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¿Por qué las personas se gritan unas a otras?

© Vic / Flickr
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La breve historia del sabio que tenía la respuesta

Cierto día, un simpático y sabio anciano estaba conversando con sus nietos a la orilla de un río. En el otro lado, había una familia haciendo un picnic. De repente, los miembros de aquella familia comenzaron a discutir furiosamente, gritándose unos a otros.

El abuelo sabio se volvió a sus nietos y les preguntó: “¿Por qué las personas se gritan unas a otras cuando están enojadas?”.

Los nietos pensaron un poco. Uno de ellos dijo: “Porque cuando perdemos la calma, siempre gritamos”.

“Pero ¿por qué gritar, si la otra persona está ahí, a tu lado? Tú podrías decir lo que tienes que decir de forma suave”, replicó el abuelo.

Cada nieto intentaba dar su respuesta, pero ninguna satisfacía a los otros.

Finalmente, el sabio abuelito explicó: “Cuando dos personas están enojadas una con la otra, sus corazones se distancian. Para cubrir esa distancia, ellas tienen que gritar, para que una logre escuchar a la otra. Cuanto más rabia ellas tienen, más fuerte gritan para cubrir esa distancia”.

Y añadió: “Pero ¿qué sucede cuando dos personas están enamoradas? ¡Ellas no se gritan entre sí! ¡Ellas hablan bajito, porque sus corazones están cercanos! La distancia entre ellas es muy pequeña. Y a medida que ellas se aman aún más intensamente, ¿qué sucede? Ellas no hablan, ¡apenas susurran! Y van quedando todavía mas cercanas una de la otra. Llega un punto en que ellas no necesitan siquiera susurrar: basta sólo mirarse”.

El sabio anciano propuso entonces a los nietos: “Cuando ustedes discutan, no dejen que su corazón se aleje. No digan palabras que los distancien unos de otros. Puede llegar un día en que la distancia sea tan grande que ustedes ya no encuentren el camino del reencuentro”.

(Adaptado de un texto enviado por un lector de la edición inglesa de Aleteia)
 

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