio bajo el tejado de los mandamientos o de los muchos mandamientos hechos por el hombre? ¿Y así me siento seguro y con esta, es un poco duro decir esto, seguridad compro mi salvación que Jesús da gratuitamente con la gratuidad de Dios? Nos hará bien hoy plantearnos estas preguntas. Y la última: ¿Me resisto a la salvación de Jesús?
 
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