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Colombia: Santos triunfa y consigue respaldo al proceso de paz

© Ministerio TIC Colombia
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El resultado de las elecciones garantiza la continuidad del proceso de paz

El presidente colombiano Juan Manuel Santos consiguió este domingo no sólo un segundo mandato presidencial, sino el fundamental respaldo al proceso de paz iniciado en noviembre de 2012, sobre la cual ha apostado su futuro político.  

El presidente obtuvo un segundo mandato al imponerse sobre el uribista Oscar Iván Zuluaga. Lo respaldó casi el 51 por ciento de los votantes, que fueron un poco más de la mitad de los ciudadanos habilitados.
 
En un segundo turno electoral marcado por el ausentismo -aunque fue posible bajar el 60 por ciento del primer turno al 53 por ciento de este domingo-,  Santos consiguió el 50,9 por ciento de los votos frente al candidato uribista, Oscar Iván Zuluaga, férreo crítico de las negociaciones de paz y abanderado de la mano dura contra las FARC, quien obtuvo el 45 por ciento, una muestra de la polarización que se ha instalado en el país sobre el tema desde que comenzaron en La Habana las negociaciones.
 
El resultado, por lo tanto, garantiza la continuidad del proceso, el que más posibilidades tiene de prosperar por los avances que ya ha conseguido Santos, después de tres intentos frustrados que han lastrado la confianza de los colombianos en esta apuesta.
 
“La historia tiene sus momentos, y este es el de acabar con este cruento conflicto”, dijo Santos celebrando el resultado electoral.

El presidente destacó que la paz es la oportunidad de “emprender profundas reformas” y señaló que “el mensaje de hoy es también para las FARC y el ELN: Este es el fin. Es el fin de 50 años de violencia”.

Santos advirtió que el camino “no ha sido, no es ni será fácil”, y a los que desconfían del proceso recordó que “no será una paz sin impunidad. Será una paz justa”.
 
La campaña ha sido dura, polémica y salpicada de escándalos, centrándose en torno a la negociación que se lleva a cabo en Cuba.

El uribismo y su candidato Zuluaga —considerado un fiel representante del pensamiento del ex presidente Álvaro Uribe – consiguieron ganar en la primera vuelta con el argumento de que el presidente es un castrochavista que ha vendido el país a la guerrilla, y sobre todo el rechazo de una parte de los colombianos a la participación en política de la guerrilla si hay un pacto final.

De alguna manera, Zuluaga no reconoció validez política al conflicto armado y puso condiciones para que continuara la negociación, una suerte de rendición incondicional, a esta altura poco realista.
 
Por otra parte, la gestión de Santos puede exhibir exitosas cifras macroeconómicas. El país crece a un ritmo superior al  4 por ciento anual, la pobreza se redujo en 2,5 millones de personas, y el desempleo está en baja, ubicándose en el 9,6 por ciento en sus primeros cuatro años de Gobierno. Los economistas consideran que el fin del conflicto puede significar un ulterior incremento de dos puntos más del PBI
 
Sin embargo, Colombia adolece de altos índices de desigualdad. El proceso de paz ha acaparado la atención en la campaña, pese a que temas como la educación, la inseguridad o el desempleo son entre las principales prioritarios para los ciudadanos en las encuestas.
 
En caso de poner fin al conflicto armado más largo de América latina, comenzado hace 50 años y que se ha cobrado la vida de 220.000 muertos con millones de ciudadanos desplazados, el principal desafío será la construcción de una cultura de paz y reconciliación, indispensable para reconstruir un tejido social desgastado por el odio y la violencia perpetrada por los diferentes grupos guerrilleros, los militares, los paramilitares y los grupos de autodefensa.
 
Artículo originalmente publicado por Ciudad Nueva

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