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​¿Cómo vestir para una audiencia con el papa Francisco?

POPE FRANCIS KATY PERRY ORLANDO BLUM

HANDOUT / OSSERVATORE ROMANO / AFP

Maria Paola Daud - publicado el 30/06/14

Descubre algunos detalles interesantes de uno de los protocolos más singulares del mundo: el Vaticano

Si tenemos la gran oportunidad de tener un encuentro con el papa Francisco, en un audiencia u otro evento importante, debemos tener en cuenta un conjunto de reglas del buen vestir, lo que en inglés se llama el “dress-code”, sobre todo para las mujeres.

Los hombros deben estar cubiertos, los vestidos y faldas nunca arriba de las rodillas, y mucho cuidado a los escotes, jamás deben ser llamativos.

Es recomendable usar una mantilla negra sobre la cabeza según el estilo, no a las joyas demasiado vistosas, sí a un delicado collar de perlas, por ejemplo.

En cuanto al color de la vestimenta, algo muy importante, es recomendable siempre el negro, evitar el rojo que representa a los cardenales, el color viola que tiene un profundo significado litúrgico y el blanco del Papa.

La única excepción es la llamada el “privilege du blanc”, una concesión exclusiva de las reinas católicas y de las consortes de los monarcas católicos a manera de agradecimiento a las casas reales que permanecieron fieles a la Iglesia católica cuando todos los reinos se convirtieron al protestantismo.




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Al principio, el protocolo vaticano para las audiencias papales obligaba a los hombres, independientemente de su cargo, a utilizar frac para estar frente al sucesor de Pedro.

Sin embargo, a partir de la década de los 80 del siglo pasado, se volvieron menos estrictas las normas que rigen la indumentaria y permitieron a los caballeros acudir ante la presencia del Sumo Pontífice vestidos de traje oscuro – negro, azul marino o gris Oxford – y corbata en tonos sobrios.

También está permitido presentarse al Papa vestido con trajes típicos del propio país.

¿Cómo saludar?

De entrada, lo primero que se debe realizar al estar frente al Santo Padre, es una reverencia en la que al inclinar el cuerpo, el rostro quede cerca de la mano del Papa, quien la extenderá con el fin de que el interlocutor bese el anillo, símbolo de su autoridad, que sólo comparten cardenales y obispos.

Es importante aclarar que no se debe besar la mano del Obispo de Roma, sino el anillo. Ese es el ritual que deben seguir todos los católicos.

De no ser creyentes de esta religión, entonces al Papa se le debe dar un trato de Jefe de Estado y saludarlo estrechando sus manos. Jamás se le deben dar besos en la mejilla.

Al Vicario de Cristo se le puede dirigir la palabra siempre y cuando sea en vocativo y con el apelativo “Su Santidad” (“Si Su Santidad lo desea”, “lo que ordene Su Santidad”, etc.).

Por qué se le debe distinguir

La iglesia Católica, como muchas otras en el mundo, tiene sus jerarquías. Ante la falta de cultura sobre los usos y costumbres en la Santa Sede es muy común caer en el error de llamar “padre” a cualquier persona que vemos con sotana. Sin embargo, según el color del atuendo de su ropa, los representantes de Dios ostentan un cargo y, por lo tanto, se les debe llamar de forma diferente.

El Papa es la mayor autoridad de la Iglesia. Después de él siguen los cardenales. Visten con sotana y solideo rojo (pequeño sombrero redondo que se coloca en la cabeza).

La forma correcta para dirigirse a ellos es con el apelativo “Su Eminencia”. Durante los oficios, según el protocolo, los cardenales aparecen junto al Santo Padre y se colocan por orden de la fecha de su nombramiento, quedando más cerca de Su Santidad los más antiguos.

El tercer puesto en el organigrama lo ocupan los arzobispos, seguidos por los obispos. Ambos utilizan sotana negra con botones, fajilla y solideo púrpura. En ocasiones muy formales utilizan la sotana completamente púrpura. De acuerdo a las reglas, es necesario referirse a ellos como “Su Excelencia”.

En el escalafón más bajo se encuentran los sacerdotes, que pueden ser curas o párrocos, y visten de sotana negra o clergyman.

En algunos casos reciben el nombre de monseñor, pero en su mayoría los feligreses simplemente se refieren a ellos como “padre”.

¿Un protocolo que cambia con los tiempos?

Hasta aquí hemos hablado sobre lo que el protocolo de la Santa Sede exige, pero los tiempos cambian tenemos un Papa que usa pantalones y zapato negros debajo de su vestimenta, que prefiere dar un buen apretón de manos a que una reverencia o beso en el anillo, y tantas veces lo hemos visto dar besos en las mejillas sobre todo a enfermos, ancianos niños y personas cercanas a él. Incluso le gusta que le llamen “padre”, como a un sacerdote más.

Y qué decir del “privilegio del blanco”, dado que hoy las monarquías ya no están vinculadas a regímenes confesionales, e incluso podría darse el caso de que accediera al trono un candidato que públicamente no profesara la fe católica.

En resumen, hay algunas normas que podrían desaparecer o adaptarse a los nuevos tiempos.  Aunque nunca desaparecerá el protocolo como tal, pues el arte de saber comportarse, en último término, está vinculada a la caridad, y esta, como dijo Cristo, nunca pasará.

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