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Joven, ¿tienes ya tu plan de vuelo en la vida?

© Paxson Woelber
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¿Tienes un carnet de ruta? ¿Tienes clara tu misión? ¿A dónde vas? ¿Cuál es tu rumbo? ¿Qué buscas? ¿Qué sueñas? ¿Qué quieres? ¿Qué esperas construir? ¿Quién quieres ser? ¿Qué deseas hacer?

"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él"
 
Pregunta, en tu vida: ¿Tienes un plan de vuelo? ¿Tienes un carnet de ruta? ¿Tienes clara tu misión? ¿A dónde vas? ¿Cuál es tu rumbo? ¿Qué buscas? ¿Qué sueñas? ¿Qué quieres? ¿Qué esperas construir? ¿Quién quieres ser? ¿Qué deseas hacer?
 
¡Qué difícil responder a todas y cada una de estas preguntas! Y, sin embargo, Jesús lo logra, Jesús responde de una a todas estas preguntas y lo hace en el espacio de un par de tweets, dice Jesús: “he sido enviado a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”.
 
¡Sí! Jesús tiene clara su Misión, tiene claro su lugar en el mundo, tiene claro quién es y qué ha venido a hacer. En el día de hoy, podríamos también nosotros animarnos a hacer lo que él hizo, buscar el rumbo de nuestras vidas en la Palabra de Dios (Jesús encuentra su plan de vuelo leyendo, en este caso, al profeta Isaías), y confirmar ese rumbo dejando que Dios sople en nosotros su Espíritu y nos consagre, nos unja, nos envíe (Jesús reconoce sobre sí el Espíritu y la bendición de Dios, por eso se anima a la Misión).
 
Demos ahora otro paso y ahondemos en este sueño de vida que nos comparte Jesús. ¿No notamos algo extraño? ¿No observamos algo totalmente extraordinario y anti-mundano? En el rumbo que Jesús se traza, en la Misión que Jesús encara, en el Programa de vida que nos comparte Jesús tiene un único fin: servir a los demás, vivir para los otros, darse por entero a las necesidades ajenas, nunca a las propias. (…) Todo plan en la vida de Jesús es servicio a los demás, todo programa en la vida de Jesús es auxilio de los otros, toda misión en la vida de Jesús es que los otros tengan vida y vida en abundancia.

¡Cuánto no debiera interpelarnos este Jesús a nosotros!
 
El P. Adolfo Nicolás SJ. (actual General de los Jesuitas), en sus discursos a los alumnos de universidades de la Compañía de Jesús, suele decir algo bien notable: “No queremos formar a los mejores del mundo, sino que queremos formar a los mejores para el mundo, porque la excelencia de una persona se mide ante todo en su capacidad de servir a la familia humana”.
 
Qué gran llamada la que nos hace Jesús con su programa de vida, la de ser “hombres para los demás” (como tan bien decía otro General de los Jesuitas, el P. Arrupe SJ.). Qué gran invitación ésta de gastar la vida en el servicio a los otros. ¿Puede haber algo más cristiano que esto? A saber: des-centrarse, para poner en el centro a los otros… Olvidarse sanamente de uno mismo, para vivir ocupado de los demás… Despojarse de los propios intereses, para velar por los intereses de los pobres, de los oprimidos, de los enfermos, de los excluidos… ¿Puede haber algo más digno, más humano, más divino que acabar dando la vida en el servicio?
 
Dejémonos interpelar por el Proyecto de Jesús y pidamos su Espíritu para animarnos a compartir con Él, la Misión y la Vida.
 
Por el padre German Lechini sj. Artículo originalmente publicado por Oleada Joven
 

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