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​Pearce: Cuando en Gran Bretaña los católicos eran condenados a muerte

© Chris Geatch
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Segunda parte de la entrevista al autor de biografías de Chesterton, Lewis y Wilde entre otros

El pueblo católico inglés fue perseguido antes hasta el martirio. Hoy se dice que son miles los que solicitan incorporarse a la Iglesia católica, hasta el punto que en el año 2009, la Iglesia habilitó una legislación específica para facilitar esa entrada masiva. De ese pueblo, hemos conversado con Joseph Pearce, uno de sus miembros más ilustres.

Joseph Pearce es escritor y autor de biografías de escritores británicos como Chesterton, C. S. Lewis y Oscar Wilde, entre otros. Tuvo una juventud marcada por el odio, perteneciendo a organizaciones xenófobas y violentas. Sin embargo, dice que ya de adulto, fue alcanzado por la gracia, siendo bautizado en la Iglesia católica. Define su situación actual como de “amor racional”.

Acaba de editarse en español su libro Mi carrera con el diablo. Para presentarlo, Pearce ha realizado un recorrido por diversas ciudades españolas, comenzando el 9 de mayo por Barcelona. Esta es la segunda entrega de la entrevista que nos concedió.

La Iglesia enseña que nadie se salva solo. Nos salvamos dentro de los pueblos y naciones, dice el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium (y san Juan Pablo II en Cruzando el umbral de la esperanza).

El objeto de la entrevista consiste en conocer a Pearce, conociendo al pueblo al que pertenece, aquel que le acompaña y le precede en el cristianismo. Los católicos ingleses, desde la reforma protestante, en que el rey Enrique VIII estableció la Iglesia de Inglaterra, quedaron en minoría respecto a los anglicanos. Fueron perseguidos hasta el martirio.

Durante la entrevista, a pesar de que se manifiesta como “no romántico”, conocemos a un Pearce con un fondo sentimental. En las dos respuestas siguientes se muestra emocionado.

Desde la reforma, los católicos son una minoría en Gran Bretaña.  ¿Implica esto alguna clase de sufrimiento o de discriminación?

Sí. Durante 150 años, de 1530 al 1680, los católicos tenían pena de muerte por su fe.  Y durante 150 años más, fueron excluidos de las votaciones y de ser elegidos parlamentarios.  Incluso hoy, el primer ministro no puede ser un católico, ni ninguna persona en la línea de sucesión del trono puede casarse con un católico. Puede casarse con un musulmán, pero no con un católico.

¿Los católicos no han podido expresar libremente su fe en público? 

El acta de emancipación católica de 1829 lo hizo mucho más fácil. Al fin, los católicos ya no iban a ser multados o encarcelados. Tuvimos un renacimiento católico maravilloso, comenzando con la conversión de John Henry Newman.
De ahí que muchos de los grandes escritores de los siglos XIX y XX se convirtieran al catolicismo. Ha sido una parte vibrante de la vida cultural inglesa.   

[Pearce nos habla del Acta de 1829 y del beato Newman. Entre ese Acta y la beatificación de Newman transcurren casi dos siglos. ¿Qué sucede en ese intervalo? Newman explica en una carta al Duque de Norfolk una situación de discriminación.

Los niños de las escuelas católicas, dice la carta, no pueden jugar a crícket los domingos. En Escocia, los católicos no pueden tocar música los domingos. Las campanas de las iglesias católicas no pueden tocar para ir a misa.

Es ilegal hacer procesiones religiosas incluso dentro de los templos y de las escuelas católicas. No se podía dar el título de obispo a los prelados católicos. Los sacerdotes debían quitarse la sotana al salir a la calle.

Se obligaba a los padres católicos a pagar las escuelas laicas que no usaban. Después tenían que buscar dinero para construir las escuelas católicas que sí iban a usar. Esta situación, en parte, se prolongará hasta que se empiecen a ver nuevas luces. N.d.r.]

¿Qué significó para los católicos la beatificación de J. H. Newman? 

Una gran alegría. Formé parte del equipo de comentaristas para la EWTN, la red global de TV católica. Estaba emocionado porque Newman es un hombre santo y era maravilloso ver a la Iglesia reconocer oficialmente ese hecho y elevarlo al altar.

Me emocionó que el Papa Benedicto visitara varios sitios en donde se persiguieron o ejecutaron a los católicos. El Santo Padre hizo referencia a sir Tomás Moro y a los mártires ingleses.

El Papa Benedicto es perfecto conocedor de la tensión que existe entre la fe y el secularismo y de las lecciones que necesitamos aprender para evitar retornar al pasado. 

¿Cuál era la ventaja de que la beatificación tuviese lugar en suelo inglés, en lugar de en Roma como había sido usual antes? 

Los medios laicistas predecían, desde varias semanas por adelantado, que nadie estaba interesado en la beatificación y que muy pocas personas acudirían a ver al papa. Decían que la visita en conjunto sería un fiasco.

Pero por supuesto, la visita fue un éxito enorme. Decenas de millares de personas se alineaban en las calles para ver al Santo Padre y para ver la beatificación.  Al final de la visita, incluso esos medios tuvieron que reconocer que fue un acontecimiento significativo, tanto la beatificación de Newman, como la visita papal. 

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