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Un obispo brasileño afirma: para perdonar, hay que ser muy valiente

Gabriela Camerotti
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Como dijo Shakespeare, ‘guardar resentimiento es como tomar veneno y esperar que la otra persona muera’

Mons. Anuar Battisti, Arzobispo de Maringá, Brasil, escribió el artículo "La fuerza poderosa del perdón", en que él recuerda una palabra de Jesús, como camino necesario para celebrar la fiesta del banquete: "Por tanto, si trajeses tu ofrenda al altar, y ahí te acordases que tu hermano tiene alguna cosa contra ti, deja allí delante del altar tu ofrenda, y ve a reconciliarte primero con tu hermano y, después, ven y presenta tu ofrenda" (Mt 5,23-26).

Para el prelado, estar bien con los hermanos, y buscar la paz es condición para ser feliz y vivir libre de las consecuencias maléficas de los rencores y resentimientos guardados en el corazón. "Perdonar a los otros y saber perdonarse de los errores y pecados del pasado es condición para ser un verdadero líder", completa.

Asimismo, el Prelado insistió en el coraje de recomenzar. Según afirmó, la capacidad de perdonar no viene por instinto, no es un gesto automático y de fácil dominio, sino que exige siempre coraje, iniciativa, amor a sí mismo y al otro, cultivados en la Fe de quien tiene un Dios, que desde lo alto de la Cruz fue capaz de decir: "Padre perdónalos porque no saben lo que hacen" (Lc 23,34).

"Shakespeare fue brillante cuando afirmó que ‘guardar resentimiento es como tomar veneno y esperar que la otra persona muera’. Resentimiento es un verdadero cáncer que va corroyendo el gusto de vivir, la alegría del encuentro, la ternura en los relacionamientos, en fin, creando enfermedades físicas y psicológicas", evalúa.

Para concluir, Mons. Battisti afirma que el apóstol Pablo nos recuerda que "tanto cuanto posible y de vosotros dependa, vivid en paz con todos los hombres" (Rm 12,18). Él explica que al mismo tiempo la victoria será siempre de los pacíficos, pues saben que la fuerza de Dios no está en el viento o la tempestad y sí en la calma de quien sabe valorar las pequeñas cosas.

"El camino es vencer el mal con el bien y jamás cansarse de hacer el bien. Esa dinámica garantiza a todos el poder incalculable del perdón, hecho a los otros y principalmente a nosotros mismos", enfatizó el Arzobispo, que además citó una frase de Fernando Pessoa: "Ser feliz es encontrar fuerza en el perdón, esperanzas en las batallas, seguridad en el palco del miedo, amor en los desencuentros. Es agradecer a Dios a cada minuto por el milagro de la vida".

Artículo publicado por Gaudium Press
 

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