Aleteia

Una visión del Ministerio Hispano en Estados Unidos

Ambria Hammel, The Catholic Sun
Comparte

Cristofer Pereyra designado líder de una nueva oficina de misión en la Diócesis de Phoenix

Cristofer Pereyra es el primer director de la Oficina de Misión Hispana en la Diócesis de Phoenix, Arizona.

Previamente, la Oficina de Misión Hispana era conocida como la Oficina del Ministro Hispano, pero la diócesis está reorganizando la oficina para enfrentar mejor el más grande crecimiento demográfico del país.

Los hispanos constituyen casi el 34% de los católicos en Estados Unidos, de acuerdo a recientes estudios conducidos por el Pew Research Center y el Center for Applied Research in the Apostolate en la Georgetown University.

“Cristofer es un hombre de familia de una profunda fe y testigo de Cristo. Su experiencia en el desarrollo de la comunidad y relaciones con los medios son algunos de sus muchos dones que trae a la Oficina de Misión Hispana, los cuales proporcionan un gran servicio a nuestras familias y a la diócesis en nuestros esfuerzos por construir el Reino de Dios”, dijo el Obispo de Phoenix Thomas J. Olmsted el 22 de septiembre en una conferencia de prensa donde se anunció el nombramiento de Pereyra.

Pereyra, de 37 años, casado y padre de tres hijos, emigró a Estados Unidos de Perú cuando tenía 15 años. Ha estado comprometido con la comunidad hispana local por más de 15 años, habiendo trabajado como reportero en español para Univisión y también en su propio negocio. Actualmente presenta “Punto y Aparte” en En Familia Radio, la única estación de radio en español en Phoenix.

Pereyra recientemente habló con Aleteia para exponer su experiencia, su visión del ministerio hispano en el suroeste de Estados Unidos, y su viaje personal de fe.

– ¿Cómo puede la Iglesia servir mejor a este número creciente de católicos hispanos en una de las regiones de más rápido crecimiento en Estados Unidos?

Nuestra evangelización tiene que ser más creativa. Básicamente, necesitamos ir al encuentro de los hispanos, conocer sus necesidades, y permitir que esa sea la entrada para desarrollar un diálogo sobre los mayores temas de la Iglesia y tener una relación personal con Cristo. También llegaremos a pequeños empresarios, por ejemplo, e intentaremos ayudarlos en sus aspiraciones profesionales, pero procuraremos hacerlo desde un marco católico. De la misma manera, llegaremos a la gente de los medios de comunicación, los medios hispanos, para ayudarlos a entender mejor lo que representa la Iglesia.

Hay algunas iniciativas que tenemos en mente para poner en marcha a largo plazo en la educación de los medios hispanos sobre lo que la Iglesia realmente defiende, para que cuando retraten a la Iglesia, ojalá lo hagan en términos más amistosos, o incluso si no están de acuerdo con nosotros, al menos sean justos en retratar lo que enseñamos, y no inventen una caricatura de nuestras enseñanzas.

– ¿Cómo fue su transición del mundo de los medios y los negocios a un ministerio a tiempo completo?

Antes de este puesto, era dueño de un negocio. Dirigí Farmers Insurance Company durante siete años, y la dirigí exitosamente. Antes de eso, fui propietario de una firma de corretaje inmobiliario durante cinco años, y previo a eso estaba en los medios de comunicación. He sido periodista de televisión para una estación local de Univisión en Phoenix.

He tenido una muy ecléctica mezcla de experiencias, y creo que algo de eso fue lo que captó la atención del obispo.

Hace alrededor de un año y medio, Phoenix comenzó una estación de radio católica en español. Es un proyecto nacido aquí en Phoenix por unos católicos locales, y yo estaba en el momento y lugar correctos cuando esto se estaba trabajando y era todavía una idea. Sabía que algunas personas amigas estaban intentando armar el proyecto, e inmediatamente les dije que había tenido experiencia en los medios y me encantaría ayudarles.

Desde el principio, yo fui uno de los presentadores del programa de En Familia Radio, y eso fue lo que me involucró en la diócesis. Llegué a conocer muchos ministerios, parroquias, sacerdotes, y finalmente al obispo. Realmente me involucré y lo amé, y comencé a pensar cómo podía hacer esto a tiempo completo, pero nada me venía en mente, así que continué administrando mi negocio. Me ofrecía como voluntario como presentador de radio hasta que hace algunos meses, un amigo me mandó un email sobre una vacante laboral para la Oficina de Misión Hispana de la diócesis. Me preguntaron si conocía a alguien que pudiera estar interesado. Lo miré. Lo miré una segunda vez, y me di cuenta que yo estaba interesado, y mandé mi solicitud.

– ¿Cuál es su visión y plan para el ministerio hispano? ¿Qué planea hacer?

Este no es un ministerio hispano en el sentido tradicional. Es un compromiso con la comunidad hispana y los católicos hispanos en nuestra área. Esta oficina es nueva, nacida fuera de la ex Oficina del Ministerio Hispano.

Las necesidades de la diócesis han cambiado… Cada departamento, cada oficina en la diócesis, necesita estar haciendo ministerio hispano. Por lo que mi diócesis se centrará en algo muy específico, y hay cuatro áreas de interés que el Obispo Olmsted me ha dado.

Uno, fortalecimiento de la Iglesia y las relaciones de la comunidad. Necesito estar en contacto con las parroquias que tienen población hispana, y con la comunidad hispana secular. Necesito establecer amistades y colaboraciones cuando sea apropiado, y llegar a los hispanos en la comunidad en general.

Dos, reforzar las comunicaciones. Voy a apoyar al departamento diocesano de comunicaciones en su labor de dedicación con los medios hispanos y españoles.

Tres, construir una administración. El obispo Olmsted quiere que ayude a promover y crear una cultura de administración en las parroquias hispanas, lo que desafortunadamente está faltando en este momento.

Cuatro, puedo ser un recurso interno en la diócesis. Hay gran necesidad de algunas de las buenas personas que tenemos en la diócesis de entender mejor la comunidad y la cultura hispanas. Estoy en reuniones todo el día, me encuentro con todo tipo de departamentos y oficinas. En resumidas cuentas, ayudarles a saber lo que necesitan saber sobre lo que están haciendo y cómo acercarse mejor a la comunidad hispana.

También tengo varias iniciativas en mente que me gustaría poner en marcha a largo plazo. Gradualmente, todas esas iniciativas tendrán el objetivo de ayudarme a avanzar en estas cuatro áreas de interés.

– ¿Qué papel juega la migración en el ministerio hispano, y en su nueva posición?

El tema de la inmigración es muy real y muy cercano a mí  porque soy un inmigrante y en determinado momento, me volví ciudadano estadounidense. Mi esposa recibió su residencia no hace mucho tiempo después de completar un largo proceso y esperar años para conseguirla.

Tenemos varias familias y amigos miembros que no la tienen todavía, algunos no tienen esperanza, a causa de su situación particular, de volverse alguna vez residentes permanentes.

El tema me es muy cercano y muy querido. Espero, con la dirección de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, la dirección de mi obispo, y otros no necesariamente en la Iglesia, finalmente poder presionar a nuestro gobierno a hacer algo al respecto porque el status quo definitivamente no es aceptable.

– ¿Cómo ve algunos temas importantes de preocupación de la comunidad hispana?

Existe gran necesidad de rescatar nuestros valores familiares. Los medios locales – esto es verdad en todos lados – pero localmente, los medios hispanos aquí han tenido en los últimos dos años un inmenso empuje y apoyo respecto a los temas liberales, anti católicos, anti familia, temas de antivalores, y desafortunadamente han provocado estragos en la población. Veo a mi gente, la comunidad hispana, enfocada en la familia, enfocada en los valores, pero eso está cambiando.

– ¿Por qué emigró su familia a Estados Unidos? ¿Cómo fue la adaptación?

Vine con mi mamá junto con mis hermanos. Vinimos porque mi abuelo, quien llevaba viviendo aquí un tiempo, estaba enfermo y se estaba muriendo. Llevaba mucho tiempo en el hospital y cuando murió, nos quedamos en Houston, Texas, lugar en el que estuvimos antes de mudarnos a Arizona.

Fue una dura adaptación. Fue difícil. Fue un choque cultural definitivamente. Básicamente fuimos arrojados en la escuela que era sólo en inglés y mis hermanos y yo no sabíamos inglés. Habíamos tomado inglés en Perú pero es como cuando tomas español aquí, realmente no aprendes a hablar fluidamente. Fue realmente un choque cultural. Habían muchas cosas que eran diferentes, el modo en que la gente actuaba, se comportaba y se vestía. Supongo que terminé asimilando mucho de eso, pero conservé mucho de mi cultura.

Vine aquí con todos mis sacramentos. No puedo decir que mi familia era muy devota. De hecho, no lo éramos. Éramos culturalmente católicas en realidad, y no abracé mi fe de la manera que todos deberían hacerlo hasta mucho más tarde.

– ¿Cómo llegó a abrazar la fe católica?

A través del programa de preparación al matrimonio de la Diócesis de Phoenix, donde mi esposa y yo nos casamos hace ocho años. Fue eso lo que encendió la sed dentro de mí de una relación más íntima con Dios y a hacerlo a través de la Iglesia.

– He leído que está involucrado con el Opus Dei. ¿Cómo ha instruido eso su práctica de la fe católica?

Soy un cooperador en el Opus Dei. Comencé yendo a retiros, a sus tardes de rememoración. Me uní a algunos círculos de oración en donde las personas se juntaban para leer las Escrituras. Comencé aprendiendo las enseñanzas de San José María Escrivá, las cuales no son completamente originales, sino más bien una resurrección de buenas enseñanzas católicas que han sido descuidadas.

Realmente, como lo veo, mucho de las enseñanzas de San José María es realmente de catolicismo tradicional que ha sido descuidado, pero su mayor énfasis en ser santos en la vida cotidiana para mí es genial. Es sencillo pero genial y realmente atrajo mi atención desde el principio, y sigo enganchado a ello. He hecho o lo he intentado hacer, la base de mi vida, ofrecer a Dios cada momento de mi día. Puedo decir que no soy siempre muy exitoso en eso, pero lo intento cada día.

Brian Fraga es periodista y escribe desde Fall River, Massachusetts

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.