Aleteia

5 características de la verdadera devoción a María

OUR LADY,EL SALVADOR
Marvin Recinos | AFP
Comparte

Interior, tierna, santa, constante y desinteresada

La devoción se refiere directamente a Dios y sólo indirectamente a los santos, por lo que ellos tienen de Dios. Nuestra Señora ocupa un lugar intermediario entre Dios y los santos, lo que da origen a un culto propio, por tanto único, y especial: muy inferior al de Dios, pero muy superior al de los santos.

Los católicos veneran a la Virgen pero no la adoran; hay por tanto, un abismo infinito entre las dos especies de culto.

La verdadera devoción a María tiene que ser interior, tierna, santa, constante y desinteresada:

Devoción interior: Esto es, nace del espíritu y del corazón y proviene de la estima que se tiene a la Virgen, de la alta idea que se forma respecto a la grandeza de ella y del amor que se le profesa.

Devoción tierna: Esto quiere decir que es llena de confianza en Nuestra Señora, como un niño tiene en su cariñosa madre. La devoción tierna hace que el alma recurra a María en todas sus necesidades de cuerpo y de espíritu, con mucha simplicidad, confianza y ternura.

Devoción santa: Es santa porque hace que el alma evite el pecado e imite las virtudes de la Virgen; sobre todo de un modo más particular su humildad profunda, su fe viva, su obediencia ciega, su oración continua, su mortificación total, su pureza divina, su caridad ardiente, su paciencia heroica, su dulzura angelical y su sabiduría divina, que son las diez principales virtudes de la Virgen.

Devoción constante: Quiere decir que consolida el alma en el bien y hace que no abandone fácilmente sus prácticas de devoción, le da ánimo para que se oponga al mundo en sus modas y en sus máximas; a la carne, en sus tedios y embates de sus pasiones, y al demonio en sus tentaciones.

Esto no quiere decir que no caiga ni experimente algún cambio en lo que se refiere a la sensibilidad de su devoción; sino que, si cae, se vuelve a levantar estirando la mano a su bondadosa Madre, y, si carece de gusto y de devoción sensible, no se desanima por eso; porque el justo y devoto fiel de María vive de la fe de Jesús y de María y no de los sentimientos del cuerpo.

Devoción desinteresada: Finalmente, es desinteresada porque inspira al alma que no se busque a sí misma, sino solamente a Dios en su Santísima Madre. El verdadero devoto de María no sirve a esta augusta Reina por espíritu de lucro o de interés, ni por su bien, aunque temporal o eterno, de cuerpo o de alma, sino únicamente porque Ella merece ser servida, y Dios en Ella.

Si ama a María, no es por los favores que esta le concede o por los que de Ella espera recibir, sino únicamente porque Ella merece ser amada. He aquí el porqué la ama y la sirve con la misma fidelidad en sus contratiempos y arideces que en sus dulzuras y fervores sensibles; e igual amor le profesa en el Calvario y en las bodas de Caná.

Por el P. Hernán Luis Cosp Bareiro, EP
Fragmento de un artículo publicado por Gaudium Press

Newsletter
Recibe gratis Aleteia.