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El padre Pepe dirigirá la lucha eclesial argentina contra la droga

© MAGENA VALENTIE
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Di Paola, un sacerdote amenazado de muerte por narcos, coordinará la Comisión Nacional de Drogadependencia

Monseñor Jorge Lozano, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPAS) y responsable de la Comisión Nacional de Drogadependencia, designó coordinador de esta última al presbítero José María “Pepe” Di Paola, sacerdote del clero de Buenos Aires.
 
El nombramiento contó con la aprobación de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina, que se reunió esta semana.
 
El prelado recordó en un comunicado que los responsables y miembros de las comisiones de la Conferencia Episcopal Argentina renuevan sus cargos cada tres años y solamente pueden ocuparlos por dos periodos consecutivos.
 
Tal es el caso de Horacio Reyser, quien coordinó esta área pastoral, y de otros miembros que también sirvieron a la Iglesia en la Argentina durante estos dos últimos periodos.
 
Monseñor Lozano les agradeció "de corazón el servicio y el cariño brindado a los más pobres y a aquellos que necesitan de nuestra atención".
 
Amenazado de muerte por narcos y "exiliado"

El padre Pepe admitió recientemente que su permanencia en la localidad santiagueña de Campo Gallo, durante dos años, se debió a severas amenazas que recibió hacia su persona y hacia la gente que trabajaba con él en la Villa 21 del barrio porteño de Barracas.
 
“Tuve que exiliarme en Santiago del Estero porque corría peligro la gente que trabajaba conmigo. Fue un momento difícil porque estaba muy ligado a la Villa 21. Me amenazaron en 2009 y me quedé hasta 2010, después me tuve que ir”, aseveró.
 
El sacerdote, figura destacada del equipo de sacerdotes para las Villas de Emergencia que creó Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco, afirmó en 2009 que la droga estaba despenalizada de hecho en las zonas porteñas carenciadas. Permaneció en la villa hasta 2010, cuando la situación se hizo insostenible.
 
El padre Pepe reconoció que se fue a Santiago del Estero en busca de refugio, luego de que lo amenazaran de muerte. “Tuve que exiliarme en Santiago del Estero porque corría peligro la gente que trabajaba conmigo. Fue un momento difícil porque estaba muy ligado a la Villa 21. Me amenazaron en 2009 y me quedé hasta 2010, después me tuve que ir”, aseveró.
 
Luego de dos años sirviendo a las familias de Campo Gallo, el sacerdote regresó cerca de los afectos, aunque no en Barracas: el sacerdote fue enviado en misión a la diócesis de San Martín, donde en septiembre de 2013 logró el apoyo de los vecinos para levantar una capilla dedicada a la Virgen de Luján. De todos modos, volvió a la Villa 21 y sigue cerca de su gente
 
Artículo originalmente publicado por AICA 

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