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¿Qué representa la “costilla” de Adán con la que Dios hizo a Eva?

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¿Quiere expresar, como muchos han creído ver, la superioridad del hombre sobre la mujer?

Tengo una curiosidad, ¿qué traducción es la mejor para la “costilla” de Adán, considerando la palabra original en hebreo? El versículo del Génesis 2,22  se traduce como “El Señor tomó una costilla y rellenó el hueco con carne, plasmó a la mujer y la presentó al hombre”. ¿Es posible traducir la palabra צֵלָע con: una parte; un lado; una mitad?

Responde Giovanni Ibba, profesor de hebreo

La palabra צֵלָע indudablemente significa “flanco, lado, banda”, pero también “ejes”, y tiene otros significados que se deducen del contexto en que se encuentra.

La traducción del término en el versículo citado es por tradición el de “costilla”, pero expresa más precisamente una parte colocada simétricamente respecto a otra igual. Por tanto se puede hablar más de “flanco” que de “costilla”.

Pero dado que, según se lee, este צֵלָע debía ser algo que se encuentra bajo la carne, pues Dios debió practicar una abertura (Gen 1,21), un poco como sucede en una operación quirúrgica (y durmió a Adán antes de la “operación”), el significado del término podría declinarse al de “costilla”.

En la mente de los traductores, pero quizás también de quienes narraron originalmente el episodio, esta “parte” debía por tanto ser la “costilla”.

El texto griego de la Biblia, los Setenta, traducen la palabra צֵלָע como pleurá, que significa tanto “costilla” como “flanco”, como sucede con el hebreo.

La referencia a la costilla, más que al flanco, no habría mostrado, en todo caso, una supuesta inferioridad de la mujer respecto al varón.

Este es un problema que se ha planteado en la época moderna. Para nuestra mentalidad, traducir con “parte” o “flanco” podría inspirar más bien una interpretación del episodio más atenta a la igualdad de los géneros, mientras que “costilla” en cambio se prestaría a una interpretación que podría ser usada por parte de quien siente aversión hacia las mujeres.

Está claro que en el antiguo Israel, al menos de cuanto resulta de las fuentes bíblicas, no existe declaración alguna de inferioridad de la mujer respecto al hombre, es decir, al varón (véase Gen 1,26-27), y que por tanto el versículo en cuestión no debe ser forzado en ese sentido.

Durante una conferencia, después de hablar de un tema relacionado con la antropología bíblica y con cómo el hombre debía entenderse como “hombre y mujer”, recuerdo que un señor se levantó recordándome el episodio de la “costilla” de Adán y que la mujer, dado que estaba formada a partir de esta, debía considerarse sometida al hombre.

Pero un uso del versículo en ese sentido no se corresponde con el pensamiento que surge del texto en su conjunto.

También los rabinos de los primeros siglos de la era cristiana discutieron qué interpretación dar al episodio, y las reflexiones fueron muchas y a veces contrapuestas.

Una de ellas era que quizás Adán era un “andrógino” y que, después de la intervención de Dios, se diversificó en hombre y mujer (Bereshit Rabba).

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