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​Patriarca iraquí: “Estamos impactados por el egoísmo de los occidentales”

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Monseñor Sako lanza un verdadero grito de alarma ante el temor de una guerra civil que llevaría a la división del país

El primer ministro iraquí Nouri al Maliki propuso el pasado miércoles una amnistía a las tribus sunitas partes combatientes con los jihaidistas del Estado islámico contra el poder central, pero también a los antiguos soldados miembros del decaído partido Baath de Saddam Hussein.
 
Esta amnistía, afirma, concierne a toda persona “implicada en acciones contra el Estado” pero que han “recuperado sus conciencias”, a excepción de a los asesinos.
 
Nouri al Maliki dijo que así quiere superar los obstáculos que se oponen a la formación de un nuevo gobierno iraquí.
 
Mientras Irak se hunde cada día más en el caos, el patriarca de babilonia de los caldeos, monseñor Sako, lanza un verdadero grito de alarma ante el temor de una guerra civil que llevaría a la división del país.
 
Y se rebela contra el inmovilismo de la comunidad internacional, que constata sin reaccionar el avance de los jihaidistas del Estado islámico y observa con relativa indiferencia el sufrimiento de las poblaciones iraquíes.
 
“El país vive hoy una situación católica -explica monseñor Sako a Radio Vaticano-. Va a la división. El Kurdistan ya es autónomo, hay provincias sunitas no controladas por el gobierno central”.
 
“Y el sur está un poco calmado porque es casi chiíta –continúa-. Y nosotros los cristianos, no se sabe dónde estaremos. Los cristianos y los musulmanes tienen miedo. Todo es frágil, no se sabe cuándo va a estallar esto; hay un gran peligro de guerra civil”.
 
¿Cómo evitarlo? “Hay que impulsar a los iraquíes a intervenir, no militarmente, sino de una manera civil, a encontrar una solución política para salvar tanto la unidad del país como la vida de la gente”, afirma monseñor Sako.
 
“O si hay un plan mundial para la división del país, que se haga con diálogo y no con la guerra –añade-. La comunidad internacional está ocupada buscando sus intereses; la gente da más importancia a un partido de fútbol que a guerras como la de Irak”.
 
 

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