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El milagro de Guadalupe también está en sus ojos

Mike Crupi
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Popular conferencia de José Aste Tosmann, quien trabaja en los ojos de la Virgen desde 1975

La venerada imagen de la Virgen de Guadalupe no cesa de darle a la comunidad científica razones para creer que ella fue pintada, en la tilma de san Juan Diego, por el pincel de Dios.  O, como dirían los indígenas náhuatl, Dios fue el “tlacuilo” de la tosca manta que usaban los “macehuales” (los hombres comunes) como el propio vidente de la Virgen.

Uno de los más grandes estudiosos de los ojos de la Virgen de Guadalupe, el peruano-mexicano José Aste Tosmann, dio en 2014 una conferencia en Trujillo, Perú, en donde develó que en los ojos del grabado producto de las rosas que recogió san Juan Diego en el cerro del Tepeyac aquél 12 de diciembre de 1531, “se encuentran reflejadas en total trece imágenes en dos escenas”.

La conferencia «Los ojos de la Virgen de Guadalupe», es una de las conferencias más seguidas por el público latinoamericano pues en ella se muestra que la primera escena que se ve en los ojos de la Virgen es la propia estampación de María en la tilma de Juan Diego, el obispo (fray Juan de Zumárraga), un  caballero español -quien se identifica como el traductor-, la esclava negra y otros personajes. La otra escena -según expuso el científico-, está reflejada en la pupila de la guadalupana y muestra una familia.

Esta última imagen es la que para Aste Tosmann –quien trabaja en los ojos de la Virgen desde 1975– es tal vez el mensaje más importante de Nuestra Señora, puesto que, con ella, la Virgen no solamente señala la aparición de una nueva familia en el mundo –la de los mexicanos, los latinoamericanos–, sino que se trata de una defensa de la familia en el mundo.

Precisamente sobre este mensaje de la «Morenita del Tepeyac», el científico subrayó al culminar su intervención: «Defendamos a la familia, es la Iglesia doméstica y la base de una sociedad. Además la familia se encuentra en la mirada misericordiosa de nuestra Madre Santísima».

Una larga historia

Los estudios de Aste Tosmann culminan –transitoriamente—una larga saga de investigaciones sobre los ojos de la Virgen de Guadalupe; historia que viene desde 1929 cuando el fotógrafo oficial de la Basílica de Guadalupe creyó descubrir en la pupila de la Patrona de México a un hombre barbado, con las características de un español.

En 1951, el diseñador Salinas Chávez descubre que en los dos ojos de la Virgen hay un busto de un hombre barbado.  Más adelante, en 1956 y 1958, el doctor Laviognet –oftalmólogo—conjetura que los ojos de la Virgen dan imagen de estar vivos, reflejando la luz del oftalmoscopio, lo que ninguna otra pintura podría producir. También descubre que el busto humano aparece sobre la cara anterior de la córnea y sobre la cara antero-posterior del cristalino.

En 1962, un optometrista, el doctor Walbing, mostró que la Virgen está presente, de forma invisible, en el lugar donde san Juan Diego mostró la tilma al obispo Zumárraga como señal de que “la Señora” quería que se le construyera una casita de oración en la colina del Tepeyac.  La imagen quedó estampada en la tilma y sus ojos reflejan a cuatro personas.

Es en 1975, cuando Aste Tosmann comienza a hacer sus investigaciones, avalado por aparatos de muy alta precisión para llegar, años más tarde, a la conclusión que hay hasta 13 personajes reflejados en los ojos de la Virgen, quienes se supone que son los que la divina imagen dejó preservados para mostrarse como la emperatriz de América y como la defensora del vínculo familiar.

Un descubrimiento más se ha ido agregando a todo el inmenso trabajo que los especialistas han realizado sobre los ojos de la Virgen de Guadalupe.  En 1991, el doctor Padilla vio, también, venas sobre las pupilas y los ojos de la Señora, que, por sus dimensiones ginecológicas, se encuentra embarazada y que las constelaciones de su manto son las que corresponderían al 12 de diciembre de 1531, vistas desde el cielo, no desde la tierra.

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