Aleteia logoAleteia logoAleteia
miércoles 08 diciembre |
La Inmaculada Concepción
Aleteia logo
Espiritualidad
separateurCreated with Sketch.

Santa Mónica, la madre que logró la conversión de su hijo san Agustín

SAINT MONICA

wellcomecollection-CC-BY-4.0-modified

Dolors Massot - publicado el 27/08/14

Rezó también por la conversión de su marido y su suegra. Y su oración arrancó de Dios que los tres fueran bautizados

Santa Mónica nació en la ciudad romana de Tagaste (actual Suq Ahras, en Argelia), situada a unos 100 km de la ciudad de Cartago, en el año 332. 

Aunque quería dedicarse a la vida religiosa desde muy joven, fue dada en matrimonio, según costumbre de la época, a un hombre llamado Patricio. Tuvieron tres hijos: una niña y dos niños. El mayor era Agustín, quien llegaría a ser con el tiempo san Agustín, santo y doctor de la Iglesia.

Patricio era muy trabajador pero se sabía de él que tenía mal carácter, era jugador y mujeriego. Además, la religión no le interesaba en absoluto. Le incomodaba que Mónica rezara y atendiera a los pobres, aunque nunca llegó a maltratarla físicamente. Mónica se esmeraba en rezar por su conversión y en tener un trato amoroso con él.

Bautismo de marido y suegra

En el año 371, Patricio se convirtió a la fe cristiana y pidió ser bautizado, sin duda movido por el amor y la fe de su esposa santa Mónica. No solo eso, también pidió el bautismo su suegra, que era de temperamento colérico y había hecho difícil la vida en familia hasta entonces.

Un año después, en el 372, Patricio falleció. Agustín tenía entonces 17 años.

Preocupación por la vida de Agustín

En cuanto a los hijos, mientras que la hija y uno de los varones fueron su apoyo y su consuelo, Agustín enseguida le causó preocupación. 

Mónica sufría al ver que su hijo mayor no llevaba una vida moralmente recta. Agustín enfermó entonces y pidió conocer más la fe cristiana. Incluso hizo el propósito de convertirse. Sin embargo, cuando sanó posponía la decisión y finalmente aparcó aquella idea.

Maniqueísmo y vida en pareja

Al profundizar en la filosofía se hizo maniqueo y afirmaba que el mundo era obra del demonio. Al mismo tiempo, se enamoró de una joven y comenzó a vivir en pareja, de lo que nació el hijo de ambos, Adeodato.

Al escuchar de Agustín afirmaciones maniqueas, Mónica echó a su hijo de casa porque no consentía que dijera barbaridades contra la fe cristiana. Pero eso le dolía enormemente. Lloraba y rezaba por él.

Una noche Mónica soñó que ella lloraba por su hijo, pero se le acercó un hombre resplandeciente y le dijo: «Tu hijo volverá contigo» y vio a Agustín junto a ella.

Al explicarlo al joven, él interpretó que su madre iba a hacerse maniquea. Pero Mónica le corrigió: «En el sueño no me dijeron ‘mamá ira adonde su hijo’, sino ‘tu hijo volverá contigo’». Esto impactó a Agustín. Mónica para entonces ya le había seguido hasta Milán.

«Es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas»

Mónica seguía llorando y rezando por él, y pedía a otras personas que también lo hicieran. Un día fue a visitar al obispo de Milán, san Ambrosio, para pedirle que rebatiera a su hijo las ideas maniqueas que explicaba, pero este le dijo que siguiera rezando: «Esté tranquila, es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas».

Conversión de Agustín

En el año 387, tras muchos años de oraciones de su madre, ocurrió que Agustín tuvo una conversión fulminante al leer las palabras de san Pablo: “No en comilonas y embriagueces, no en lechos y en liviandades, no en contiendas y emulaciones sino revestíos de nuestro Señor Jesucristo y no cuidéis de la carne con demasiados deseos.”

Al instante, explica el propio san Agustín en sus “Confesiones”, se convirtió y fue a ver a su  madre:

“…como si se hubiera infiltrado en mi corazón una luz de seguridad, se disiparon todas las tinieblas de mis dudas.”

“Después -sigue- entramos a ver a mi madre, indicándoselo, y se llenó de gozo; le contamos el modo como había sucedido, y saltaba de alegría y cantaba victoria, por lo cual te bendecía a ti, que eres poderoso para darnos más de lo que pedimos o entendemos, porque veía que le habías concedido, respecto de mí, mucho más de lo que constantemente te pedía con sollozos y lágrimas piadosas.”

San Agustín cambió el rumbo de sus días, recibió formación cristiana del propio san Ambrosio y fue bautizado en Pascua de Resurrección, en Milán.

Muerte en Ostia: «Todo lo que deseaba lo he conseguido de Dios»

Una vez convertido, Agustín, Adeodato y Mónica, madre y abuela, estuvieron seis meses en Rus Cassiciacum, actualmente Cassago Brianza, viviendo juntos en una casa. Ella estaba feliz de ver a su hijo ya convertido. Después Agustín decidió regresar a África. Viajaron hasta el puerto de Ostia, para embarcar allí.

Una noche, le dijo a Agustín con gran paz y alegría: «¿Y a mí qué más me puede amarrar a la tierra? Ya he obtenido mi gran deseo, el verte cristiano. Todo lo que deseaba lo he conseguido de Dios». Después tuvo un episodio de fiebre, y en pocos días se agravó y murió.

Lo único que pidió a sus hijos fue que rezaran por el descanso eterno de su alma.

Era el 27 de agosto del año 387 y santa Mónica tenía 55 años.

Su fiesta se celebra cada 27 de agosto.

Patronazgo

Santa Mónica es patrona de mujeres casadas y modelo de madres cristianas.

Oración

Dios de bondad, consolador de los que lloran: Tú que, lleno de compasión, acogiste las lágrimas que santa Mónica derramaba pidiendo la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por la intercesión de ambos, el arrepentimiento sincero de nuestros pecados y la gracia de tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Tags:
madreoraciónsantoralsantos
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.