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Más razones para vivir la castidad…

© Jack Frog/SHUTTERSTOCK
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Muchas veces el sexo rompe noviazgos que podrían haber sido buenos matrimonios

Hoy les presento la segunda parte de ¿Mis razones para vivir la castidad?. 

Razón#6.
 
La castidad es un camino “casi” seguro para lograr tener un triunfo en la futura relación de esposos. Esto quizás no te llame mucho la atención pero en mi caso, yo quiero casarme, tener hijos, familia etc y la castidad te permite guardarte y entregarte de lleno a tu esposa/a creando así más confianza, más comprensión y al final un matrimonio más fructífero. Obvio que no solo con la castidad se llega a tener un matrimonio “triunfador” hace falta muchas otras cosas pero la castidad forma parte importante de la base hacía un futuro matrimonio. Como decía Don José María:
 
“Muchas veces el sexo rompe noviazgos que, desde mi punto de vista, hubieran sido buenos matrimonios.” Don José María Contreras
 
Razón#7
 
Para muchos de los jóvenes que viven una vida sexual activa esta presente en sus mentes un sentimiento de culpa y es frecuente que se pierda el autoestima y demás. Amigo/a, la castidad nos permite dejar de una lado esa intimidad física, sentirte como nuevo y crecer como persona de una manera increíble. Esta razón para mi es muy importante. Para Carla y para mí este camino que hemos tomado no ha sido para nada fácil, dejar de un lado caricias que involucren pasiones, tener un estado mental fuerte, ser pacientes, esto de vivir la castidad es una locura de amor total(Grito de guerra). Amigo/a, de joven a joven, te digo que cuesta un mundo. A veces te sentirás vencedor por que no haz “hecho” nada pero luego la tentación viene y ¡Zaazzz! nos dejamos llevar y he aquí donde viene la culpa y demás. Lo único más de todo lo que he podido decir en mis artículos , que puedo añadir es que… ¡NO TENGAS MIEDO! No eres el único que lucha por tener un noviazgo en santidad. Si caiste, levantate, limpiate con la confesión, reefuerza tu corazón con la oración, y si tienes pareja, unan todas sus fuerzas en pro de la lucha por una relación de 3. Dios, tú y el/ella.
 
Razón#8
 
Para seguir este camino es siempre importante poner la relación en manos de Dios. Que siempre nos guíe y guarde. Pedir su misericordia, pedir su amor. La castidad es un nuevo camino de comunicación con Dios. Aprendes a estar siempre alerta a las tentaciones y encuentras en la oración una fuerza motora increíble. Por eso una razón para vivir la castidad con tu pareja, es que les permitirá escuchar más a Dios y menos al mundo y como decía San Juan Pablo II
 
Si queremos guardar la castidad, en un mundo que considera locura amar con el Amor de Dios, es imprescindible la oración.
 
Aquí la clave es la oración. Te paso el dato, para tener presente siempre en el día a día el pedir por un corazón puro, pensamientos puros y demás he añadido a mi día a día una pequeña oración desde hoy.
 
Mi Señor, hágase tu voluntad de amor en mí. Mamita María, Inmaculada desde la concepción, ruega por mí.
 
Amén
 
Inténtalo con tu pareja, vivan en constante oración y les aseguro que tendrán otro camino más de comunicación con el Padre.
 
Les había prometido un vídeo blog pero la verdad he estado enfermo en estos últimos días y no pude grabar el vídeo, espero poder hacerlo pronto. Gracias por leer mi blog, gracias por cada compartir que dan de mis artículos. Pronto les tendré una SUPER NOTICIA que de seguro quiero compartir con todos ustedes. Les quiero un mundo, seas hombre, mujer, seas de mi país o de cualquier parte del mundo, gracias, Dios te bendiga amigo/a y si estas decidido a vivir la castidad, te felicito y te acompaño en la oración. Para finalizar, quiero invitarte a leer mis artículos de la sección de la castidad dando click aquí y a que oremos juntos para poder tener un corazón puro y seguir en esta camino.

 
Oremos,
 
Señor Jesucristo, esposo de mi alma, delicia de mi corazón, más bien corazón mío y alma mía, frente a ti me postro de rodillas, rogándote y suplicándote con todo mi fervor de concederme preservar la fe que me has dado de manera solemne. Por ello, Jesús dulcísimo, que yo rechace cada impiedad, que sea siempre extraño a los deseos carnales y a las concupiscencias terrenas, que combaten contra el alma y que, con tu ayuda, conserve íntegra la castidad.
 
¡Oh santísima e inmaculada Virgen María!, Virgen de las vírgenes y Madre nuestra amantísima, purifica cada día mi corazón y mi alma, pide por mí el temor del Señor y una particular desconfianza en mis propias fuerzas.
 
San José, custodio de la virginidad de María, custodia mi alma de cada pecado.
 
Todas ustedes Vírgenes santas, que siguen por doquier al Cordero divino, sean siempre presurosas con respecto a mí pecador para que no peque en pensamientos, palabras u obras y nunca me aleje del castísimo corazón de Jesús. Amén
 
Artículo originalmente publicado por Fe Digital 
 

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