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6 consejos para defender la vida

© Philippe Put / Flickr CC
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Apoyo a la reforma de la ley española del aborto en el Seminario internacional por la vida, organizado por Acción Mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Familia

Los políticos pueden hacer mucho para acabar con el aborto. Así ha quedado de manifiesto en el Seminario organizado en Madrid por Parlamentarios por la Vida. En él, se ha escenificado cómo políticos y miembros del movimiento provida en todo el mundo miran con esperanza a la reforma de la ley española del aborto, a pesar de todas las incertidumbres sobre su resultado final.
 
Pero no todo depende de los políticos: la sociedad civil y la Iglesia también tienen un gran papel que jugar en la lucha para que siempre se proteja al no nacido y a su madre.
 
«Muchas gracias, España». Fue uno de los mensajes más repetidos en el Seminario internacional por la vida, organizado por Acción Mundial de Parlamentarios y Gobernantes por la Vida y la Familia, la semana pasada, en el Congreso de los Diputados.
 
Este encuentro, además de promover el intercambio de conocimiento científico y de experiencias en la defensa de la vida, pretendía apoyar públicamente la reforma del aborto en nuestro país.
 
La nueva ley -coincidieron los 150 representantes de 16 países- puede demostrar que el aborto es reversible, y, por tanto, ser un estímulo para los pro vida de muchos países.
 
Sin embargo, este apoyo quedó ensombrecido por la ausencia del ministro Gallardón -y de cualquier otra figura relevante del Gobierno-, y por la incertidumbre sobre la fecha de presentación y el contenido del Proyecto de ley.
 
En la clausura del encuentro, el ex eurodiputado del PP don Jaime Mayor Oreja concluyó que «sólo con valores no se ganan las elecciones, pero sin valores se acaban perdiendo siempre, y pierde la democracia».
 
Antes, había reconocido que los políticos que defienden la vida son una minoría frente a la mayoría relativista. Por ello, les exhortó a actuar «con los valores de la minoría: unidad, autenticidad, coraje, y saber sufrir por defender la verdad».
 
Consejos desde la experiencia
 
Entonces, ¿qué pueden hacer para revertir la situación actual los políticos convencidos sobre el valor de la vida? El eurodiputado italiano Carlo Casini hizo a Alfa y Omega algunas sugerencias, nacidas de su experiencia política y en el movimiento provida:

* Centrarse en lo esencial: «Sólo tenemos un argumento, pero es formidable: reconocer en el no nacido a uno de nosotros». Ante esta cuestión, los partidarios del aborto «nunca responden: dan vueltas, hablan de otras cosas… Saben que, si lo aceptan, pierden».
 
* Aceptar el «principio de gradualidad. La ley que espero que se apruebe en España no será perfecta. Alguno puede decir: Hay que tener más valor. Pero hace falta dar los pasos posibles» en cada momento.
 
* No darse por satisfechos «con una ley buena. Hay que seguir trabajando para mejorarla. Y también implementarla, porque el problema será aplicarla de modo coherente».
 
* Que los políticos «se impliquen a todos los niveles», desde el municipal hasta el internacional.
 
* Colaboración: «Esta batalla es planetaria y tenemos que combatirla juntos». De ahí -coincidieron varios ponentes-, la importancia de proyectos como la Iniciativa Ciudadana Europea Uno de nosotros, o de encuentros como éste, en los que poner en común conocimientos, ideas y estrategias.
 
De hecho, Gregor Puppinck, Presidente del comité organizador de Uno de nosotros, anunció que se acaba de presentar ante la Unión Europea una moción de resolución titulada Prevenir las causas socio-económicas del aborto, que recopila prácticas que han dado fruto en diversos países.
 
* No rendirse a la tentación de tener «éxito sin importar el coste. Si alguien renuncia a defender la vida y la familia por miedo a no ganar unas elecciones, es un traidor a su vocación de servir al bien común».

 
Casini también pidió a los votantes que, «en las elecciones, voten, unidos, por los partidos que trabajen de forma creíble en defensa de la vida. Los políticos, al final, sólo entienden el idioma de los votos».
 
Cuidado con las excepciones
 
Una de las claves para que una ley proteja la vida es evitar los coladeros. Casini reconoce que «la ley italiana sobre el aborto es equívoca, pero siempre se interpreta en contra de la vida».
 
Algo similar ocurre, en menor medida, en Polonia, un país donde, «después de la caída del comunismo, una de las cosas que se hicieron fue aprobar leyes que restringieran el aborto», explica Maciej Giertych, ex Parlamentario nacional y europeo de este país.
 
La nueva legislación redujo mucho el número de abortos, pero Giertych reconoce que también tenía errores: en primer lugar, «que recogía excepciones: en caso de violación, si la vida de la madre está en peligro, y si el niño tiene anomalías. Hemos hecho varios intentos de abolir este último supuesto», pero sin éxito.
 
Otro error fue que «la cláusula de objeción de conciencia está redactada con vaguedad», lo que ha hecho posible que «ahora, tras una reciente polémica, los proabortistas quieran obligar a los médicos objetores a remitir a las mujeres a los sitios donde se hacen abortos».
 
La lucha por la vida «es una batalla continua», en la que los abortistas siempre «tratan de expandir todas las excepciones que haya en las leyes. Por eso, es importante que no haya ninguna excepción. Ése es mi consejo para España».
 
Los ciudadanos empujamos
 
En el Seminario pudo verse también a bastantes miembros del movimiento pro vida en España. Entre ellos, estaba Carmina García Valdés, directora General de la Fundación RedMadre.
 
«El cambio a favor de la defensa de la vida -asegura- lo conseguiremos los ciudadanos, empujando desde abajo a la clase política».
 
En la defensa de la vida -explica-, las organizaciones de la sociedad civil tienen «una triple labor: la primera y fundamental es atender a las embarazadas y madres en dificultad, con apoyo afectivo y material.
 
En segundo lugar, está la movilización ciudadana, para extender la cultura de la vida y que toda la sociedad se conciencie de la necesidad de valorar el embarazo y la maternidad como el bien que son. Ocurra lo que ocurra en la política, vamos a seguir movilizando a la gente».
 
Por último, «realizamos una acción de lobby para que se promuevan y apliquen leyes que no sólo defiendan la vida del concebido y protejan los derechos de la mujer embarazada, sino que contemplen políticas efectivas de apoyo a la maternidad.
 
De hecho, RedMadre nació a partir de las Iniciativas Legislativas Populares que el Foro Español de la Familia ha promovido desde 2006, y gracias a las cuales, en varias Comunidades Autónomas, ya se está legislando a favor de las madres, con más o menos eficacia.
 
RedMadre ya está en toda España, y va a seguir trabajando para que se promulguen y refuercen leyes de este tipo», tanto autonómicas como a nivel nacional.
 
La responsabilidad de la Iglesia
Además de los políticos y la sociedad civil, la Iglesia es otro pilar clave en la defensa de la vida.
 
«La Iglesia tiene una responsabilidad enorme, porque la fe es el principal motivo por el que la gente se implica en el movimiento provida», explica David Bereit, presidente de la campaña 40 días por la vida.
 
Bereit está en España para impulsar aquí esta campaña. Explica que fue un grupo de laicos -«que también somos Iglesia»- el que, hace 10 años, lanzó esta iniciativa de oración, ayuno y movilización en defensa de la vida.
 
Desde el principio, buscaron la colaboración, primero de sacerdotes y pastores, y luego de los obispos; «no para que lo organizaran, sino para que nos den su bendición y animen a los fieles.

 
En nuestros pastores buscamos liderazgo, y cuando predican sobre el aborto con compasión, y actúan según sus creencias, es un ejemplo tremendo». Sin su apoyo, «40 días por la vida no habría tenido ni de lejos tanto éxito. Tres de cada cuatro participantes son católicos, y algunas diócesis organizan ellas mismas las campañas».
 
Además, la mayoría «tiene una oficina pro vida. En Dallas, el antiguo obispo puso en marcha lo que se llama el Comité Católico Pro vida, que hace una labor estupenda».
 
Iniciativas como esta inspiraron la creación, en España, de la asociación pública de fieles Spei Mater, que desarrolla proyectos en defensa de la vida. Según su presidenta, doña María José Mansilla, esta implicación de la Iglesia es clave, porque, «para poder revertir las leyes que atentan contra la vida, hay que cambiar los corazones uno a uno.
 
Durante bastante tiempo, hemos dado por supuesto que la gente conocía estos temas y estaba en contra, y quizá no hemos predicado lo suficiente. Pero no se trata sólo de predicar una moral -que hay que hacerlo-, sino de acoger a las personas en las duras circunstancias que viven. La pastoral de la vida tiene que ser la pastoral de la misericordia», como insiste el Papa Francisco.
 
Esta mirada de misericordia sobre la realidad ha llevado a Spei Mater a plantearse, «para el curso que viene, una campaña centrada en el aborto eugenésico del que tanto se habla, pensando en las familias que esperan un hijo enfermo, y que quizá no acudan a una asociación pro vida, pero sí a una iglesia».
 
María Martínez López
Puede leer la entrevista a David Bereit aquí
Artículo publicado por Alfa y Omega

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