Aleteia logoAleteia logo
Aleteia
miércoles 20 octubre |
San Cornelio, el centurión
Aleteia logo
home iconEspiritualidad
line break icon

¿Sientes hambre en soledad?

Carlos Padilla Esteban - publicado el 22/06/14

Desconocemos lo que hay en el corazón; así, estamos alejados los unos de los otros, y nos sentimos solos

Jesús hoy, en el Evangelio, nos dice quién es. Quién es en lo hondo de su corazón. El misterio de su alma: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre».

Muchos le buscan por lo que hace. Por sus milagros. Porque sana. Acaba de suceder el milagro de los panes y los peces. Todos le buscan, quieren más. Hay una multitud en la montaña. Jesús, baja a Cafarnaún, y a la orilla del lago, de su lago, les cuenta quién es.

Les abre su corazón. ¡Qué difícil resulta desnudarse ante otros, contar nuestra verdad! Cuando nos mostramos como somos, somos vulnerables. Tememos que nos rechacen. ¡Cuánto bien nos hace que nos acojan! Es el momento en que una palabra de cariño o de rechazo se queda profundamente grabada.

Jesús les dice que Él les puede dar mucho más, que se da Él mismo. Les cuenta su misterio. El misterio que ha descubierto en noches de oración, de desierto y de camino. En conversaciones con su Padre, en la intimidad de su alma.
Él, el peregrino, el hijo del carpintero, el que cura como nadie lo hace, tocando, cuidando, perdonando, alentando, levantando, el que mira con misericordia infinita, el que come con pecadores y no tiene dónde reclinar la cabeza. Ahora les dice que es el pan de vida bajado del cielo. Que el que se acerque a Él nunca más tendrá hambre.

¡Cuántas veces en la vida nos sentimos valorados por lo que hacemos, no por lo que somos! ¡Cuántas veces nosotros mismos medimos a los demás por lo que hacen! Desconocemos lo que hay en el corazón. Así, estamos alejados los unos de los otros, y nos sentimos solos.

Jesús nos dice que es el pan de vida. Nos llama a habitar en Él y Él en nosotros, no hay mayor intimidad. Él conoce la soledad del hombre, el hambre de algo que permanezca para siempre, esa inquietud que nos hace ir de un lado a otro mendigando amor.

Tenemos hambre. El hombre de hoy tiene un hambre insaciable. Nada nos calma. Escuchamos la historia del pueblo judío: «Te alimentó con el maná para enseñarte que no sólo vive el hombre de pan, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios». Deut 8, 2-3. 14b-16ª. Comemos, satisfacemos la necesidad, y, en seguida, volvemos a tener hambre.

Nada nos calma para siempre. No estamos satisfechos eternamente. Buscamos en el mundo lo que creemos saciará nuestra inquietud. Pero no sucede. No volvemos la mirada hacia Dios cuando es Él quien puede calmar el hambre y la sed de infinito que padece el alma.

El alimento verdadero es Cristo. En la Eucaristía comemos a Cristo y así nos asemejamos a Él. Jesús lo dice con claridad y la verdad escandaliza: «El pan que Yo daré es mi carne para la vida del mundo. Disputaban los judíos entre sí: – ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Entonces Jesús les dijo: – Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y Yo en él. El que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». Juan 6, 51-58.

Parece escandaloso. Podemos comernos a Dios. Ese Dios todopoderoso, inabarcable, omnipresente. Ese Dios eterno decidió quedarse a nuestro alcance. Dios no está lejos. Está aquí, presente en la Eucaristía, en el pan y en el vino. Ahí se esconde.

Es el sacrificio de la Eucaristía. El amor de Cristo se parte por amor. Se parte en el pan, en su cuerpo. Se derrama en el vino, en su sangre. Se esconde bajo las dos especies. Para confundir a los sabios. Para alimentar a los sencillos.

Dios se hace hombre, se hace pan para que podemos tocarlo y mirarlo, para que podemos recibirlo. Parece imposible tanto amor. Lo más grande en lo más pequeño. En lo más cotidiano. Dios se hace a mi medida, para que pueda contenerle, se hace cotidiano, tanto que a veces ni siquiera me asombro. Escondido el mayor milagro. El amor imposible de un Dios que se hace hombre, que se hace pan para habitar en mí.

Hoy Jesús, mucho antes de la última cena, ya les dice que es el pan de vida. Más adelante, ese pan se partirá, se donará por entero, se quedará con nosotros para siempre, vendrá a mí cada día que lo quiera recibir. Ya no hay nada que me pueda separar de Él. Ni su muerte, ni la mía. Les cuenta ese día en Cafarnaún que ha venido a donarse por entero, sin reservarse nada. 

Tags:
eucaristia
Apoye Aleteia

Usted está leyendo este artículo gracias a la generosidad suya o de otros muchos lectores como usted que hacen posible este maravilloso proyecto de evangelización, que se llama Aleteia.  Le presentamos Aleteia en números para darle una idea.

  • 20 millones de lectores en todo el mundo leen Aletiea.org cada día.
  • Aleteia se publica a diario en siete idiomas: Inglés, Francés, Italiano, Español, Portugués, Polaco, y Esloveno
  • Cada mes, nuestros lectores leen más de 45 millones de páginas.
  • Casi 4 millones de personas siguen las páginas de Aleteia en las redes sociales.
  • 600 mil personas reciben diariamente nuestra newsletter.
  • Cada mes publicamos 2.450 artículos y unos 40 vídeos.
  • Todo este trabajo es realizado por 60 personas a tiempo completo y unos 400 colaboradores (escritores, periodistas, traductores, fotógrafos…).

Como usted puede imaginar, detrás de estos números se esconde un esfuerzo muy grande. Necesitamos su apoyo para seguir ofreciendo este servicio de evangelización para cada persona, sin importar el país en el que viven o el dinero que tienen. Ofrecer su contribución, por más pequeña que sea, lleva solo un minuto.

Oración del día
Hoy celebramos a...





Top 10
1
VENEZUELA
Ramón Antonio Pérez
Cuando la vida surge del atroz abuso a joven discapacitada
2
Henry Vargas Holguín
¿Cuál es el pecado contra el Espíritu Santo?
3
Francisco Vêneto
Los pasajeros aplauden a los pilotos después de un vuelo de 36 ho...
4
Aleteia Brasil
¡Cuidado con las oraciones de sanación y liberación!
5
Ary Waldir Ramos Díaz
El Papa a los poderosos: “Quiero pedirles en nombre de Dios…”
6
THERESA
Maria Paola Daud
¿Santa Teresa de Ávila fue la inventora de las papas fritas?
7
Felipe Aquino
¿Hay pecados tan graves que no puedan ser perdonados?
Ver más
Newsletter
Recibe gratis Aleteia.