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Sigue la polémica por la destitución del obispo de Ciudad del Este (Paraguay)

© Public Domain
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En una carta, el prelado dice que acepta por “obediencia” la decisión papal pero discute la forma y el método de la destitución

“Como hijo obediente de la Iglesia, acepto, sin embargo, esta decisión por más que la considero infundada y arbitraria y de la que el Papa tendrá que dar cuentas a Dios, ya que no a mí” así respondió el Obispo Rogelio Ricardo Livieres Plano a la decisión de Papa Francisco de destituirlo. 

Con una carta del 25 de septiembre dirigida a la Congregación para los Obispos, presidida por el cardenal Marc Ouellet,  el obispo Livieres Plano contestó la destitución.

El Santa Sede declaró este jueves la ‘sede vacante’ de la diócesis que dirigía, monseñor Livieres Plano, en Ciudad del Este, Paraguay. Al mismo tiempo, que se nombró como Administrador Apostólico de la misma diócesis  a monseñor, Ricardo Jorge Valenzuela Ríos, Obispo de Villarrica del Espíritu Santo.

El Vaticano confirmó a través de un comunicado (25/09/2014) que la decisión del Papa Bergoglio de destituir a monseñor Livieras Plano se debe a “serias razones pastorales” y “obedece al bien mayor de la unidad de la Iglesia de Ciudad del Este y de la comunión episcopal en Paraguay” confirmó.

En su mensaje el Obispo Livieres Plano abrió una polémica directa con el ‘Sucesor de Pedro, además consideró que se trata de una “persecución ideológica”: “Yo tuve la gracia de que, en mi caso, los Papas san Juan Pablo II y Benedicto XVI me apoyaran para seguir adelante. Entiendo ahora que el Papa Francisco haya decidido retirarme ese apoyo”.

Por su parte, monseñor Eliseo Antonio Ariotti, Nuncio Apostólico en misión en Paraguay, confirmó, casi al unísono con la Santa Sede, a la prensa local, que “la disposición pontificia ha sido necesaria por falta de disponibilidad del Obispo Livieres Plano a presentar su propia renuncia”, como le había pedido la Congregación para los Obispos el pasado mes de julio.

En este sentido, el obispo destituido aseguró que es una “irregularidad más en este anómalo proceso” que el “anuncio público” de su destitución  por parte del Nuncio fuera hecho “antes de que el mismo fuera notificado por escrito” argumentó.

Denunció en la misma carta la infiltración de información a la prensa por parte de detractores en el “Vaticano, el Nuncio Apostólico y algunos Obispos del país” que consideró “estaban maniobrando de forma orquestada y dando filtraciones irresponsables para «orientar» el curso de acción y la opinión pública”.

La destitución del Obispo de Ciudad del Este (Paraguay) sería por proteger un subalterno implicado en supuestos abusos sexuales en Estados Unidos y la falta de transparencia por problemas financieros, razones que el Vaticano no ha ‘desmentido’ ni ‘confirmado’.

Según la prensa paraguaya, la ‘destitución’ del Obispo responde a su implicación ‘directa o indirecta’ en: La defensa de monseñor Carlos Urrutigoity, acusado de abusos sexuales a menores de edad en Estados Unidos;  el uso de dinero sin rendir cuentas de recursos transferidos por la Itaipú Binacional para obras sociales y la consagración de sacerdotes con apenas cuatro años de estudio, cuando en realidad se necesita un mínimo de seis años, entre otros argumentos aún por confirmar.

El obispo Livieres Plano defendió su posición sobre la formación de los sacerdotes. “Yo me aboqué a establecer un Seminario diocesano según las normas de la Iglesia. Lo hice, además, no sólo porque tengo el deber y el derecho, reconocido por las leyes generales de la Iglesia, sino con la aprobación específica de la Santa Sede, inequívocamente ratificada durante la última visita ad limina de 2008” aseguró.

En la carta para lamentarse de la decisión papal, no hace alguna mención al caso Urrutigoity.  Mientras que, varios medios de comunicación señalan la crisis en el episcopado paraguayo por la disputa ‘verbal’ entre monseñor Livieres y monseñor Pastor Cuquejo en el mes de julio, porque Livieres acusó de homosexual a Cuquejo, luego de que el arzobispo metropolitano de la arquidiócesis de Asunción pidiera reabrir la investigación sobre los supuestos abusos de menores hechos por monseñor Urrutigoity, cuando según Livieres el caso estaba cerrado desde 2008.

De hecho, la diócesis sobre el caso Urrutigoty tiene una sección en su página web oficial que argumenta como una persecución las acusaciones movidas al sacerdote argentino, acogido por monseñor Livieres en su jurisdicción eclesial, con acensos y ningún limite al contacto con jóvenes y niños.

Sin embargo, una declaración publicada el 15 de marzo pasado por la diócesis de Scranton (EE.UU.), de donde procedía el sacerdote encausado, aclara que se informó al obispo de Ciudad del Este sobre los hechos sucedidos en esta diócesis y se recomendaba a monseñor Livieres no incardinar en modo alguno a este sacerdote.

Padre Lombardi, portavoz de la Santa Sede explicó en julio, al cierre de la Visita Apostólica a Paraguay, que sobre el caso Urrutigoity “no se anunciaba algún proceso. Santos Abril y Castelló entregará los resultados al Papa”. Por otro lado, el nuevo encargado de la Diócesis de Ciudad del Este, monseñor Ricardo Valenzuela, dijo este jueves que al respecto esperan instrucciones desde el Vaticano para conocer el destino de monseñor Urrutigoity.

La Santa Sede en el comunicado de la destitución de Livieres Plano ha invitado a toda la Iglesia de Paraguay “a un serio proceso de reconciliación y superación de cualquier sectarismo y discordia”.

Para pacificar la situación,  el Papa Francisco, pidió (25/09/2014) al “clero y a todo el Pueblo de Dios de Ciudad del Este que acoja la decisión de la Santa Sede con espíritu de obediencia, docilidad y sin desavenencias, guiado por la fe”.

Precisamente, el Vaticano envió del 21 al 25 de julio al cardenal Santos Abril y Castelló y el obispo auxiliar de Montevideo, monseñor Milton Tróccoli que realizaron una inspección y entregaron un informe al Papa sobre su observación hecha consultado al obispo, la diócesis y los Seminarios de Ciudad del Este.

Asimismo, en la carta, monseñor Livieres insinuó que el anuncio de su destitución era la crónica de una decisión ya tomada y que el cardenal Santos y Abril, enviado especial del Papa Francisco en Paraguay, había ya tenido instrucciones.

Otros puntos que discute el Obispo destituido

Al respecto, lamentó que no recibió “en ningún momento un informe escrito sobre la Visita Apostólica” y, por consiguiente, tampoco ha “podido responder debidamente a él. A pesar de tanto discurso sobre diálogo, misericordia, apertura, descentralización y respeto por la autoridad de las Iglesias locales, tampoco he tenido oportunidad de hablar con el Papa Francisco” aseguró.

El obispo paraguayo arremetió contra la izquierda de su país y el ex-obispo reducido al laicado, Fernando Armindo Lugo Méndez, ahora político y ex-presidente de la República (2008-2012). “Lugo no es sino un signo de los tiempos de esta problemática reducción de la vida de la fe a las ideologías de moda y al relajamiento cómplice de la vida y disciplina del clero” sostuvo.

Por último, reiteró que el informe del cardenal Santos y Abril sobre su Visita Apostólica no le fue dado a conocer. “Pero si fuera su opinión que el problema de la Iglesia en el Paraguay es un problema de sacristía que se resuelve cambiando al sacristán, estaría profunda y trágimente equivocado” escribió.

 

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