Recibe Aleteia gratis directamente por email
Aleteia

El Gaudí desconocido: Además de genial arquitecto, cristiano consecuente

© SBA73
Comparte
Comenta

Entrevista al presidente de la Asociación Pro Beatificación de Antoni Gaudí, José Manuel Almuzara

José Manuel Almuzara es Presidente de la Asociación Pro Beatificación de Antoni Gaudí (gaudibeatificatio.com) desde junio de 1992, asociación civil que tiene como objeto principal lograr la beatificación del genial arquitecto y, como fin, la divulgación de sus vertientes espiritual y artística. Esta primera semana de octubre participa en el primer Congreso Mundial de Gaudí en Barcelona (www.gaudicongress.com/es/).

La Asociación es la parte actora del proceso canónico de la causa de beatificación, iniciada en abril de 2000 y clausurada solemnemente en mayo de 2003. Desde el 9 de julio de 2003 está abierto oficialmente el proceso en la Congregación para la Causa de los Santos.

Almuzara nos habla del Gaudí desconocido, el hombre, el santo, el hombre para la eternidad, modelo de virtudes cristianas. 

¿Hay un milagro ya para la beatificación? ¿Una fecha?

Hemos presentado varios milagros, pero de momento no hay nada probado. Si Dios quiere, el año que viene. Antes de ir a ver al Papa en marzo, estuve con el relator de la causa de beatificación y con la postuladora. Le pregunté: ¿cuándo cree usted que podrá ser declarado venerable?, y vino a indicarme que en 2015, antes o después del verano.

Ella me preguntó qué fecha me gustaría. Le comenté que en el mes de junio coincide el día de su nacimiento y el de su fallecimiento. Después, el 3 de noviembre es el día en que Gaudí entra en la Sagrada Familia. Declararle venerable es declarar que este hombre, por su vida y los hechos que se han estudiado es digno de ser venerado en devoción privada.

Antoni Gaudí i Cornet, ¿es un arquitecto local, o es un creador que se puede proponer a todo el mundo? 

Lo puedo resumir con una frase de Benedicto XVI: “Arquitecto genial y cristiano consecuente”. Solamente desarrollar ese título ya sería suficiente. La genialidad de un arquitecto interesa a todo el mundo, y que haya un católico consecuente, entre los 1200 millones que somos, pues qué te voy a decir, cuantos más seamos consecuentes, mejor…

Desde el punto de vista profesional, lo podemos proponer como modelo para los arquitectos: humano y cristiano, un hombre universal. En el aspecto arquitectónico, su arquitectura es novedosa, se funda en la naturaleza. Es además un pionero en el aspecto humano, en la manera de tratar a sus obreros, en cómo cuida a su familia, en su consistencia de carácter y personalidad. 

Gaudí decía que el trabajo es el fruto de la colaboración: esta colaboración debe basarse en el amor. El arquitecto tiene que saber las cualidades que tiene cada uno de sus colaboradores. Lo importante es por tanto descubrir para qué sirve cada uno, pues no hay nadie inútil. 

Así, si José era más alto que Pepito, serviría mejor para ciertas cosas, ese obrero en particular sería más feliz utilizando sus recursos personales, su forma de ser, idónea para ese tipo de trabajo, y la obra saldría mejor.

Como consecuencia de esta forma de pensar, hace un homenaje a los obreros en la Sagrada Familia, en un lugar en el que pasará desapercibido, entre el claustro y las naves laterales de la iglesia. Se crean allí unos patios en cuyas claves de los arcos Gaudí instala una especie de trapecio isósceles invertido. En la parte inferior coloca las herramientas propias de cada uno de sus obreros.

Con ello nos dice que sin ellos no se hubiera podido llevar a cabo la obra. Une así lo humano con lo divino. Ejemplar, ¿no? Y representativo, como lo es el llevar en un bolsillo el rosario y en otro las avellanas.

¿Avellanas? ¿Para qué eran las avellanas?

Para alimentar el cuerpo, y el rosario de cuentas para alimentar el espíritu

.

¿Gaudí tenía una misión o una sumisión? Hizo ejercicios espirituales antes de comenzar su opera magna. 

Antes de comenzar la Sagrada Familia, en los manuscritos que escribe en Reus de recién licenciado como arquitecto en 1887, ya habla de que para un arquitecto lo más maravilloso del mundo es poder hacer una iglesia: porque es para Dios.

Así, claro, cuando con 31 años le conceden el proyecto de dirección y de construcción de la Sagrada Familia sustituyendo a Villar, lo primero que hace es continuar el proyecto de Villar. Levantar más la cripta en su fosa. Pero después se enfrenta a su idea y a su proyecto y entonces es cuando hace un retiro porque pensaba que, si quiero imitar a Jesucristo tengo que ir como Él, siguiendo el relato evangélico.

Hasta tal punto es así, que Torres i Bages tuvo que llamarle la atención para que no pusiera su salud y su vida en peligro. Pero su afán era solamente imitar a Cristo.

Así pues, Gaudí pasa a empaparse de la obra de Dios: se considera un colaborador en la creación porque él no se consideraba como Subirachs que dice: “yo soy un creador”. Subirachs solamente puso una condición al hacerse cargo de su parte de la obra: el poder desarrollar su propio proyecto. En contraste, Gaudí se consideraba simplemente un colaborador: la Creación es la obra de Dios.

Se zambulle en el estudio de la naturaleza, la analiza, y aplica sus leyes a su arquitectura. Luego él colabora, y el colaborador se siente un hombre afortunado, que tiene unas virtudes que reconoce con humildad. Como buen colaborador de Dios.

Es una humildad que da fruto…

Siempre pongo el caso de Etsuro Sotoo como ejemplo. El japonés Etsuro Sotoo, escultor jefe de la Sagrada, empieza a trabajar aquí en el 78. Era de religión budista hasta el 91, en que se convierte a la religión católica. ¿Cuál fue su filosofía? Mirar donde mira Gaudí.

Si tú miras donde mira Gaudí eres humilde, eres sencillo, eres como un niño. No te conformas ante las cosas negativas. Eres luchador. Animas al personal. Colaboras con los demás. Todos somos importantes. Nadie es inútil, todo el mundo sirve, tanto los arquitectos como los artesanos.

¿Cuál es el carácter propio del templo de la Sagrada Familia?

Es un templo expiatorio. Gaudí sabe por qué se está haciendo el templo expiatorio de la Sagrada Familia. A mí me gusta siempre recordar lo de templo expiatorio porque a veces alguno se despista.

Hay que recordar el acta de colocación de la primera piedra, porque ahí dice claramente que la Sagrada Familia es un templo expiatorio, posteriormente dedicado a la Sagrada Familia, aunque en un principio estaba dedicado a San José. La Asociación, y el Padre Manyanet como inspirador de la Asociación, deciden dedicar el templo a la Sagrada Familia.

Gaudí sabe como arquitecto que al asumir este proyecto su cliente es Dios, y llega a decir: “el meu Client no té pressa” [mi Cliente no tiene prisa]. ¿Qué más da acabarlo en 2000 que en 2050? Si es para Dios se basa en los donativos, en el amor y la caridad y el amor es eterno: entonces se esfuerza en conseguir que el proyecto atraiga a la gente.

Y consiguió atraer a muchos…

-Ahí está la clave de la asociación que se funda en 1866 y que en 1878 llega a contar con 500.000 socios: construir un templo expiatorio dedicado a la Sagrada Familia, para compensar los desmanes de los hombres en la sociedad en general y en la catalana en particular.

Quinientas mil personas representan una cosa muy seria. Yo siempre, cuando hablo a un grupo de gente joven, digo que si ya es un número sustancioso hablar de 500.000 personas que vitorean al crack Messi y antes a Ronaldo, y que pagan una cuota para ver fútbol, más aún, mucho más, lo es que haya 500.000 personas dispuestas a pedir a San José ayuda en aquellos momento difíciles. ¡Tela!

¡Cómo es posible que una persona que construye una cripta, después construya un ábside y una fachada!: eso es atípico; los arquitectos construimos en horizontal, no en vertical. ¿Por qué deja una fachada? Es como su estrategia de marketing, como para que digan “caramba, qué bonito”, “fa goig”…

Como consecuencia cada vez hay más donativos y luego, antes de morir pronostica “vendrá gente de todo el mundo a ver la Sagrada Familia”. Hoy te paseas un rato por aquí, y ves toda esta gente y te preguntas: ¿de dónde vienen todos estos? Es espectacular, es una profecía.

La Sagrada Familia interpela de algún modo a la sociedad catalana de ese momento, y también del momento presente. El hecho que sea una catequesis, un compendio teológico en piedra te interpela sobre como respondes tú a todo esto, a si tú hablas con su Dios.

Pero esta iglesia está hecha por el pueblo. Esta Barcelona tan fría tan indiferente, tan casi anti cristiana ve como la Sagrada Familia se levanta en el centro geográfico de Barcelona: lo que antes estaba alejado del centro ahora a la misma distancia tenemos el norte, sur, este u oeste. Se ha convertido en la nueva catedral de Europa. Somos los primeros en decirlo.

En este templo muchos ven un catecismo en piedra, un parque temático de la fe… 

Gaudí era el quinto de cinco hermanos, hijo de una madre muy devota de la Virgen de la Misericordia de Reus. Le bautizan como era tradición el día después de nacer; recibe su educación de mano de los escolapios en Reus.

Aunque algunos autores dicen que pudo estar frío con la iglesia en algunas ocasiones, incluso contrario a ella en ciertos momentos, yo creo no se ha demostrado. La prueba está en que en los manuscritos de Reus habla de lo maravilloso que es para un arquitecto hacer un templo para Dios y sobre la belleza en la ornamentación en la liturgia.

Como conclusión podemos asegurar que teológicamente hablando la significación de su arquitectura escalará cada vez cotas más altas.

Lo que más sorprende del templo de la Sagrada Familia es el interior. Es simplemente espectacular. Es un bosque de piedra. Y los retablos simplemente están en la calle: El Nacimiento, la Gloria y el Dolor. Siguiendo los misterios del rosario, el Nacimiento, al este, siguiendo a Jesús que nace.

En las fachadas secundarias, que son el este y el oeste, el nacimiento y la pasión, Gaudí coloca tres arcos, tres parábolas invertidas, que representan las tres virtudes teologales. Gaudí nos está haciendo pensar: “si tú y yo queremos entrar en la iglesia y permanecer en ella, en nuestra libertad, son importantes la fe, la esperanza y la caridad”. Y piensa: aquí habrá siete puertas.

Si analizamos las tres fachadas secundarias, nos damos cuenta que la caridad la pone en medio; la parábola además es mayor, porque la caridad es eterna, las otras dos virtudes teologales, la fe y la esperanza, caducarán.

Posteriormente te vas dando cuenta de que María es una mujer de fe y de esperanza, mientras que Jesús encarna directamente la caridad: amor de un Dios que se hace Hombre. No es una escultura puesta porque sí. Como consecuencia, y también porque Gaudí muestra siempre una unidad en su criterio, en la fachada de la Pasión dispone que se coloque en el centro la Caridad. Y eso lo hemos perdido, directamente. 

¿Subirachs relegó el proyecto original de Gaudí?

Gaudí diseña un proyecto después de dos meses de enfermedad en Puigcerdá, a punto de morir, en el que incluye detalladamente el orden en el cual colocará las esculturas. Que las haga luego Subirach, Sotoo o cualquier otro de fama mundial, o sin fama, de acuerdo; pero la colocación, el porqué de la colocación, eso no se puede tocar. Y la diferencia entre lo actual y lo que Gaudí pensó clama al cielo.

Cuando contemplamos las esculturas de Subirachs –y no voy a entrar en si te gustan o no te gustan, o si son rígidas, duras, cubistas o expresivas -, el recorrido visual por la fachada adopta la forma de S. Ya no son la Fe, la Esperanza y la Caridad de Gaudí, en la parábola, en el foco, en el punto más importante. Si en la fachada principal vemos el nacimiento, aquí Gaudí ha pensado con toda lógica colocar la muerte en la cruz. Parece básico y fundamental, ¿no?

Siguiendo la vida de Jesús, que dice con el lavatorio de los pies que tenemos que ser servidores, añade “pero no os preocupéis, no os dejo”: y ahí nos deja la institución de la Eucaristía. Nos enseña después lo fundamental que es nuestra oración. La escena de la oración en el huerto es el eje vertical del amor de Dios hacia los hombres.

¿Qué hace Subirachs? Pone la S y en medio te topas con la flagelación. No solamente esto, sino que en la última cena, que es la primera escena en la que no habrá sitio físico para los 13 personajes porque simplemente no caben, pone una piedra en la que esculpe: “lo que haces, hazlo rápido”.

Esta frase es un bombazo, ¿no? Lo de “hazlo rápido” choca con el pensamiento de Gaudí, que precisamente rehuía la idea de prisa, pues insistía en que su “Cliente” no tenía prisa. No transmite el mensaje de Gaudí. Y además, la frase bíblica no dice “lo que haces” sino “lo que vas a hacer”… 

Lo más trascendente en la Última Cena es el la oblación del cuerpo y la sangre, “tomad y comed”, “tomad y bebed”. Subirachs sin embargo resume lo que pasa en la Última Cena en esa frase, secundaria.

¿Gaudí tenía una visión personal de la antropología de la persona humana?

Con 27 años se le han muerto sus cuatro hermanos y su madre; su hermana la mayor, Rosa, que es la última en morir, al haberles dejado el marido, la sobrina Rosita le cuida a él y al padre de Gaudí. Él intentó casarse un par de veces, pero parece que en ambas ocasiones las pretendidas se decidieron por otros santos varones.

A raíz de esto se pone a analizar las virtudes que tiene, y fomenta así el amor a la creación y estudia las leyes de la naturaleza para aplicarlas.

Un aspecto de esto es que hace las cosas para que sean útiles y bellas, no hace nada que sea bello solamente, sino para que sea útil y bello. ¡Para qué hacer una silla que sea bella y no sirva para sentarse! Él hacía también lámparas, o sillas para los sacerdotes en el presbiterio.

Me contaba uno de sus discípulos que estas sillas eran de pura madera. Tenían en los reposabrazos una hendidura para reposar mejor los brazos. Y de esta forma el sacerdote estaba más dispuesto, y no dormitaba, si estaba demasiado cansado.

Eso sí, detrás grababa las palabras Jesús, María y José; alfa y omega. Bello pero sobrio. Solamente esta pequeña comodidad.

Y con el confesionario que construyó hace 100 años demostró que era un adelantado. Había espacio para que el penitente se sentara, estaba la mampara, para que la mujer no estuviera directamente delante del sacerdote, y otros detalles propios de un enamorado de Dios.

Desde finales del 25 hasta junio del 26 del pasado siglo, Gaudí vivía en la Sagrada Familia. Gaudí estaba mayor ya, su amigo Matamala estaba enfermo y no podía acompañarlo. Así, para no estar solo en el parque Güell, decidió quedarse en la Sagrada Familia.

Pues imagina un 7 de junio un hombre de 73 años, un genio de la arquitectura, estando en plena dedicación a la elaboración de una lámpara, le dice a su ayudante: “mañana ven bien temprano que haremos cosas muy bonitas”.

Cuando analizas esto te das cuenta que para este hombre hasta una lámpara era motivo para madrugar y animar a su ayudante.

Luego va y le dice: “seguiremos, te tengo que dejar porque me voy a San Felipe Neri”. ¡Un hombre que hace cosas increíbles como la Casa Batlló y la Pedrera!

¿Dónde vemos su santidad? Porque no será porque sea un genio de la arquitectura o porque haga estas maravillas de edificios.

Quien se dio cuenta de que Gaudí reunía de sobra condiciones para pensar que era un hombre santo, fue el reverendo Ignacio Segarra. Parecía que la santidad era cosa solamente de religiosos, gente de conventos y monjas o curas.

Siguiendo la línea del Concilio Vaticano II y su doctrina de los laicos, que no es más que la de los primeros cristianos, y a la que contribuyó enormemente san Juan Pablo II en su constante predicación por todo el mundo y en sus encuentros con millones de jóvenes en las Jornadas Mundiales de la Juventud, vemos que la santidad es no solamente posible en medio del mundo, sino que la vida diaria es camino de santidad.

Mosén Ignasi era mi director espiritual. Él sabía mi historia con Etsuro Sotoo, que decide en el año 1991, concretamente en noviembre, bautizarse en la Iglesia católica. En Semana Santa de ese mismo año marcha a predicar unos ejercicios espirituales y le acompaña Josep María Tarragona. Yo no conocía en ese momento a Josep María Tarragona, que había escrito un libro sobre Gaudí.

El doctor Segarra leyó ese libro en sus ratos libres, me llama y me dice: “José Manuel, ¿cómo es que a nadie se le ha ocurrido iniciar un proceso de beatificación? Este hombre es claramente un santo varón”.

Le impresionaron las anécdotas de cómo habla con Unamuno, con el rey, con sus obreros, con sus clientes. Me propuso hacer una asociación en la cual estaría él y Josep María Tarragona. Yo por mi cuenta invité a Sotoo y a otro arquitecto que conocía de antes, todavía de la época de estudiante. Los 5 fundamos esta asociación: asociación civil, que no canónica.

En un principio la gente se sorprendía: Gaudí arquitecto, genio, ¡pero eso de que es santo! De hecho Martí Bonet escribió luego un artículo en el que reflejaba su pensamiento de que esto era una fantasmada. Más tarde le invitamos a presentar un libro de los escritos que salieron después de la muerte de Gaudí.

Lo leyó de un tirón justo el día antes que tenía que presentarlo y públicamente – luego lo escribió en El País y en otros medios-, entonó su mea culpa porque, como siguiendo el procedimiento de la Confesión, quiso confesar su pecado y cumplir la penitencia. A partir de ese momento admitió que llegó a la convicción que Gaudí debería ser declarado santo.

Hay una cosa que no es pública, que la sabemos algunos, una de esas cosas que me quedó muy adentro: yo conocí mucho al padre de Martí Bonet y Jordi Bonet: Lluís Bonet. Fue como un abuelo para mí, y el que me introdujo en el mundo de la Sagrada Familia. Jordi Bonet es el arquitecto jefe, el arquitecto que dio las llaves al Papa.

Jordi Bonet tiene ahora 87 años y su hermano es sacerdote, y párroco de la Sagrada Familia. Jordi Bonet, arquitecto jefe de las obras de la Sagrada Familia, hijo de un discípulo de Gaudí, decía: “això és una bogeria” [“esto es una locura”]. .

Yo se lo dije un día en el avión viniendo de Milán, adonde fuimos los dos a dar una conferencia: “Jordi, cómo es posible que tu dijeras que eso es una “bogeria”, lo de la beatificación de Gaudí. Me dio a entender también que tal vez se equivocó, no en cuanto a Subirachs y su obra, sino en la colocación de las escenas, en la que se ha perdido el simbolismo que Gaudí quería incluir en la obra.

Una persona que solamente ve el arte, no ve más allá, pues le da igual que la flagelación esté aquí o allá. Pero si pensamos en lo que te acabo de decir sobre las virtudes, el amor de Dios, el modelo de hombre que propone Jesús, la cosa cambia.

¿Algunos detalles menos conocidos de Gaudí?

Una puede ser su horario de trabajo: después de levantarse y asearse iba a misa por la mañana. Después iba a tomar un café con leche y una pasta, bajaba andando hasta la Sagrada Familia, rezaba en la cripta de rodillas sobre el suelo delante del Santísimo antes de empezar a trabajar, y trabajaba, parando un momento para rezar la oración del Ángelus, hasta las 17,30. En ese momento iba al oratorio de san Felipe Neri y participaba de las vísperas.

De vez en cuando hablaría con su rector y tendrían conversaciones profundas sobre la liturgia. Se confesaba, y cogía su tranvía.

Otro detalle destacado era lo importante que es ser como niños: imagínate un señor como Gaudí arquitecto, genial, mayor, y al lado de un arquitecto joven que lo admira, que lo respeta, que toma notas, sorprendido cuando a media tarde le para Gaudí y le dice: “me voy a la Merced a decirle cosas bonitas a la Virgen”. ¡Eso es tumbativo!

Esta primera semana de octubre se celebra el primer congreso mundial de Gaudí en Barcelona. ¿Cuáles son los objetivos científicos y educativos del congreso?

En este primer Congreso Mundial de Gaudí queremos enseñar a la gente el método de trabajo de Gaudí. Puede ser el inicio de que por fin aunemos nuestros esfuerzos entre todos aquellos a los que nos gusta Gaudí, o aprendemos de Gaudí; porque hasta ahora se busca un poco el protagonismo, la medalla; debe convertirse en un punto de encuentro donde lo importante es Gaudí.

Artículo originalmente publicado por Religión en Libertad

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.